Federico Rubio Herrero •  Memoria Histórica •  14/10/2026

3 de diciembre de 1979: Graves incidentes en Madrid

3 de diciembre de 1979: Graves incidentes en Madrid

A primeros de 1979, una vez finalizado el período de aplicación de los «Pactos de la Moncloa», CCOO volvió a impulsar la movilización obrera (con el apoyo en algunos casos de la UGT). Por su parte el Gobierno de UCD renunció a nuevos pactos políticos con la oposición en materia laboral y optó por negociar con la patronal y los sindicatos mayoritarios con la vista puesta en la aprobación del Estatuto de los Trabajadores que la Constitución instaba a elaborar.

Marcelino Camacho, Secretario General de CCOO, se mostraba partidario de convocar una huelga, para forzar la aprobación, pero la orden en sentido contrario del PCE obsesionado por la política de consenso con UCD, forzó que el sindicato optara por una movilización de carácter menor: Una jornada de lucha en todo el país, en la que cada organización territorial decidiría la duración de la huelga.

Por otra parte, durante el curso 1978-1979, 300.000 estudiantes de enseñanzas medias se movilizaron en todo el país en contra del proyecto de establecer un examen de selectividad para acceder a la universidad, la privatización de la educación, los privilegios de la iglesia y la reducción de la democracia en la gestión de los centros dentro de la LAU (Ley de Autonomía Universitaria).

Tras varias convocatorias secundadas por decenas de miles de estudiantes, que comenzaron a confluir con protestas obreras de varias empresas por la readmisión de despedidos, los alumnos convocaron una manifestación más en Madrid para el día de hoy. La movilización obrera por el Estatuto de los Trabajadores, fue autorizada y se desarrolló sin incidentes (350.000 personas), pero la de los estudiantes fue prohibida por el Gobierno y la policía rodeó el lugar de salida impidiendo que esta arrancara. Varios cientos de estudiantes lograron agruparse en Atocha y partieron hacia la Glorieta de Embajadores, donde en esos momentos finalizaba la concentración sindical. Una pequeña parte de la manifestación obrera desoyó las instrucciones de sus dirigentes de disolverse y se sumó a los estudiantes para enfrentarse a las pelotas y botes de humo de la policía levantando barricadas y lanzando piedras y adoquines. En los enfrentamientos la policía, acosada, disparó con fuego real, matando a dos jóvenes: José Luis Montañés Gil, de 23 años, y Emilio Martínez Méndez, de 20 e hiriendo a otros diez.

La versión del Gobernador Rosón, respaldada por algunos testigos, señala que los estudiantes habían muerto tiroteados cuando un jeep policial fue atacado con piedras y su dotación se vió obligada a disparar al «aire» para salvar sus vidas. Las organizaciones estudiantiles afirman, respaldados, asimismo, por numerosos testigos, que el lugar donde el jeep había sido supuestamente cercado se encontraba a más de 25 metros de donde cayeron abatidos los dos universitarios y que la policía había disparado también desde las azoteas de las viviendas de la zona.

CCOO criticó la actuación policial y rechazó la muerte de los dos jóvenes, pero siguiendo la posición del PCE llamó a los trabajadores a no secundar las protestas de los estudiantes y se negó a buscar una estrategia común con estos. Las organizaciones de la izquierda radical (MC, LCR, PT y CNT se sumaron a las reivindicaciones de los estudiantes y convocaron paros de distinta duración en las empresas de Madrid.

La versión policial de que el jeep estaba acorralado no se sostiene, la desmienten numerosos testigos presenciales y además resulta elocuente comprobar la ubicación de alguno de los heridos: María Patricia Mc Anurty, de nacionalidad británica que se encontraba visitando Madrid como turista, recibió un impacto de bala en la calle de Bernardino Obregón. Esteban Montoro fue herido de bala cuando estaba en la Glorieta de Embajadores. Solo Luis Saenz Robles, recibió el disparo a menos de 50 metros del jeep cuando estaba junto a la calle Valencia. Pero el Gobernador Civil Juan José Rosón, no varió su versión. Continuaba sosteniendo que el jeep policial había sido atacado  y rodeado a pesar de las evidencias en contra.

Antonio Ibáñez Freire, Ministro del Interior, por tanto responsable de la masacre, con un pasado claramente franquista, fue nombrado Ministro por Adolfo Suárez, en la formación del Gobierno de ese año.

Fuentes: Gonzalo Wilhelmi (Romper el consenso, la izquierda radical en la transición)

Alfredo Grimaldos (La sombra de Franco en la transición).   


Transición /