Libardo García Gallego • 29/10/2020

El Homo Sapiens ha involucionado hasta la irracionalidad

Los dueños del planeta nos han metido en la cabeza que vivimos en el mejor de los mundos posibles; yo, por el contrario pienso que estamos involucionando en lugar de transformarnos hacia personas mejores, que no vamos hacia dioses, como dice Noam Harari, sino que cada día nos volvemos más irracionales.

Algunos Estados se autoproclaman imperios y determinan qué país o países  hay que destruir, hacia los cuales utilizar todo de tipo de armamentos de destrucción masiva. Porque hay que arrebatarles sus recursos naturales o porque se inventaron un sistema de gobierno independiente y se niegan a ser súbditos de la metrópoli. Lo justificarán de alguna manera: que no respetan los Derechos Humanos, que sus gobiernos son dictadores y cometen crímenes de lesa humanidad. Así destruyeron a Irak, a Libia, están bregando a hacerlo en Siria. Cuba y Venezuela están amenazados por las mismas razones. Para aparentar la voluntad popular de algunos pueblos colocan títeres incondicionales, unos mediante elecciones tramposas y otros mediante golpes de Estado. Así sucede en Brasil, Bolivia, Ecuador y ocurrió en Argentina.

Y Colombia, qué? Qué asco! Otro gobierno títere que extermina a sus opositores y a cuanto líder social no comparta la ideología gubernamental. Los crímenes son miles cada día: una niña es violada y asesinada y después el necrófilo va por ella al cementerio para violarla de nuevo; los sicarios matan por cualquier cosa, por robarse una bicicleta, un celular o un bolso; pululan los criminales que no sólo asesinan sino que descuartizan a los muertos y hasta juegan fútbol con sus cabezas; los abuelos, padres, tíos etc. violan a sus nietos, hijos y sobrinos; los terratenientes manejan sus ejércitos amenazantes y crueles para arrebatarles las tierras a los pequeños y medianos campesinos. La vida humana carece de valor o de importancia para ese tipo de individuos. Los altos personajes de la política, empotrados en los poderes públicos, se roban el erario mediante contratos leoninos, coimas y trampas de todo tipo. Quienes proponen sistemas de gobierno más igualitarios y justos, son estigmatizados de terroristas, comunistas y enemigos de la democracia. Los cultivos ilícitos podrían acabarse si carecieran de mercado internacional, pero aquí se persigue a los cultivadores mientras en las metrópolis su comercio es libre.

Uno no se explica por qué la libertad sin fronteras es el único valor que gusta a muchos humanos, claro la libertad incondicional para explotar a sus congéneres, para acaparar las riquezas, y no para darle felicidad a todos los seres humanos. ¿Quién o quiénes impusieron esta interpretación de la libertad? ¿Y por qué no podemos sustituirla? Los dueños del planeta la impusieron y la mantienen como algo sagrado e inamovible, a pesar de que riñe con la racionalidad de la gran mayoría de seres humanos. El capitalismo debe desaparecer porque es la causa de las desigualdades sociales, de las injusticias, de todos los peores males del mundo actual; el mundo no puede manejarse mediante la competencia sino mediante la solidaridad. Y mientras los humanos no entendamos y acojamos esta orientación seguiremos, matándonos y dando palos de ciego a diestra y siniestra, sirviendo sólo a los intereses de la minoría adueñada del planeta. Otra tara de este modelo de civilización es la perfección de armamentos, en vez de destruirlos y chatarrizarlos. ¿Para qué necesitamos armas en un mundo igualitario, pacífico, garante de los derechos humanos? Si ya no vivimos en épocas de conquistas, de invasiones, para qué armas? ¿Será que vienen a invadirnos los extraterrestres y por qué mejor, en caso de esa eventualidad, no compartimos con ellos nuestro espacio?

Por estas razones, concluyo que el homo sapiens se ha venido degenerando en lugar de superarse, no hemos asimilado lo mejor sino lo peor, hasta convertirnos en los bípedos más irracionales del planeta tierra.

Quienes aún soñamos con la posibilidad de construir un orden social donde reine el amor y la armonía entre todos los seres humanos le seguimos apostando a la sustitución del actual modelo competitivo en favor de unos pocos, por uno donde la vida humana y la naturaleza sean lo primordial, donde todos respetemos a nuestros congéneres y estén garantizados por los Estados del planeta todos los derechos humanos a cada ser humano, en especial el pluralismo ideológico sin fanatismos religiosos, políticos, filosóficos o de cualquier otra índole.

Armenia, Octubre 23 de 2020

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