La perversa dominación de Haití es consustancial al coloniaje racista
La nueva invasión mercenaria de inspiración trumpista en el otro lado de esta hermosa isla neo-colonizada, tiene mucho que ver con el perverso empeño racista de castigar y degradar la rebelde república negra y apropiarse de sus riquezas minerales: oro, litio, tierras raras, uranio y titanio
Las raíces de esa crueldad, -sintetizadas en odio racista, saqueo y depredación- vienen de muy atrás.
En esta isla, en la colonia de la parte occidental dominada por Francia, al inicio de la colonización se concentró la mayor cantidad de esclavos negros y los más altos niveles de esclavitud; y allí se escenificó la primera independencia de Nuestra América y la primera revolución social anti-esclavista del Continente.
La naciente República de Haití abolió la esclavitud y su dirección revolucionaria, pocos años después contribuyó a eliminar la esclavitud y a derrotar el colonialismo español en la parte oriental de la isla, hoy conocida como República Dominicana.
· EL ODIO RACISTA HEREDADO DE LA COLONIALIDAD.
Tales epopeyas generaron en las entrañas de las potencias coloniales (luego potencias capitalistas-imperialistas) los más drásticos niveles de odio racista y voracidad imperialista contra el pueblo haitiano, su revolución y sus riquezas naturales; odio desde la arrogante supremacía blanca, permanentemente alimentada por la clase dominante-gobernante dominicana, aun después de conquistada la independencia formal en 1844 y de derrotada la posterior anexión a España en 1863 por la revolución restauradora de esa independencia.
El tirano Trujillo, en su régimen de 31 años (1930-1961), asumió- siendo mestizo y dictador de un pueblo predominantemente negro y mestizo- la cultura pro española con una enorme carga de odio racista contra el pueblo haitiano, al extremo de ordenar la masacre de la población emigrante haitiana que vivía en las provincias fronterizas, con un saldo de 20 mil muertos a cargo del ejercito dominicano; estimulada la barbarie por una intelectualidad cultivada en el racismo y la colonialidad.
Su heredero político, Joaquín Balaguer, que gobernó posteriormente durante 22 años (1966-78 y 1986.1996), le dio continuidad a esa obra perversa; contaminando nuevas generaciones de militares y policías, partidos políticos, instancias educativas, iglesias e intelectualidad.
· CONTINUIDAD Y RECICLAMIENTO DEL RACISMO Y LA XENOFOBIA.
Esa aberración ideológica y esa voracidad imperial perduran todavía, registrándose en los últimos años y sobre todo en el presente, altísimos niveles que anuncian tragedias impregnadas de intensos y destructivos niveles de violencia.
En nuestro país, vecino de Haití, la policía nacional, las fuerzas armadas, el sistema educativo, las instancias culturales, las elites capitalistas y sus fábricas de producción han sido infectada en mayor escala por ese veneno, el cual se difunde profusa y sistemáticamente con el aval estatal y la mayor impunidad.
Los partidos del sistema compiten a quien es más anti-haitiano y a quien auspicia la mayor crueldad en el trato a los-as migrantes haitianos-as y sus descendientes.
Los grandes medios de comunicación no cesan de estigmatizar al país y al pueblo vecino, y los cuerpos armados en reprimirlos. Permanentemente cuelan la idea de que se trata de seres inferiores que nos invaden y constituyen la principal amenaza a nuestra soberanía, por demás secuestrada y negada por EEUU.
Sus dueños, las elites capitalistas y altos funcionarios del Estado ejercen una doble moral: discriminan con crueldad y hacen del tráfico de haitianos-as y de la sobre-explotación de mano de obra indocumentada un gran negocio.
Estado y gobierno han sido asaltados por esa manera de pensar y actuar, cuando no chantajeados por un seudo-nacionalismo fascistoide.
Una parte significativa de la sociedad ha sido alienada.
· ANTI HAITIANISMO BOCHORNOSO EMPLAZA A LA SOLIDARIDAD.
El presidente actual, Luis Abinader, conservador de tomo y lomo y pro-imperialista impenitente, exhibe una agresividad anti-haitiana y una sumisión a EEUU que rompe record.
Llama a intervenir militarmente a Haití y obvia las consecuencias funestas de las anteriores invasiones gringas.
Presenta al pueblo haitiano como invasor y silencia el rol imperialista de EEUU.
Hostiliza y reprime constantemente la migración haitiana y a descendientes de familias haitianas.
Obvia la rapacidad neocolonialista de EEUU y de las élites capitalistas de la isla; incluso la estimula.
Y todo esto, junto al machismo patriarcal, nutre a su vez diversas corrientes neofascistas que ya se mueven con descaro y exhiben ciertos tonos paramilitares con evidente protección de sectores de poder.
Cada vez con más frecuencia se ejecutan asesinatos de migrantes haitianos, linchamientos y quemas de las casuchas donde habitan.
Los «progroms», o acciones de «limpiezas étnicas», están en gestación.
Las agresiones a la latente voluntad de autodeterminación del pueblo haitiano se suceden unas tras otras, recientemente con la denigrante modalidad de invasión mercenaria bajo el paragua neofascista y el bandidismo estadounidense.
Mientras… el clima mundial, cargado de violencia racista, gansterismo capitalista, neofascismo y guerras de conquista a cargo de la OTAN y de las élites del mundo supuestamente civilizado: EEUU, Canadá y la vieja y «culta» Europa Occidental… ha favorecido la conformación de este peligroso ambiente en neo-colonias como República Dominicana.
Solo que ahora la tortilla se está virando.
EE UU marcha hacia abajo.
El occidente neocolonial declina.
Vale renovar la alerta y los esfuerzos por cortar esta ruta trágica en esta isla.
Vale condenar la invasión mercenaria y multiplicar la solidaridad para con el vilmente castigado pueblo haitiano.
24-08-25 // Santo Domingo, RD