Rafael Fenoy Rico •  Opinión •  06/10/2026

Lecciones de elecciones pasadas BLOQUE SOCIAL

Hoy se acaba de anunciar. Desde hace años, por parte de quienes no gobiernan y aspiran a hacerlo, vienen pidiendo un adelanto electoral. El presidente Pedro Sánchez siempre ha contestado que pretende acabar la legislatura (2027). Los últimos acontecimientos han venido a mostrar la imposibilidad de que el Parlamento valide los decretos-ley que el Gobierno aprueba. Parece que los dos últimos sobre la vivienda han sido las dos gotas que han colmado el vaso. En la anterior precampaña electoral (2023) se publicaba un artículo titulado “Toca un FRENTE POPULAR”. Basta actualizarlo porque la reflexión de fondo no ha cambiado ni un milímetro.

“¡Elegir! ¡Qué difícil es a veces! En la próxima convocatoria del 29N, una gran parte de la población ya lo tiene claro. No obstante, es verdad que más de la mitad del electorado convocado para que exprese su voluntad (pequeña pero importante) está en estos momentos valorando si ir a votar o no, y en el caso de que se vote, ¿a quién apoyar?”.

Meses antes publicaron otro artículo que se titulaba “Ponérselo fácil al votante de izquierda” y en él se decía: “Con una sola coalición de izquierdas, la persona votante de izquierdas —mejor dicho, la que no desea votar a la ‘derecha’— lo tendría muy claro”. Ya se sabe que, en lo que viene denominándose izquierda, se sitúan varias siglas comenzando por el PSOE y una lista de organizaciones políticas que se autodenominan a la izquierda de este. También se sabe que en estos últimos años de gobierno de coalición PSOE-Sumar se han adoptado medidas que han pretendido paliar los efectos negativos de las recurrentes crisis económicas mundiales (energética, alimentaria…) desatadas por las guerras, el choque de bloques de poder mundial, negocios de grandes fondos financieros, especuladores bursátiles…

“Todas las personas inteligentes, esto es esencial, que se dedican a la política saben, aunque no lo expresen, que las situaciones que ha debido afrontar el gobierno han sido muy difíciles y que, más allá de descalificar al gobierno, quienes se dicen ‘oposición’ no han sabido aportar alternativas eficientes”.

Todos los gobiernos autonómicos, del PP y Vox en muchos casos, han malencarado los efectos negativos sobre las gentes del pueblo limitándose a descalificar al Gobierno de España, a pesar de tener todas las competencias en materias esenciales como la salud, la educación, la dependencia y la vivienda. Las gentes que en cada comunidad autónoma no tienen vivienda, ni oferta educativa adecuada, ni reciben la ayuda a la dependencia o la atención médica que precisan, se lo deben a los partidos que en esa comunidad gobiernan. Porque, a pesar de que las personas presidentes de esas comunidades culpen al sanchismo de los males que aquejan a sus vecinas y vecinos, es cierto que han administrado malamente los ingentes recursos que reciben del Estado y de los impuestos y tasas que recaudan las autonomías, que son enormes.

Quienes se afanan, con su escasa inteligencia, en sobrevivir en el poder a toda costa reeditaron el “Váyase, Felipe González” aplicándolo a “derrotemos al sanchismo”. Y así, con ese eslogan barato donde los fabriquen, ¿pretenden resolver los graves problemas de España? En lugar de ser realmente inteligentes y contribuir a un gobierno de salvación nacional, se tiran los trastos a la cabeza. Si malo para España es la fragmentación que suponen los bloques de derecha, extrema derecha, socialdemocracia, izquierda de ella, separatismos…, peor aún es el desencanto de millones de personas que están hasta el gorro de tanto eslogan y tanta diatriba, viendo día a día empeorar sus condiciones de vida.

Parece que la derecha aún no ha aprendido que debe juntarse, aunque se presente en forma de tijera. Y a fecha de hoy, muy cerca ya el 29N, ni se nombran ni se presentan propuestas para afrontar los graves asuntos que gravitan sobre una población amedrentada por tanto caos anunciado. Sólo repiten “Váyase, señor Sánchez”, que después del 29N ya veremos.

Por otro lado, los denominados de izquierda, que se resisten a la unidad electoral, mantienen un fraccionamiento “suicida” electoralmente hablando. ¿Y todo para qué? Hay quien piensa que los egos, feijonianos, (otrora) yolandistas, sanchistas… no dejan ver el bosque. Quienes saben que la unidad es imprescindible, desde la tercera fila de la militancia para atrás de todos los partidos políticos, poco o nada pueden decir. Y lo más importante es asumir que si el 29N tiene sentido, es porque después viene el 30N y el 1D, 2D… y así hasta cuatro años con un poco de suerte. Que la campaña electoral no debe servir sólo para alcanzar poder mediante la cita electoral, sino para gobernar este país en este mar tormentoso globalizado y resolver la falta de derechos sociales de las gentes de España.

Visto lo visto, el pueblo necesita la unidad de quienes le pueden ayudar a mejorar sus vidas garantizando los derechos a una sanidad, educación, dependencia, vivienda y pensiones públicas, así como los derechos laborales alcanzados históricamente por la presión de la clase trabajadora. Como antaño, cuando vivir era tan difícil que hasta la CNT animó el voto, se hace necesario un bloque social para el 29N que permita gobernar España los próximos años de cara al pueblo.


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