Diseccionando a El País •  26/11/2020

¿Estás entre el 46% de los españoles que creen reconocer las noticias falsas? ¿En el 51% que contrasta la información?

¿Estás entre el 46% de los españoles que creen reconocer las noticias falsas? ¿En el 51% que contrasta la información?

El Artículo 20 de la Constitución Española nos reconoce y «protege» el derecho «a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión». A casi nadie extraña hoy día que este derecho corre hoy el mayor de los peligros a causa de quienes desinforman y mienten… no como se hacía antes, por error o mala praxis, sino a conciencia. Desde aquí, apoyamos y creemos necesaria una monitorización de la información para perseguir la «difusión deliberada, a gran escala y sistemática de desinformación, que persigue influir en la sociedad con fines interesados y espurios», tal y como ha anunciado el Gobierno de coalición. Eso sí, dicha tarea debería emprenderse desde un lugar independiente de los poderes del Estado pero también de la influencia los mass media, y acompañarse de medidas de educación que contribuyan a fortalecer el espíritu crítico.

Quien reconozca que se encuentra en un estado mental próximo a la ignorancia supina, esto es, no solo no saber sino también no querer saber, pueden dejar de leer y seguir tranquilamente con sus cosas. Los ingenuos -inocentes e ignorantes- o los ignorantes a secastodos lo somos pero no todos ignoramos las mismas cosas- (Albert Einstein), son bienvenidos.

Nuestra humilde aportación al fortalecimiento de la lectura crítica de la información pasa por tomar conciencia de cómo nos informamos en este país, y para ello queremos mostrar algunos datos interesantes al respecto;

España se sitúa entre los países más ingenuos frente a las fake news, según un estudio de Ipsos y del consorcio internacional de transparencia Trust Project recogido por Servimedia. Solo el 46% de los españoles considera que saben diferenciar las noticias falsas, convirtiéndose el nuestro en el cuarto país más vulnerable a los bulos después de Japón (24%), Corea del sur (36%) y Alemania (45%). Además, sólo la mitad de españoles (el 51%) afirman comprueban y contrastan la información que consultan frente al 49% del resto del mundo. Este porcentaje, que refleja quién hace algo al respecto por mantenerse bien informado, contrasta con los ciudadanos que solo «se preocupan» por no distinguir entre noticias ciertas y falsas en internet, el 68% según Digital News Report, otro estudio de finales de 2019.

Las conclusiones del informe publicado por Trust Project proceden de dos encuestas enormes realizadas en la plataforma online de Ipsos, la primera de las cuales se realizó del 22 de mayo al 5 de junio de 2020 en 27 países entre 18.998 adultos de 16 a 74 años y la segunda, del 19 de junio al 3 de julio de 2020 entre 20.047 adultos de 29 países.

El Estudio analiza tanto el consumo de los diferentes tipos de medios de comunicación, como los factores clave que influyen en la construcción de la confianza que se tiene en ellos, aspectos como los cambios tecnológicos, el acceso a la información o el auge de las noticias falsas. Entre las principales conclusiones, destaca el hecho de que la televisión continúe siendo la principal fuente de información para el 74% de la ciudadanía en el mundo, y para el 84% de la población española. Aunque las redes sociales ganan cada vez más peso como canales informativos. Según revela el estudio, estas plataformas son el segundo canal de información preferido por el 72% de los españoles dice informarse a través de estas plataformas, frente al 70% de la población mundial. Tras la televisión y redes sociales, las aplicaciones de información (60%), medios online (58%), radio (43%), medios impresos (22%) y los servicios de suscripción (14%).

El informe también destaca que sólo el 55% de españoles afirma tener fácil acceso a noticias de fuentes en las que confían. Igualmente, llama la atención que sólo el 33% de los españoles confíe en las noticias que sus familiares y amigos comparten con ellos, porcentaje que se reduce al 15% cuando la información proviene de ‘influencers’, famosos y líderes de opinión.

Y regresando al estudio de Digital News Report, traemos otros datos que completan el grado ingenuidad de los ciudadanos españoles respecto a los medios de comunicación: «un 40% de cree que los medios cumplen su función de controlar a los poderosos«. A ese 40% -y esto ya es una suposición- habría que sumarle una buena cantidad de gente que ignora que la propiedad de estos medios está -precisamente- en manos de esos «poderosos». O que más del 90% de ellos -a excepción de los públicos- forma parte de tan solo siete grandes grupos corporativos que controlan toda la información en España más allá de fuentes internacionales. 

Fuente: Grandes medios de comunicación: de quién son y a quién se deben. Sergi Picazo

Y para completar el cuadro de la credulidad inconsciente del español medio, basta obervar cuáles son los medios considerados como más fiables;

Superada la conciencia de si uno se encuentra entre quien es cuidadoso con su información, con cómo «alimenta» su conocimiento, si consume basura sin discrección ni selección tal y como llega y, adquirido el conocimiento de quién es el dueño de esa moto que te venden, podemos completar nuestra formación consultando los filtros del modelo propaganda de Herman y Chomsky que analizan todo aquello que interviene en la formación de los contenidos que venden los medios de comunicación. El primero de ellos, ya esbozado, la propiedad

Para concluir este texto más allá de una lectura meramente destructiva, o del conocimiento de los filtros que conforman los elementos más determinantes del Sistema de Comunicación, difundimos a continuación algunos de los consejos del citado consorcio internacional de transparencia con el afán de aumentar la preocupación por la veracidad de la información;

Trust Project se pregunta cómo podemos saber qué noticias son verdad, o cómo distinguirlas de las falsas

Para ello, en su web muestra ocho «Indicadores de Verdad»; Le preguntamos a la gente qué buscan en los medios de confianza, y a partir de sus respuestas, creamos «Indicadores de confianza» para que la prensa construyera en los sitios de noticias.
  1. Mejores prácticas ¿Quién financia el sitio? ¿Cuál es su misión? ¿Qué normas y ética guían el proceso de recopilación de noticias? ¿Qué sucede si un periodista tiene vínculos con el tema tratado?
  2. Experiencia periodística ¿Quién hizo esto? ¿Hay detalles sobre el periodista, incluyendo información de contacto, áreas de conocimiento y otras historias en las que han trabajado?
  3. Tipo de trabajo ¿Qué es esto? ¿Ve etiquetas de historia con definiciones claras para distinguir el contenido de opinión, análisis y anunciante (o patrocinado) de los informes de noticias?
  4. Citas y referencias ¿Cuál es la fuente? ¿El sitio le dice de dónde obtuvo su información? Para historias de investigación, polémicas o en profundidad, ¿se le da acceso a los materiales originales detrás de los hechos y afirmaciones?
  5. Métodos ¿Por qué era una prioridad? Para investigaciones, historias en profundidad o polémicas, ¿por qué siguieron el tema? ¿Cómo fue el proceso?
  6. Fuentes locales ¿Conocen la comunidad? ¿Se hizo el reporte en la escena? ¿Hay evidencia de un profundo conocimiento sobre la situación o comunidad local?
  7. Voces diversas ¿Cuáles son los esfuerzos y compromisos de la sala de redacción para aportar diversas perspectivas a través de las diferencias sociales y demográficas? ¿Algunas comunidades o perspectivas se incluyen sólo de manera estereotipada, o incluso no existen?
  8. Comentarios procesables ¿Qué hace el sitio para involucrar la ayuda del lector en el establecimiento de prioridades de cobertura, hacer buenas preguntas y encontrar las respuestas, responsabilizar a personas e instituciones poderosas y garantizar la precisión? ¿Proporciona comentarios que puedan provocar, alterar o ampliar una historia?

Diseccionando a El País / 

César Pérez Navarro

 

Todo el mundo hace algo para sentirse realizado, o sencillamente, sentirse bien. En mi caso, he colaborado como arqueólogo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de Córdoba, la ciudad donde vivo y nací, y escribo en este blog, en Tercera Información y en otros medios sociales y contrahegemónicos entre otras actividades que incluso podrían considerarse como “subversivas” teniendo en cuenta los tiempos que corren. Licenciado en Geografía e Historia y especializado en arqueología, mi profesión inicial, y estudios que recomiendo a cualquiera, aunque los planes actuales no sean lo que eran. Hoy me dedico al periodismo social y me preocupo, sobre todo, por la influencia de las corporaciones de la comunicación sobre los ciudadanos y las técnicas de manipulación de masas desarrolladas desde Edward L. Bernays.