Diseccionando a El País •  02/12/2021

¿Por qué lo llaman meritocracia? Son herencias

¿Por qué lo llaman meritocracia? Son herencias

Estos días, numerosos medios se hicieron eco de la llegada de Marta Ortega, hija de Amancio Ortega, a  la presidencia de Inditex con titulares inverosímiles aparecidos en la llamada «prensa seria». Mientras tanto, pasó desapercibido el informe de Eurostat que apunta a que la pobreza en Europa se hereda entre generaciones.

Marta Ortega, la hija nacida para dirigir Inditex tras empezar de dependienta, tituló sin pudor Telecinco. Marta Ortega, así es la heredera de Zara que empezó doblando camisetas en una tienda y ahora toma el relevo, leímos en El Mundo sin posibilidad de contener la risa. Marta Ortega, la carrera de fondo que le ha llevado a la presidencia de Inditex, la versión de El Correo. Son algunos ejemplos de ayer que tratan de atribuir una suerte de «mérito» a una clase privilegiada cuya riqueza y posición en la multinacional es heredada. Ni el lector más embrutecido de estos medios corporativos creerá que la hija de Amancio comenzó desde abajo, doblando ropa. Semejante desvergüenza solo puede responder a un pago monetario directo o, quizás, a la aspiración de lograr nuevos contratos publicitarios por parte de la multinacional vía peloteo. O, sin más, a intereses económicos o negocios cruzados entre los accionistas de estos grupos mediáticos e Inditex.

Otras informaciones se limitan a halagar a la clase social de la que dependen y a la que sirven: El nombramiento de Marta Ortega es la penúltima lección de ese genio que es su padre (ABC). Casos como este se explican por lo ya mencionado… O tal vez respondan al genuino disfrute de inclinarse ante el poder.

El de Marta Ortega, la hija de la persona de origen español que más riqueza ha amasado en su vida, es solo un ejemplo de muchos. Un informe sobre los impuestos de sucesiones y donaciones publicado el pasado mes de mayo por la OCDE concluyó que la herencia media en España es la tercera mayor del bloque de las 37 economías más desarrolladas del mundo. El mismo informe concluye que cuanto más adinerada es la familia, más probabilidades tiene tanto de recibir un legado como de que -lógicamente- este sea de una cuantía más elevada.

Otro informe del Peterson Institute for International Economics (PIEE), este de febrero de 2016, que analiza el origen de las grandes fortunas mundiales, indica que en España la mayoría de los ricos lo siguen siendo por herencia (53,8%). Un 19,2% la logran a través del sector financiero, solo un 15,4% son fundadores de compañías, un 7,7% ejecutivos, y un 3,9% la consiguen a través de sus conexiones políticas. Así, más de la mitad de los multimillonarios de nuestro país lo son por herencia familiar, lo que desmonta el mito del ascenso social y la falsa cultura de la «meritocracia«.

Juan Torres ya nos explicó el año pasado que «en nuestra época hay más milmillonarios (o su equivalente en términos reales) que nunca. En 1996 había 423 en todo el mundo, mientras que, según la revista Forbes, en marzo de este año eran 2.095, cinco veces más. De ellos, 24 en España, muy por debajo de los 651 de Estados Unidos, 390 de China, 110 de Alemania o 39 de Francia y 36 de Italia. También conocimos otro dato tan obsceno como significativo en el año duro de pandemia: desde marzo a diciembre de 2020, el patrimonio neto de los 651 milmillonarios estadounidenses se incrementó en un billón de dólares, al pasar de 2,95 billones a 4,01 billones«.

Conocemos a través de otra fuente diferente, el estudio de Thomas Piketty y otros investigadores, que en Estados Unidos el 60% de la riqueza se hereda y en Europa alrededor del 55%, cifra coincidente con la ya citada del PIEE para España.

La pobreza también se hereda

Pero más allá de estas cifras, y mirando hacia abajo, es llamativo que el fenómeno es similar: otro estudio europeo, este de Eurostat, certifica lo evidente: la pobreza se hereda entre generaciones.

Hoy, alguna agencia poco replicada difunde que el 23% de las personas que se encuentran en riesgo de pobreza en la Unión Europea sufrieron una mala situación financiera en su familia durante su infancia y adolescencia.

Bulgaria encabeza este índice, con el 40,1% de pobreza heredada, mientras que España se ubica en el cuarto lugar dentro de la UE, con el 30%. Es además el Estado miembro con una tasa de riesgo de pobreza mayor entre personas de familias con una buena situación económica, el 16,6%.

La nefasta «cultura del esfuerzo personal»

La manipulación que trata de inculcar en el imaginario colectivo la posibilidad de hacerse rico empezando desde abajo va más allá de los medios de comunicación de gran difusión. Es una construcción que impregna la cultura en todos los ámbitos. Lemas como si quieres puedes, estudia para ser algo en la vida, si no te esfuerzas no serás nada, te servirá en el futuro, puedes conseguir todo lo que te propongas… y un largo etc. se encuentran en todo tipo de contenidos, desde la publicidad a los libros de texto, pasando por los medios audiovisuales. Pero la cultura del esfuerzo es nefasta. Se elude culpabilizar al punto de partida socioeconómico, responsabilidad del Estado y de la sociedad. Y esa culpa se desplaza al sujeto, quien es señalado como responsable individual por no haberse esforzado lo suficiente o no resultar lo bastante inteligente o audaz para alcanzar el éxito. En otras palabras, te convencen para auto-flagelarte por carecer de voluntad, de tenacidad o de perseverancia… mientras los responsables de la desigualdad de oportunidades se van de rositas.

Ya lo expuso el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en su libro El Precio de la Desigualdad. En el mismo, denuncia la mentira de la “meritocracia” y la teoría del “esfuerzo personal”, dejando claro que el 90% de los que nacen pobres mueren pobres por más esfuerzo o mérito que hagan, mientras que el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, independientemente de que hagan o no mérito para ello.


Diseccionando a El País / 

César Pérez Navarro

 

Todo el mundo hace algo para sentirse realizado, o sencillamente, sentirse bien. En mi caso, he colaborado como arqueólogo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de Córdoba, la ciudad donde vivo y nací, y escribo en este blog, en Tercera Información y en otros medios sociales y contrahegemónicos entre otras actividades que incluso podrían considerarse como “subversivas” teniendo en cuenta los tiempos que corren. Licenciado en Geografía e Historia y especializado en arqueología, mi profesión inicial, y estudios que recomiendo a cualquiera, aunque los planes actuales no sean lo que eran. Hoy me dedico al periodismo social y me preocupo, sobre todo, por la influencia de las corporaciones de la comunicación sobre los ciudadanos y las técnicas de manipulación de masas desarrolladas desde Edward L. Bernays.