Se cumplen 50 años de la primera manifestación autorizada en Madrid tras la muerte de Franco
- El 13 de marzo de 1976, cientos de personas salieron a la calle en el barrio de Canillas (Hortaleza) para denunciar los “200 baches por milla” de la vía que conectaba este barrio periférico con la ciudad. Organizada por el movimiento vecinal, la protesta consiguió el permiso de las autoridades del régimen con la ayuda de Luis Javier Benavides, uno de los abogados asesinados meses después en la matanza de Atocha.

La pionera manifestación de Canillas se celebró apenas cuatro meses después de la muerte del dictador Francisco Franco, y a la semana siguiente de que agentes de la policía disparasen contra una asamblea de trabajadores en huelga, en la ciudad de Vitoria, provocando la muerte de cinco obreros. Marta Hidalgo, de la Asociación de Amas de Casa de Esperanza, fue la encargada de registrar la solicitud de permiso que había redactado el abogado Luis Javier Benavides, que asesoraba a varias de las asociaciones vecinales del distrito de Hortaleza que integraban la Coordinadora de Entidades que promovía la protesta contra el pésimo estado de la Carretera de Canillas, la principal vía de acceso del vecindario de Madrid, estrecha y repleta de baches, insuficiente para absorber el tráfico de un barrio que ya contaba con decenas de miles de habitantes.

El dibujante Antonio Fraguas, Forges, comprobó en primera persona lo peligroso que era circular por la Carretera de Canillas: un vecino del barrio le quiso enseñar el estado de la calle a bordo de un seiscientos que se quedó clavado en un agujero y tuvo que sacar la grúa. En aquella excursión surgió la idea del popular lema “Carretera de Canillas, 200 baches por milla”, que se podía leer en una pegatina reivindicativa que causó furor en el barrio y se lucía en la parte de atrás de los vehículos para denunciar la situación. Forges se quedó corto, porque durante la manifestación se iban marcando los baches con carteles y se contaron 272 baches en apenas un kilómetro, como recuerda el historiador Ricardo Márquez.

La manifestación partió del barrio de Villa Rosa, al final de la Carretera de Canillas, el sábado 13 de marzo de 1976 por la tarde, según las crónicas publicadas posteriormente en la prensa. La marcha la encabezaba una pancarta con el lema: “Basta de atascos y baches, queremos accesos”. Al principio asistieron unas 700 personas, según la crónica de la agencia Pyresa, aunque según avanzaba la protesta, el uso de un megáfono (que se había autorizado expresamente) incorporó a muchos más vecinos y vecinas, hasta superar el millar que llegó al final del recorrido en la calle Carril del Conde. Varios jeeps de la entonces Policía Armada iban delante y detrás de la manifestación, así como policías municipales.

Paco Caño, histórico dirigente vecinal del barrio de Villa Rosa que llegó a presidir la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), recordaba que hubo problemas cuando la manifestación pasó por delante de la Academia de la Policía Armada, ubicada también en la Carretera de Canillas. “Al llegar allí nos encontramos con la Gestapo”, ironizaba Caño, que falleció en 2016. “Fuimos a buscar al concejal del distrito a su despacho. Le dijimos: te vienes con nosotros o nos encerramos aquí y no sale nadie. Y se vino para calmar a los policías, aunque cuando llegamos ya habían sacudido a dos señoras mayores”. Tras el conato de carga, la manifestación continuó sin más incidentes. El Gobernador Civil de Madrid, Juan José Rosón, felicitó personalmente a Marta Hidalgo, la vecina que había solicitado el permiso, por lo “ordenada” que transcurrió la protesta. Un año después se aprobó la remodelación completa de la Carretera de Canillas. Pero el mayor éxito de esta manifestación pionera fue, como recordaba Paco Caño, conseguir “romper una barrera, la del miedo a protestar”.

