Agencia Telesur •  Internacional •  16/04/2026

Estados Unidos rechaza propuesta rusa sobre reservas de uranio enriquecido de Irán

Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin declaró que «Rusia está dispuesta a aceptar el uranio enriquecido iraní en su territorio», que es usado por Irán con fines pacíficos y civiles.

Estados Unidos rechaza propuesta rusa sobre reservas de uranio enriquecido de Irán

Rusia ha reiterado su propuesta para tomar posesión de las reservas de uranio enriquecido de Irán, una iniciativa que busca desescalar las tensiones en Oriente Medio. Sin embargo, Estados Unidos ha desestimado nuevamente la oferta, manteniendo firmes sus exigencias y llevando las negociaciones con Teherán a un punto muerto, tal como confirmó Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin.

La propuesta rusa, que Moscú considera una «buena decisión» para resolver la crisis, fue formulada por primera vez en junio de 2025 y ha sido presentada de nuevo esta semana, según reportes de Reuters.

Peskov declaró que «Rusia está dispuesta a aceptar el uranio enriquecido iraní en su territorio». No obstante, lamentó que «la parte estadounidense rechazó esta propuesta», impidiendo su avance en la mesa de negociaciones. El presidente Vladímir Putin, sin embargo, está dispuesto a retomar la iniciativa si las naciones involucradas la requieren.

Washington descarta la oferta rusa y persiste en sus condiciones. Fuentes cercanas a la administración del presidente estadounidense Donald Trump, citadas por medios de comunicación de Estados Unidos, confirmaron que Washington había descartado aceptar la propuesta rusa en el pasado. Esta posición se alinea con la firme postura de Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní.

El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, enfatizó el lunes pasado que Washington considera que las reservas de uranio enriquecido y la posibilidad de que Irán adquiera un arma nuclear son justificantes para posibles acciones contra Teherán. El entonces presidente Donald Trump había prometido no permitir que Irán posea armamento nuclear, una acusación que Teherán ha negado categóricamente, insistiendo en que su programa nuclear tiene fines exclusivamente civiles y pacíficos.

Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han sido complejas y con resultados limitados. El lunes pasado, medios de comunicación revelaron que Estados Unidos buscaba incluir una suspensión de veinte años del programa de enriquecimiento de uranio de Irán, a cambio del levantamiento de las sanciones. A modo de contraoferta, Irán propuso suspender sus actividades nucleares por cinco años, aunque previamente había rechazado cualquier restricción a su derecho a enriquecer uranio.

El fracaso de las negociaciones recientes subraya el estancamiento. El sábado pasado, tras un encuentro fallido en Islamabad, el vicepresidente Vance se marchó sin alcanzar un acuerdo. Los puntos de discordia incluyeron la apertura del estrecho de Ormuz y, nuevamente, el programa nuclear iraní. Vance afirmó que Washington había establecido sus «líneas rojas» y que «ahora la pelota está en el tejado de Irán». Remarcó que el presidente estadounidense destacó que estos dos asuntos «no dejaban margen de maniobra».

Vance concluyó que «para los iraníes es fácil decir que no tendrán un arma nuclear, pero para nosotros es difícil establecer el mecanismo necesario para garantizar que esto no suceda». Esta declaración encapsula la profunda desconfianza y la complejidad de las garantías que Estados Unidos busca, mientras Irán defiende su soberanía sobre su programa nuclear, con la oferta rusa posicionada como una alternativa de mediación aún sin la aceptación clave de Washington.


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