El Consejo de Seguridad ruso alerta sobre un posible plan de invasión terrestre de EE.UU. e Israel contra Irán utilizando las próximas conversaciones de paz
- “Estados Unidos e Israel podrían usar las conversaciones de paz para preparar una operación terrestre contra Irán, mientras el Pentágono continúa aumentando el número de tropas estadounidenses en la regiónˮ, anunció el Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, según informaron el martes las agencias rusas de noticias RIA Novosti y TASS.
- La advertencia surge en el marco de la tregua de dos semanas alcanzada entre Teherán y Washington, destinada a establecer un cese de hostilidades permanente tras 40 días de enfrentamientos directos que involucraron a EE.UU. y Tel Aviv contra Irán. Según el organismo de seguridad ruso, las autoridades iraníes mantienen el control interno del país y sus Fuerzas Armadas operan con plena eficacia pese a las tensiones.

Las tensiones en Oriente Medio han vuelto a escalar tras las recientes advertencias de Rusia sobre un supuesto plan de Estados Unidos y Israel para lanzar una invasión terrestre contra Irán. Se trataría de utilizar las negociaciones con Irán como una maniobra de distracción mientras se prepara la operación terrestre, una táctica ya usada por EE.UU. en el inicio de la agresión contra el país persa.
Desde Moscú, el vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, advirtió que una operación militar de este tipo no solo sería extremadamente arriesgada, sino que podría terminar en una derrota estratégica para Washington. Según el exmandatario ruso, una incursión terrestre en territorio iraní implicaría enfrentarse a un país con amplia capacidad defensiva, experiencia en conflictos indirectos y una compleja geografía que dificultaría cualquier ocupación prolongada.
Medvédev comparó el posible escenario con conflictos históricos como la guerra de Vietnam o las campañas militares en Irak y Afganistán, subrayando que una intervención terrestre en Irán podría derivar en un conflicto prolongado, costoso y con consecuencias imprevisibles tanto en el plano militar como político.
El Consejo de Seguridad de Rusia, citando datos del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), afirmó que actualmente hay más de 50.000 militares estadounidenses desplegados en Asia Occidental.
Esta cifra incluye 2.500 marines pertenecientes a la 11.ª Unidad Expedicionaria de los Marines, más de 1.200 efectivos de la 82.ª División Aerotransportada, así como fuerzas especiales Delta y el 75.º Regimiento de Rangers.
El informe también aborda la presencia aérea y naval: aproximadamente 500 aeronaves de la Fuerza Aérea de Estados Unidos están estacionadas en bases de Asia Occidental, de las cuales más de 250 son aviones tácticos. Asimismo, la Armada estadounidense mantiene más de 20 buques de guerra desplegados en aguas de la región.
La amenaza fantasma, el programa nuclear
El posible involucramiento conjunto de Estados Unidos e Israel añade un nivel adicional de complejidad. Ambos países han mantenido durante años una postura firme frente al programa nuclear iraní y su influencia en la región, lo que ha derivado en múltiples episodios de tensión, sanciones y operaciones encubiertas. Una amenaza, la del programa nuclear iraní que se remonta a 30 años, desde que en 1992 Netanyahu advirtiese de que Irán estaba a «tres o cinco años» de obtener armamento nuclear, una advertencia que el líder sionista ha repetido en numerosas ocasiones desde entonces. En 2012 Netanyahu dibujó con un rotulador una línea roja en un esquema infantil de una bomba asegurando que Irán cruzaría la línea por encima del 90% de enriquecimiento de uranio en el verano de 2013.

Sin embargo, una invasión terrestre representaría una escalada muy peligrosa e impredecible. Una operación de este tipo podría desencadenar una reacción en cadena, involucrando a actores regionales aliados de Irán y ampliando el conflicto más allá de sus fronteras. Grupos armados en distintos puntos de Oriente Medio podrían activarse, elevando el riesgo de una guerra regional a gran escala.
En este contexto, Moscú ha insistido en que una solución militar no solo sería ineficaz, sino profundamente desestabilizadora. Rusia sostiene que el equilibrio en la región es extremadamente frágil y que una intervención directa podría provocar consecuencias difíciles de contener.
Medvédev también puso el foco en el costo que una operación de este tipo implicaría para Estados Unidos. Más allá del impacto militar inmediato, el dirigente ruso sugirió que una guerra terrestre contra Irán podría erosionar la posición internacional de Washington, aumentar la presión interna y generar un desgaste similar al experimentado en conflictos anteriores.
Asimismo, destacó que Irán cuenta con capacidades defensivas avanzadas y una red de aliados en la región, lo que complicaría cualquier intento de control territorial. En ese sentido, reiteró que una invasión no sería una operación rápida ni sencilla, sino un conflicto prolongado con resultados inciertos.
Irán conserva una importante capacidad armamentística
En cuando a la preparación de la República Islámica para una eventual reanudación de las contiendas, el Consejo señaló que Irán conserva una importante capacidad armamentística, lo que contradice las afirmaciones de las autoridades estadounidenses e israelíes sobre la destrucción de buena parte del potencial de combate del país.
Las autoridades iraníes, que culparon a Washington por el fracaso de la primera ronda, han afirmado estar preparadas para entablar un diálogo si se basa en la lógica y excluye las exigencias excesivas. Las Fuerzas Armadas, por su parte, han advertido contra cualquier acción hostil en el estrecho de Ormuz y prometido responder de manera contundente cualquier incursión terrestre en el país.
No existe confirmación oficial de un plan concreto de invasión, pero las declaraciones desde Rusia e Irán alertan sobre un enemigo imprevisible que actúa sin evaluar costes y consecuencias, tanto para la ciudadanía de EE.UU. e Israel como para el resto del globo.
La comunidad internacional observa con franca preocupación la evolución de los acontecimientos sin realizar declaraciones contundentes contra los actores que iniciaron unilateralmente la agresión, aunque a sabiendas de que cualquier escalada podría traer repercusiones más allá de Oriente Medio, afectando la estabilidad global, los mercados energéticos y la seguridad internacional.
*Con información de Telesur, Agencias e Hispan TV.
