Trump vuelve a reclamar el Nobel de la Paz mientras pesan sobre él acusaciones por crímenes de guerra

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este miércoles en el Despacho Oval que «merece» el Premio Nobel de la Paz 2026 y afirmó que el Comité Noruego «tiene fama de no dárselo a alguien como yo». Sin embargo, mientras proclama haber «resuelto ocho guerras», una serie de acusaciones procedentes de Naciones Unidas y de organismos internacionales de derechos humanos empañan su historial: las denuncias por presuntos crímenes de guerra derivados de la acción militar estadounidense en Irán son cada vez más numerosas y detalladas.
«He resuelto ocho guerras»
Trump declaró ante la prensa que durante su mandato ha «resuelto ocho guerras» y que esas gestiones «salvaron millones de vidas», aunque ni siquiera llegó a enumerar cuáles son esas «ocho guerras». Recordó además que el año pasado recibió «de forma indirecta» la medalla del Nobel de manos de la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien, según él, dijo que «nadie en la historia ha merecido más este premio que el presidente Trump». Eso sí, el Instituto Nobel noruego aclaró a Corina Machado que no se puede transferir el premio: «La decisión es para siempre».
«Probablemente ya es hora», dijo Trump al referirse al galardón. «Pero cuando lo recibí indirectamente a través de una galardonada, ya me sentí muy honrado».
El Comité Nobel anunciará el viernes al ganador del premio de la paz de 2026. Trump reconoció que no está seguro de la decisión del comité, pero añadió: «Lo reciba o no, ya he hecho mucho más».
La ONU documenta bombardeos contra hospitales, escuelas e infraestructura crítica
El relato de «paz» que exhibe Trump contrasta con las acciones militares que constan en los registros de Naciones Unidas.
El 2 de marzo de 2026, la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, describió en Ginebra la escena de una escuela de niñas bombardeada en Minab, Irán, donde el ejército de EE.UU. asesinó a decenas de ninos/as estudiantes. «Niñas pequeñas, al comenzar un día de clases, asesinadas así, con las mochilas manchadas de sangre: es absolutamente espantoso», afirmó. «Si hay una imagen capaz de capturar la devastación, la desesperación y la crueldad sin sentido de este conflicto, son esas imágenes».
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, confirmó después ante el Consejo de Derechos Humanos, en debate urgente, que el bombardeo de la escuela Shahjareh Tayebeh de Minab causó la muerte de unas 168 personas entre alumnas, docentes, personal escolar y sus familiares. «Cualesquiera que sean las diferencias entre Estados, todos podemos coincidir en que matar a escolares no resuelve esas diferencias», señaló Türk.
El proyecto de resolución de la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2026 recogió la «profunda preocupación» por «los recientes ataques contra servicios de salud e infraestructura civil en la República Islámica de Irán«, que «causaron miles de muertos y heridos, incluidos mujeres, niños y trabajadores sanitarios», y que «provocaron graves daños a hospitales, centros médicos, entidades farmacéuticas y centros científicos». La resolución menciona en particular el Instituto Pasteur de Irán —centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud—, gravemente dañado y que «perdió su capacidad para seguir prestando servicios de salud».
El director general de la OMS afirmó el 14 de marzo de 2026 que bombardear hospitales o escuelas constituye un «crimen de guerra».
La calificación de crímenes de guerra por parte de expertos de la ONU
A comienzos de marzo de 2026, treinta relatores especiales de la ONU firmaron una declaración conjunta en la que condenaban los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán por «ilegales» y contrarios al derecho internacional. Denunciaron en particular el ataque contra la escuela de niñas de Minab y los bombardeos sobre zonas densamente pobladas, hospitales y oficinas de la Media Luna Roja iraní, y sostuvieron que esas acciones forman parte de «un patrón más amplio de acciones unilaterales ilegales».
La Comisión Internacional de Juristas, en el debate urgente del Consejo de Derechos Humanos, señaló que el ataque contra la escuela de Minab «causó al menos 175 muertos, en su mayoría niñas», y subrayó que «atacar directamente bienes de carácter civil está estrictamente prohibido, y no adoptar precauciones para proteger a civiles y bienes civiles también lo está. Este ataque debe investigarse como un posible crimen de guerra».
La declaración conjunta de la Representante Especial de la ONU para los Niños y los Conflictos Armados y de la Representante Especial sobre la Violencia contra los Niños también se mostró «profundamente consternada por los ataques contra civiles, incluida infraestructura civil, escuelas y hospitales«, y recalcó que «las escuelas y los hospitales nunca deben ser objetivo de ataques».
Reclamación de rendición de cuentas
Las acusaciones proceden principalmente de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, de relatores especiales de la ONU, de la Organización Mundial de la Salud y de la Comisión Internacional de Juristas, entre otros organismos internacionales independientes. El Alto Comisionado Türk, en una declaración en vídeo ante el Consejo de Derechos Humanos, pidió expresamente: «Hago un llamamiento para que este proceso concluya lo antes posible y se publiquen sus conclusiones. Debe hacerse justicia por el daño terrible causado».
Türk añadió que altos funcionarios estadounidenses han señalado que están investigando el ataque.
La portavoz Shamdasani advirtió el 2 de marzo: «Si los ataques se dirigen deliberadamente contra civiles, constituyen violaciones graves del derecho internacional humanitario y pueden considerarse crímenes de guerra».
Entretanto, el relator especial de la ONU Morris Tidball-Binz advirtió en enero de 2026 sobre el uso de fuerza letal por parte de Estados Unidos en el extranjero, y señaló que «en situaciones en las que no existe un conflicto armado y el derecho internacional no ofrece base para el uso de la fuerza militar, los Estados deben recurrir a medidas de aplicación de la ley compatibles con sus obligaciones jurídicas internacionales». Subrayó que «el uso deliberado de fuerza letal contra personas que no representan una amenaza inminente para la vida es ilegal y viola las obligaciones básicas de Estados Unidos en virtud del derecho internacional y de su propia legislación«.
La concesión del Premio Nobel de la Paz corresponde al independiente Comité Noruego del Nobel, que aún no se ha pronunciado sobre las declaraciones de Trump.
