El proyecto de la planta de biogás de A Laracha desata el rechazo social por su potencial impacto negativo sobre la salud pública y el río Anllóns
La Asociación Salvemos Cabana considera que el plan energético supone un riesgo por la ubicación elegida, próxima al cauce fluvial, y que resulta incompatible con la protección ambiental del entorno y el modelo de desarrollo rural de la comarca coruñesa de Bergantiños.

El proyecto contempla el tratamiento de hasta 63.500 toneladas anuales de residuos incluyendo purines, lodos industriales y subproductos animales, además de la generación de más de 50.000 metros cúbicos de aguas residuales industriales filtradas en ese período procedentes de la fracción líquida del digestato. En este sentido, el colectivo advierte de que cualquier fuga, vertido accidental o episodio meteorológico extremo podría provocar afecciones directas sobre el río Anllóns y los acuíferos de la zona.
La entidad ambientalista alerta asimismo del posible impacto atmosférico derivado de la actividad industrial de la planta, con emisiones asociadas a gases como amoníaco, sulfuro de hidrógeno, metano, óxidos de nitrógeno o dióxido de azufre, además de olores persistentes vinculados al almacenamiento y manipulación de residuos orgánicos, señalando que la exposición continuada a este tipo de emisiones puede generar molestias severas a la población residente y efectos negativos sobre la salud pública, especialmente entre personas mayores, la infancia y colectivos vulnerables.
El grupo también cuestiona el incremento de tráfico pesado previsto para abastecer la instalación, estimado entre 17 y 20 camiones diarios -con picos de hasta 25/30 vehículos-, así como la cercanía de la planta a un elemento de patrimonio cultural catalogado como la mámoa de Chousa Grande.
A ello, considera el colectivo, hay que sumar los riesgos asociados al tratamiento y almacenamiento de biometano a alta presión en un municipio catalogado como Zona de Alto Riesgo de incendios forestales y situado además a escasa distancia de una industria clasificada bajo normativa SEVESO, el marco europeo que regula las instalaciones que manejan sustancias peligrosas y que pueden generar accidentes graves con riesgo para la población y el medio ambiente.
Por ello, la Asociación de Defensa Ambiental Salvemos Cabana ha difundido un modelo simplificado de alegaciones disponible en i.gal/alegabiogaslaracha y mediante código QR para facilitar la participación ciudadana antes de la conclusión del período de exposición pública el 26 de mayo, reclamando igualmente a la Xunta que aplique el principio de cautela o precaución y rechace este proyecto denostado por la sociedad.

El colectivo considera que la concentración de este tipo de infraestructuras en el entorno rural puede incrementar la presión ambiental y sobre el territorio y deteriorar la calidad de vida de la población residente, afectando además a sectores estratégicos como el turismo sostenible, la actividad agroganadera tradicional y la conservación del patrimonio natural y cultural de Bergantiños.
