XpresidentX: “Parece casi imposible encontrar un espacio completamente libre de la influencia capitalista”
El nuevo disco de la formación madrileña, “Garrote Vil” (Maldito Records), es un rabioso e irónico retrato, enunciado bajo un vigoroso rap-metal, de un esclavizador paisaje costumbrista.

Muchos y -solo en apariencia- variados son los presidentes y ex presidentes que han poblado la “piel de toro”, pero solo hay unos genuinos XpresidentX. Nos referimos a la banda madrileña que acaba de publicar su nuevo trabajo, “Garrote Vil”, un rabioso, pero no exento de ironía, trabajo que arremete contra ese costumbrismo que cuela sus tentáculos a través de diversos canales, desde los cotidianos a los más globales.
Armados con su habitual contundente rap-metal, heredero de formaciones como Def Con Dos (con quienes comparten vocalista, Samuel Barranco), Habeas Corpus o Sindicato del Crimen, sin embargo dicho estilo se desarrolla permeable a variadas influencias que van desde el punk al flamenco. Un dinamismo, todavía más explícito en este capítulo gracias a la inclusión de samples de melodías “populares”, que otorga a su discurso, también musical, una inquieta naturaleza. El resultado es un magnífico álbum donde el sentido del humor se convierte en vehículo para un contundente verbo que, alojado en los no menos efectivos ritmos, desentraña y desnuda muchos de los iconos del capitalismo, elementos todos ellos sobre los que charlamos con sus autores.
El título de este disco, “Garrote Vil”, me parece muy acorde respecto al contenido simbólico de un álbum que señala a todo ese “relato costumbrista” que encadena y oprime a la sociedad, y que parece que estáis decididos a tratar desde lo cotidiano, y no por eso menos importante, a lo más estructural y global…
Samuel Barranco: Totalmente. Sin duda es un álbum donde las temáticas están mucho más centradas en los problemas más cercanos como la precariedad laboral, el problema de la vivienda, la exigencia de la industria musical, las adicciones, etc, y no tanto en temas como la monarquía o los poderes fácticos, que hemos tratado más el álbumes anteriores.
Eduardo DS: Además que uno de los iconos de los grupos más contestatarios es la guillotina, debido a que fue utilizada por el pueblo para ajusticiar a las clases altas, nosotros lo hacemos todo desde arriba como buenos mandatarios.
Una mirada a ese imaginario que además se refuerza ingeniosamente con la utilización en cada canción de un sample que recoge algún extracto sonoro de raíz popular, ¿esa idea surgió antes incluso de tener las canciones o fue creciendo de una manera casual?
Samuel Barranco: Es una idea que nos llevaba rondando la cabeza unos cuantos años, pero no terminábamos de darle forma. Una vez tuvimos tres o cuatro maquetas de canciones utilizando este tipo de samples, empezamos a dar forma a todo el álbum de esa manera tan conceptual. Es por eso que un año antes de su publicación saliera el EP “Problemas del Primer Mundo”, que contenía canciones que no encajaban dentro de éste pero que nos gustaban.
El disco en su conjunto ha salido especialmente rabioso y desencantado, incluso nihilista por momentos, ¿estas canciones son el reflejo directo de una época como la actual y vuestro sentimiento?
Lasyra: Hemos querido escribir y contar algo en lo que la gente pueda reconocerse, y en lo que nosotros mismos también podamos vernos reflejados. Siempre con la sátira o la ironía que nos caracteriza pero con la intención de hablar sobre el entorno real.
Samuel Barranco: Más que nihilismo, lo llamaría resignación. Nos ha salido así, pero no olvidemos que el álbum arranca con una canción en contra de los cumpleaños; es una chorrada de tema (risas).
La ironía y el sarcasmo casi como ADN de la banda…
Lasyra: Eso ya es marca de la casa, sí. Se puede contar lo mismo de mil maneras distintas, y en nuestro caso utilizamos para diferenciarnos el humor.
Eduardo DS: XpresidentX sin humor no sería lo que somos, seríamos President, por ejemplo.

En el disco hay un montón de colaboraciones, ¿fue una idea premeditada desde el principio que éste fuera un trabajo en ese sentido colectivo o se fue gestando paso a paso?
Samuel Barranco: Realmente, en casi todos los álbumes hemos contado con al menos tres colaboraciones. Paradójicamente una de las ideas iniciales en esta ocasión era no contar con ninguna, pero al final es una de las cosas más bonitas de hacer música, juntarse con otra gente y ver hasta qué punto en común podemos llegar.
Eduardo DS: Como bien dice Samu, eso es lo que tiene la música: la capacidad de unir a las personas, ya sea en el escenario, en el estudio o incluso con el público. Además, las colaboraciones, al menos para mí, me permiten conocer a la persona que hay detrás del artista, y gracias a ellas he podido forjar grandes amistades con personas a las que admiro profundamente.
¿De qué manera surgieron esas colaboraciones y su presencia en cada tema, lo dejasteis a la libre elección de cada participante o les entregasteis ya una canción determinada en función de lo que querías que aportaran a cada una de ellas?
Samuel Barranco: Nuestras partes en cada canción estaban ya hechas, por tanto, la temática también. Pero cada letra cantada por cada colaboración es de su propia cosecha. Para nosotros es muy importante la letra, y nos gusta colaborar con gente que pueda añadir nuevos matices a la canción, más allá de su interpretación vocal.
Eduardo DS: Sí que es verdad que, en algunas ocasiones, a la hora de componer una canción nos inspiramos en los artistas que van a colaborar en ella, para que quede impregnada alguna referencia a ellos.
Musicalmente es un disco muy variado también, ¿creéis que eso responde de alguna manera a la presencia de todas esas participaciones externas o ya partíais de la base de canciones con tonos y estilos diferentes?
Samuel Barranco: Eso sí que suele ser menos premeditado. Hay canciones que llevan años compuestas y otras unos pocos meses, así que al ponerlas en común acaba saliendo un álbum muy variado. Al final lo que las une son esos samples de música española y la producción musical del disco.
Hay canciones como “Cristo de la corrupción” que musicalmente suenan especialmente feroces, mientras que otras como “Gymbros” asumen un tono más festivo, ¿la temática que aborda una canción, según sea su contenido más crudo o menos, también condiciona su sonido?
Lasyra: En el caso de “Cristo de la Corrupción”, Samuel tenía claro por dónde iba a ir la temática al meterle el puente en que suena la procesión de semana santa y lo que hicimos después fue darle estructura a la idea. En cambio, con “Gymbros”, solo sabíamos que iba a tirar más hacia la coña, pero no teníamos tan clara la temática hasta que Irene contó los problemas que tiene en el gimnasio.
Eduardo DS: Al igual que “La última y nos vamos”, debía de tener ese toque discotequero que se te queda en la cabeza al salir de un after.
También os ha quedado un disco muy “madrileño”, desde los azulejos tradicionales de la portada a una canción como “No vengas a Madrid”, ¿dicha ciudad se ha convertido en un lugar extraño y precario para sus habitantes?
Samuel Barranco: Aunque no toda la banda resida en Madrid, sí que es la ciudad desde la que partimos antes de un bolo, o donde ensayamos, rodamos videoclips, etc. Si no fuera por el problema de la vivienda (y alguna cosilla más), Madrid sería una ciudad espectacular, llena de cultura, arte, gente de todo el Estado, calidad de vida, etc. Pero este problema está destruyendo la ciudad.
Eduardo DS: Madrid, la verdad, es una ciudad que tiene de todo: lo bueno y lo malo… Y ya no sé si es que nos estamos haciendo mayores o si ha dejado de ofrecer ese rollo alternativo que tenía antes. Quizás, al igual que nosotros, las ciudades cambian con el paso del tiempo y, ahora mismo, se siente un poco asfixiante.
En esa mirada crítica a la sociedad que contiene el disco, un concepto importante es el de la opinión pública, a la que su constante disposición a opinar de todo, como ironizáis en “No lo sé”, parece dirigir a ser más fácilmente manipulada por los medios, por ejemplo a través de ese programa con hormigas al que aludís en “Clavó un clavito”…
Lasyra: Al final, el ser humano es pura duda y no tiene por qué saberlo todo ni tener una verdad absoluta de nada, y eso está bien, es importante reconocer que no siempre se tiene una respuesta. Además, la manipulación ya no está solo en ciertos programas de televisión, está también en las redes, y se ha convertido la información en esa necesidad constante de sentar cátedra sobre todo.
Eduardo DS: Ya lo dijo Platón: «Solo sé que no sé nada»… o fue Sócrates, o quizá el presentador del programa. En fin, sea quien sea, yo tampoco lo sé. (Risas)
La omnipresencia del sistema se permea incluso en aquellos espacios ociosos, llámense los gimnasios (“Gymbros”) o en la diversión nocturna, protagonista en “La última y nos vamos”, ¿no hay espacio libre de ser guiado por los tentáculos del capitalismo?
Eduardo DS: El capitalismo, al igual que Internet, llegó para quedarse. Hoy, la inteligencia artificial sigue un camino similar: herramientas del sistema que, aunque parezcan neutras, terminan adormeciendo a las masas y generando dependencia. Por eso resuena la canción de “Drogoindependientes”: puedes estar enganchado al gimnasio o a la fiesta nocturna, buscando simplemente una evasión, pero incluso en ese escape el sistema logra infiltrarse para obtener beneficio económico. A día de hoy, parece casi imposible encontrar un espacio completamente libre de la influencia capitalista.
Sin embargo, como cantáis en “Drogoindependiente”, hay muchas más drogas que las definidas por su ilegalidad, desde el lorazepam a hacerse con la última marca de móviles…
Samuel Barranco: Todos somos adictos a algo. La canción propone que al menos seas adicto a lo que tú has decidido, y no a la moda absurda del momento, como los Labubus.
Eduardo DS: Yo solamente conozco a los Trabubus, ya estoy fuera de onda. (risas)
A pesar de esa mirada localista y costumbrista, en “2 relatos, 1 historia”, trazáis lineas comunes entre la dictadura española y la chilena, ¿los regímenes autoritarios tienden a acabar rimando en su forma de ejercer?
Eduardo DS: Al final, eso es lo que caracteriza a una dictadura: todo converge en un mismo punto. No es de extrañar, por tanto, que las formas de ejercer el poder terminen pareciéndose entre sí. Además, en un mundo globalizado, los regímenes tienden a copiar las acciones que les resultan efectivas a otros gobiernos con ideologías similares.
En “Underground” narráis la vida cotidiana de una banda como la vuestra, a pesar de esa precariedad a la que aludís, ¿sigue siendo rentable emocionalmente tener un proyecto como XpresidentX?
Lasyra: Totalmente, la música en nuestro caso es una decisión propia y real, nadie te ha exigido que te metas aquí y por eso mismo seguimos y le da sentido a esa rentabilidad emocional que comentas.
Samuel Barranco: Por mucho que haya que criticar dentro de la industria, la vida roquera es la mejor. Te hace tener objetivos, vivir experiencias increíbles y salir de la rutina de entre semana.
Eduardo DS: Efectivamente, como hemos comentado antes, todas las experiencias que se viven dentro de una banda quedan impregnadas en tu ADN. Viniendo yo de una rama de estudios más tecnológica, siempre he dicho que la música es lo que me acerca a las humanidades, y no lo cambiaría por nada del mundo, lo que cambiaría es la industria.
Kepa Arbizu.
