Lobby ganadero, antropocentismo y decrecentismo tibio: el Foro Social más allá del Crecimiento
- Tres colectivas abandonan el Foro en protesta por la censura, la exclusión, el autoritarismo y el sesgo especista, antropocéntrico y pro-ganadería.
- El Foro Social Más Allá del Crecimiento manifiesta graves sesgos antropocéntricos y pro-ganadería a la par que promueve un decrecimiento cosmético, eurocéntrico, y al servicio de partidos de la izquierda del sistema, como un posible instrumento social de los mismos de cara a las próximas elecciones generales, pero sin vocación alguna de cambio sistémico. Se trata de un espacio excluyente del movimiento antiespecista, a quien exigen aceptar, sin expresar rechazo alguno so pena de expulsión, la explotación animal que otras en el foro promueven.

Comunicado por las colectivas Rebeldes Indignadas, Gaia no se ríe y Youth Cimate Save España
Tras nueve meses de intensa implicación en el Foro Social Mas Allá de Crecimiento, desde Rebeldes Indignadas, Gaia no se ríey Youth Climate Save España, sumándonos al malestar manifestado por otras colectivas y personas dentro del Foro, decidimos salir de dicho espacio y nos vemos obligadas a sacar a debate público los callejones sin salida que vemos reproducirse, como en tantos otros lugares, también en dicho foro y que resumimos en tres elementos: lobby ganadero, antropocentrismo y decrecentismo cosmético.
Desde el principio se ha evidenciado que este Foro, como en tantos otros espacios decrecentistas, ecologistas o sociales está copado desde su fundación misma por el lobby ganadero. Es un hecho que pertenecen al mismo personas y entidades ganaderas de extensivo, como lo es que desde la organización se hizo un llamamiento desde el principio a que se sumaran al foro más participantes de dicho sector. Algo frente a lo que desde Rebeldes Indignadas enseguida alzamos la voz, por varios motivos de peso.
Por un lado la propia Declaración del foro se manifiesta como contraria al antropocentrismo y a la explotación de vidas no humanas, por lo tanto cualquier forma de ganadería es incompatible con dichos principios. Por otro, es bien sabido que la ganadería extensiva es precisamente la más dañina para cuestiones como las crisis climática y de biodiversidad, mientras que la transición a dietas basadas en plantas es ampliamente considerada como la solución de mayor impacto ante dichas crisis. Por ello consideramos que la defensa de la ganadería extensiva es incompatible con cualquier agenda decrecentista. Es como defender el carbón en la transición energética o como abrirle las puertas al lobby de las energías fósiles. ¿Por qué esto no se permite pero sí abrírselas al lobby ganadero? No obstante, nuestro planteamiento argumentado fue censurado desde el primer momento.
Inicialmente dicha transición a dietas vegetales ni se contemplaba en el Pacto Alimentario del Foro, ni tan siquiera en forma parcial como reducción drástica de productos de origen animal. Fue tras la insistencia inicial de Rebeldes Indignadas cuando se introdujo esta cuestión absolutamente central. Pero desde entonces hubo una continua y fuerte tensión y polémica con los sectores del foro que defienden la ganadería extensiva y el silvopastoralismo.
Durante todo este proceso Rebeldes Indignadas, Gaia no se ríe y otras colectivas y personas pro-dieta vegetal han esgrimido argumentos científicos sólidos y han intentado acotar con arduo trabajo los acuerdos posibles, que consistían en reconocer la importancia de una transición a dietas vegetales tanto y tan rápido como fuera posible (sin un acuerdo sobre una transición 100% vegetal) y una condena de la ganadería intensiva y la estabulada a cielo abierto (sin acuerdo en condenar, pero tampoco en defender la ganadería extensiva silvopastoral). Estos disensos se han querido invisibilizar desde la coordinación a fin de no ofender a los sectores proganadería y de dejar la puerta abierta a ampliar en el futuro, a golpe de votación, todo lo que les favorezca.
Entre les defensor*s de estos últimos esta el propio grupo motor y la coordinación del pacto alimentario, que ha exhibido de forma continua una animadversión hacia los argumentos y grupos pro-dieta vegetal presentes en el foro y ha puesto de manifiesto un sesgo clarísimo pro-ganadería, expresado por personas de la coordinación incluso en las instancias en las que, como coordinadoras, deberían haber hecho gala de imparcialidad.
El descaro de ese sesgo ha sido tal que nos vimos obligadas a denunciarlo alto y claro, y junto a nosotras al menos otras tres colectivas y varias personas, poniendo de manifiesto el posible conflicto de interés de estas personas, siendo un hecho que algunas de ellas tienen vínculos directos con la industria, pues entre sus actividades se incluye la venta de carne y pescado “agroecológicos”. Ante esto reaccionaron con un simple negacionismo victimista, acusándonos de ataques y faltas de respeto, como suele por desgracia ocurrir en estos casos.
En el proceso hemos tenido que hacer frente a los continuos ataques y bulos del sector proganadería, no obstante lo cual el grupo motor y la coordinación del pacto no solo ha hecho oídos sordos a la quejas de RI sino que nos han acusado de bloquear los acuerdos y de hacer ataques agresivos contra el grupo motor, mientras este ha eludido toda responsabilidad frente a las acusaciones de parcialidad, opacidad y sesgos proganadería, sin argumentación alguna.
A ello se añade que desde hace meses RI ha venido reclamando un debate sobre antropocentrismo en el Foro, dados los alarmantes niveles del mismo y su incompatibilidad con la Declaración fundacional del mismo. Pero desde el grupo motor se ha venido bloqueando continuamente dicho debate sin argumentación alguna. Desde la coordinación se han llegado a lanzar mensajes negacionistas de la explotación animal, comparándola con un supuesto “maltrato vegetal” (un chascarrillo al parecer habitual en el ámbito de Vox, que también defiende a ultranza el silvopastoralismo) y diciendo que en la ganadería extensiva no hay explotación, romantizando con ello la explotación.
En julio pasado se quiso imponer desde el grupo motor una vez más el criterio proganadería a la hora de forzar por votación ciertas enmiendas a los textos de los pactos y de rechazar otras, si bien no salió como esperaban pues las votaciones estuvieron en algunos casos muy ajustadas. Según ellos, no obstante, en el foro hay mayoría proganadería y eso debe imperar frente a la minoría pro-vegetal independientemente de cualquier otro criterio, de modo que se pueden hacer propuestas proganadería pero no 100% vegetales. Se asume un consenso sobre reducción significativa de productos de origen animal, pero no hay cabida para quienes defendemos una transición a dietas 100% vegetales. No obstante en el colmo de la manipulación lo presentan de forma invertida: somos las veganas quienes somos excluyentes con las explotadoras ganaderas.
Ignoran por completo lo que son los valores antiespecistas cuando nos exigen que renunciemos a los mismos y asumamos que para ser “inclusivas” hay que aceptar la explotación animal que otras defienden en el Foro, algo que evidentemente no estaría ocurriendo si habláramos de esclavitud humana y racismo. De nuevo se pone de manifiesto el recalcitrante antropocentrismo imperante y la urgente necesidad de un debate profundo en los movimientos.
La puntilla ha llegado cuando en septiembre han lanzado un comunicado interno de repulsa de las acusaciones de RI y han aprobado deprisa y corriendo un nuevo documento de normas internas completamente imprecisas destinado a expulsar a cualquiera que, como nosotras, proteste en el futuro: un acto de censura en toda regla que manifiesta el autoritarismo y la opacidad de este movimiento.
Básicamente se invita expresamente a irse a todo grupo o persona que no acepte la explotación animal de la ganadería extensiva, esa es su concepción de la inclusividad. No se admite ninguna postura de rechazo de la ganadería y quien la exprese será expulsado: ese es el sentido de las nuevas normas y en ese sentido llevan meses presionándonos pues, dicen, rechazar las prácticas explotadoras de otres participantes no sería compatible con la inclusividad (de las ganaderas). Una curiosa concepción de la inclusividad pues obviamente es un espacio excluyente de todo colectivo y propuesta antiespecista.
Pero esto sin duda tiene que ver que, además, el Foro parece querer eliminar toda coherencia crítica y tendencia minoritaria y alinearse con el gusto de las mayorías, planteándose una agenda dirigida a influir en las próximas elecciones generales, con un discurso al servicio de entidades del sistema, partidos políticos de izquierdas que puedan instrumentalizar el Foro social. Parece que esto sea su verdadera finalidad y de ahí la voluntad de evitar todo discurso incómodo. Algo tendrá que ver con ello que su cabeza más visible estuvo en su día en Sumar, que la conferencia que dio lugar al foro se celebró en el Congreso de los Diputados en septiembre de 2025, o que eventos como el encuentro de 1-2 de octubre en Sevilla lo acogen partidos de dicho espectro también en edificios institucionales; mientras que en el encuentro del pasado febrero en Madrid desfilaron “figuras” del decrecentismo como Fernando Valladares, Jorge Riechman o Yayo Herrero, proganadería extensiva todas ellas.
Lo mismo se percibe de forma más general en las diversas propuestas de los otros 10 pactos que, salvo raras excepciones manifiestan importantes sesgos eurocéntricos y plantean un decrecimiento cosmético que difícilmente puede hacer frente a la crisis actual. Ello pese a la insistencia de RI de introducir transversalmente propuestas más amplias que abracen un decrecimiento profundo.
Otro tanto se percibe, por ejemplo en relación con el tabú de cuestionar la superpoblación humana y sus cimientos en la economía del crecimiento, tema que no se ha querido tocar pese a la insistencia de RI de abordarlo desde perspectivas radicalmente democráticas, antirracistas, descoloniales y queer. De hecho se ha dado alas a la participación de grupos pronatalistas en el foro, y no se ha querido abordar explícitamente la diversidad sexoafectiva o incluso el transfeminismo alegando que este último es un término poco conocido. Se censura así la diversidad y las minorías que quedan camufladas bajo generalidades, que albergan en realidad, según parece, propuestas conservadoras que en nada quieren atacar los cimientos del heteropatriarcado, ni del supremacismo humano, blanco y colonial.
En resumen, una farsa donde bajo vagas palabras biensonantes se esconde un proyecto de instrumentalización de movimientos sociales al servicio de agendas políticas que para nada quieren un cambio sistémico, sino ganar poder en el actual sistema y neutralizar a los movimientos más coherentes (o sea radicales en el buen sentido del término).
Durante estos nueve meses Rebeldes Indignadas y Gaia no se ríe, junto con otras colectivas, han hecho de muro de contención, con cierto éxito, del lobby ganadero en este entorno, y ha introducido ciertos debates muy necesarios tanto de fondo como de forma, ante los sesgos y opacidad de la coordinación y las limitaciones discursivas imperantes.
Pero en la situación actual no vemos viable seguir participando de un espacio que ha manifestado ya a todas luces sus sesgos conservadores y autoritarios. Se repite así con variaciones la historia de dos años antes en RC. Esta vez nos salimos voluntariamente y pasamos a una denuncia activa desde fuera, confiando en que otras colectivas tomen el relevo nuestro intentando contener desde dentro a los lobbies de la ganadería, el supremacismo humano y el eurocentrismo acomodado que quiere preservar sus privilegios instrumentalizando y neutralizando toda revolución. Lanzamos un llamamiento a todas las colectivas a unirse a la Alianza de Futuros Vivibles, como red ajena a intereses partidistas, antropocéntricos y eurocéntricos, desde la que dar una respuesta a la altura de la crisis ecosocioanimal.
