Ramón Pedregal Casanova •  Opinión •  08/09/2026

¡Chasss!, el imperio

Siguiendo las paparruchadas amenazantes del “keiser” (del griego keiser y del latín caesar) Trump, el jefe de camareros del night club Casa Blanca, Hegseth, ministro de la guerra, mientras limpiaba con una servilleta-bandera de EEUU un vaso de cóctel, que tiene su foto impresa, ha masticado con voz altanera lo siguiente: “Es sencillo destruir y hundir petroleros iraníes si Teherán vuelve a atacar buques estadounidenses.”

Respuesta del Presidente del Parlamento de Irán, Señor Mohamad Baquer Qalibaf: “Ataquen nuestros activos y serán atacados. Ya lo hemos demostrado. Pregunten a las bases estadounidenses que ya no son operativas.”

Parece que el vaso de cóctel se le escurrió.

El imperio y su criatura sionazi solo se programan para el dominio egemónico, por eso se afirman en el derecho al dominio y control de todo aquello que ofrezca desarrollo social e independencia. ¿Les preocupaba la posesión de armas nucleares?, nadie lo duda, pero son ellos los que las tienen y no permiten que ningún organismo internacional vigile su uso/producción, y sin embargo quieren prohibir a Irán disponer de medios energéticos, … como el petróleo. Detrás del teatrillo que montan los imperialistas ansían las bolsas inmensas de petróleo, y toda su clase babea en la “bolsa de Nueva York” un día tras otro de guerra.

Ellos son la amenaza, continúan con la guerra que emprendieron para “cambiar el régimen” asesinando a 168 niñas en un colegio infantil, otras 20 deportistas en un polideportivo y al responsable político-religioso máximo de la nación, y entre sus últimos actos destaca el bombardeo de una boda en el que han causado 70 víctimas. ¿Así es como entienden el cambio de régimen? Solo se ve en la Tierra y en el cielo el terrorismo que representan. No abren ninguna posibilidad al trato de iguales porque su capacidad para razonar está mermada desde su mismo nacimiento, y como potencia solo cuenta en su mente la violencia y el exterminio, es fácil recordar las expresiones de Trump sobre la desaparición de la civilización iraní, o las de Besset sobre cómo arruinar la economía del país.

Las sanciones y los bloqueos tienen doble filo con Irán, pues también a los imperialistas les puede salir muy mal, sus bolsas quiebran, sus aliados se alejan, su deuda e inflación se disparan, su situación con el pueblo estadounidense y los pueblos del mundo se extrema.

Por otro lado, el Consejo de Seguridad queda también sin respuesta porque lo componen fuerzas antagónicas y EEUU, los imperialistas, quiere solo la dominación. La salida cuelga de un hilo, suspendida, los camareros del night club Casa Blanca hablan de bombas atómicas. Entramos en una era marcada por esos satanes.

Llegados a este punto hay que dar la noticia: Irán y Omán van a firmar un acuerdo sobre rutas a seguir por el Estrecho de Ormuz, y lo van a realizar en la Organización Marítima Internacional (OMI)

Al servicial Hegseth se le escurre entre el paño grasiento y cae el vaso de cóctel, ¡chasss!


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