Masacre en Berlín (1 de mayo de 1929)

La política de «clase contra clase» puesta en práctica por la Komintern en su VI Congreso (Moscú, julio-septiembre de 1928), se basaba en una evaluación profundamente errónea de la situación política en Occidente, donde al parecer, según su Comité Ejecutivo, los obreros se estaban haciendo cada vez más revolucionarios y el capitalismo estaba a punto de naufragar. A partir de ese análisis erróneo, para el Ejecutivo de la Komintern era lógico urgir a los comunistas la intensificación de la lucha contra la burguesía y la socialdemocracia, con el fin de apresurar la desaparición de los regímenes parlamentarios.
La nueva política tenía apoyos entre los comunistas que deseaban creer que los tiempos estaban maduros para la revolución. Era particularmente popular en el KPD, alemán, como lo era la denuncia de los socialdemócratas (SPD) como socialfascistas. Los terribles conflictos entre socialdemócratas y comunistas no hicieron más que reforzar la opinión de los comunistas alemanes de que la política de la Komintern estaba acertada. El 1 de mayo de 1929, los comunistas ignoraron la prohibición de manifestarse en las calles de Berlín impuesta por el Jefe de Policía de esa ciudad, el socialdemócrata Karl Fiedrich Zorgiebel, siguiendo indicaciones del Gobierno de Hermann Muller (SPD).
Efectivamente, aquél domingo primero de mayo el KPD y su brazo armado el RFB (Frente Rojo de Combate) formado mayoritariamente por veteranos comunistas alemanes de la Primera Guerra Mundial, acudieron en masa a manifestarse por los derechos de la clase obrera. Según las crónicas de aquel día en las calles de Berlín se respiraba una atmósfera tensa, muy tensa. Pronto 13.000 miembros de la policía antidisturbios se emplearon a fondo contra ellos. Fue una batalla campal. La policía utilizó armas de fuego y los manifestantes, más de 65.000, se defendían con lo que podían: Cascotes de obras, piedras, palos, incluso martillos y cuchillos. El balance final fue de 33 muertos (algunos no participaban en la manifestación y se limitaban a seguirla desde los balcones de sus casas), 280 heridos graves, entre ellos 56 policías, y 1.300 detenidos.
El centro de la ciudad quedó destrozado y en los barrios obreros de la capital alemana se decretó el estado de emergencia. Aún así, las barricadas duraron tres días en esta zona.
Pronto el RFB fue ilegalizado y tres años después el KPD obtuvo en las elecciones parlamentarias de julio de 1932 cerca del 18 por ciento de los votos por un 20 por ciento del SPD. Los nazis, NSDAP, ya estaban en continuo y preocupante ascenso con un 37 por ciento.
Fuentes: David Priestland (Bandera Roja)
VV.AA (Primero de mayo en Berlín, 1929)
