Cubainformación •  Vídeos •  23/10/2026

¿Cómo EE. UU. compra votos contra Cuba en la ONU?

En Naciones Unidas, el Gobierno de Estados Unidos chantajea, presiona y amenaza con aranceles y sanciones a numerosos gobiernos del mundo para que voten a favor de mantener el bloqueo a Cuba. Y los medios de Miami colaboran en esta estrategia. De esto hablaremos hoy en nuestro espacio Miami Fake.

Transcripción y redacción con ayuda de IA.

El chantaje de Washington en Naciones Unidas

Hace unos días veíamos un espectáculo lamentable en una sala de Naciones Unidas. El Gobierno de Washington convocaba a varios de sus mercenarios para tratar de pintar una especie de apocalipsis de los derechos humanos en Cuba y justificar así el bloqueo que mantiene contra el pueblo cubano.

Leemos en toda esta prensa de temática cubana que financia el Gobierno de Estados Unidos titulares como estos: «Entre gritos diplomáticos, el régimen cubano intenta boicotear un acto en la ONU» y «Descarados terroristas diplomáticos del régimen protagonizan acto de repudio contra opositores cubanos».

Bueno, opositores que, recordemos, fueron allí a justificar el bloqueo contra su propio país y a pedir a los gobiernos del mundo que voten junto a Estados Unidos para mantenerlo, para mantener la estrategia de hambre y de bloqueo petrolero contra quienes fueron su propio pueblo.

«Con aspavientos e insultos, la misión cubana monta un acto de repudio en Nueva York». Estos son algunos de los titulares utilizados para desdibujar lo que allí ocurrió.

Y es que la delegación cubana protestó contra un acto que no solamente perseguía amenazar y chantajear a numerosas delegaciones del mundo, sino que incluso llevó allí a una persona como Orlando Gutiérrez Boronat, a quien señalamos como terrorista y que ha participado en grupos armados contra Cuba en el pasado. Actualmente, junto con los otros dos que también estaban allí, José Daniel Ferrer y el señor Otero Alcántara, ha recibido muchísimo dinero del Gobierno de Estados Unidos durante décadas, precisamente para desarrollar su actividad opositora contra Cuba.

Es una oposición artificial, inflada con los millones de Washington.

En aquel evento también estaban «María Werlau, el economista Emilio Morales y el investigador Juan Antonio Blanco».

Todos ellos, absolutamente todos, son partidarios de la intervención militar en Cuba y del bloqueo total de la economía cubana. Por tanto, los consideramos asalariados y mercenarios de la política del Gobierno de Estados Unidos, que provoca tantísimas muertes actualmente en Cuba.

Son verdaderos responsables de esta guerra económica.

La votación anual contra el bloqueo y las amenazas de Estados Unidos

Leemos en el medio ADN Cuba, financiado por el Gobierno de Estados Unidos:

«Constituye uno de los principales escenarios en los que la dictadura cubana intenta obtener respaldo diplomático y presentar las sanciones estadounidenses como la causa de la crisis, mientras sus críticos insisten en la responsabilidad del régimen por la represión política, la falta de libertades y el deterioro de las condiciones de vida de la población».

¿Cómo justifican el asedio medieval a un pueblo, la destrucción de su economía y ponerse al lado de quienes están matando de hambre a toda una población?

Verdaderamente, son unos sinvergüenzas, y algún día se les llevará ante un tribunal penal de carácter internacional.

Leemos también en otro medio asalariado del Gobierno de Estados Unidos, El Toque: «Washington cuestiona a países europeos antes del voto sobre el embargo a Cuba».

Y es que «el embajador de Estados Unidos preguntó a muchos de sus colegas europeos por qué habían votado a favor de la resolución anual contra el embargo».

Es una estrategia de chantaje, una tras otra.

El Gobierno cubano ha presentado pruebas, correos electrónicos y otros documentos sobre cómo el Gobierno de Estados Unidos lleva meses presionando, amenazando y chantajeando a numerosos países de América Latina y de otras partes del mundo.

Si no votas con nosotros a favor del bloqueo a Cuba, te vamos a retirar los fondos de cooperación.

Si no votas a favor de Estados Unidos, vas a tener aranceles, tus funcionarios no van a poder obtener visados para entrar en Estados Unidos y tus empresas también van a ser sancionadas.

En Washington, el embajador estadounidense Michael Waltz afirmó sin despeinarse: «No hay un bloqueo alrededor de Cuba. El régimen ama jugar a la víctima. En la ONU no hay un bloqueo porque no hay un cerco de buques de la Marina».

¡Qué sinvergüenza!

Claro que no hay un cerco de buques, pero un bloqueo económico es otra cosa. Y el bloqueo energético que se aplica actualmente no consiste en que haya barcos rodeando la Isla, sino en imponer sanciones.

Hay amenazas de aranceles a países, de sanciones y multas a compañías de seguros, navieras y empresas exportadoras de petróleo. Eso es lo que impide la llegada de petróleo a Cuba.

¡Es usted un sinvergüenza y un psicópata, señor Waltz!

«La gente pasa hambre, hay apagones; sin embargo, los funcionarios del régimen viven de lujo. No hay combustible, pero sí para sus aviones privados y sus residencias privadas», decía.

¡Qué mentiroso y qué sinvergüenza! ¿Por qué no presenta las pruebas de esos lujos y de esos aviones privados?

Y añadió: «mientras los hospitales cubanos sufren cortes eléctricos, las instalaciones de recopilación de inteligencia cubana y china disponen de electricidad».

De verdad, la demagogia y la mentira no pueden alcanzar un nivel más alto que en boca de representantes en Naciones Unidas del Gobierno de Estados Unidos, responsable de esta política criminal.

Y, por supuesto, la responsabilidad de los apagones también se atribuye a todos estos medios vinculados al trumpismo, de temática cubana, en los que escriben personas nacidas en Cuba, como el señor Álex Otaola.

«¿Trump es el culpable de los apagones en Cuba? La responsabilidad del castrismo», nos dice el medio Cubanos por el Mundo, en una reportaje lamentable que justifica esta estrategia contra el pueblo cubano.

Ucrania y las acusaciones sin pruebas sobre «mercenarismo cubano»

A numerosos países, el Gobierno de Estados Unidos los chantajea con aranceles y sanciones para que voten a favor del bloqueo a Cuba. ¿Y qué les dice a las delegaciones de la Unión Europea, sobre todo a las de aquellos países donde gobierna la derecha y la ultraderecha?

Uno de los mensajes es este: «Ucrania, carne de cañón. Ucrania denuncia explotación de cubanos en la guerra de Rusia», «Ante el auge de los señalamientos, La Habana insiste en negar su participación en la guerra de Ucrania».

El representante de Ucrania, aliado de Estados Unidos, se presentó allí junto con el representante del Gobierno de Trump y los mercenarios («opositores») cubanos para afirmar que Cuba estaría detrás de las redes de mercenarismo militar de ciudadanos cubanos que combaten del lado ruso.

Pero hay que decir, y eso lo ha repetido una y otra vez el Gobierno cubano, que no se han presentado pruebas que demuestren la responsabilidad del Gobierno de Cuba en esas redes. La inmensa mayoría de los ciudadanos cubanos que participan como mercenarios en uno u otro bando lo hacen fuera de Cuba, no desde la Isla.

Son cubanos que viven fuera del país y que se integran en esas redes de mercenarios. Lo hacen por dinero.

¿Qué responsabilidad tiene el Gobierno cubano en esto? Ninguna. Cero.

Además, desde 2023 hay 17 investigaciones por mercenarismo, un delito castigado en Cuba con penas solicitadas de entre cinco y 16 años de cárcel. Ya ha habido acusados sancionados: 12 procesos y 49 imputados.

Es decir, desde Cuba se persigue el mercenarismo, tanto si se realiza a favor de Rusia como de Ucrania o de cualquier otro bando en un conflicto.

Todo esto no es más que una campaña para intentar justificar lo injustificable por parte del Gobierno de Estados Unidos.

Raúl Castro, otra pieza de la campaña electoral de Trump

En la última semana también ha sido noticia de la agenda internacional un nuevo espectáculo electoral del Gobierno de Estados Unidos: la imputación por parte de una jueza de Florida de Raúl Castro por un suceso ocurrido hace 30 años, sobre el que hemos hablado muchísimas veces.

Se trata de la orden de disparar contra dos avionetas que habían violado 25 veces el espacio aéreo de Cuba. Me gustaría saber cuántas veces lo habrían permitido en Estados Unidos si hubiera ocurrido allí.

Leemos noticias en toda esta prensa mercenaria, con sede en Miami y en otros lugares, financiada por el Gobierno estadounidense: «¿Es posible arrestar a Raúl Castro?» o «Raúl Castro y el narcotráfico: Noriega cayó, Maduro cayó», etcétera.

Es decir, se repiten artículos, noticias y contenidos destinados a azuzar y justificar que el Gobierno de Estados Unidos y su sistema judicial, al servicio de su política, intervengan en los asuntos de otros países. Incluso se arrogan el derecho de secuestrar, en este caso, a una figura política como Raúl Castro.

Bueno, veremos qué ocurre. Sin duda, lo tienen bastante difícil.

El caso de Raúl Castro no deja de ser una pieza electoral. Ahora que el Partido Republicano y Donald Trump están en caída libre en las encuestas, quieren recuperar en Florida algunos votos del núcleo duro.

Por cierto, esa comunidad cubana de Florida está retirando su apoyo a Trump por varias razones. Una de ellas es que muchos de sus familiares, que entraron en Estados Unidos durante los últimos años, están siendo deportados por Trump.

Ya no se está aplicando a los cubanos el privilegio migratorio de siempre. En buena medida, se les está tratando como al resto de las personas migrantes.

Por eso, mucha gente que antes votaba a los republicanos por su línea dura contra La Habana está diciendo ahora que no les votará, precisamente porque esa línea dura se está aplicando contra sus propios familiares.

La promesa de regularizar a migrantes cubanos: otra maniobra electoral

¿Qué ocurre, sin embargo? En este espectáculo, en esta maquinaria de mentiras que representa la pseudodemocracia estadounidense en el escenario electoral, todo cambia de la noche a la mañana.

¿Recuerdan que María Elvira Salazar, trumpista y congresista por Florida, se rebeló contra la política migratoria de Donald Trump hacia los cubanos?

La BBC publicó: «Los hispanos se sienten traicionados. En plena oleada de arrestos y deportaciones, la congresista republicana María Elvira Salazar lanzó un mensaje contra Trump». Dijo que se le había ido la mano y que tenía que establecer algún tipo de excepción para la población hispana que ellos consideran decente y, sobre todo, para la comunidad cubana. ¿Por qué? Porque están perdiendo votos.

¿Qué ha ocurrido en muy poco tiempo? Ahora anuncian titulares como este, publicado en La Nación: «María Elvira Salazar asegura que Trump legalizará a millones de inmigrantes con la aprobación de su ley en Estados Unidos».

Y en Periódico Cubano: «Trump respaldaría una regularización de migrantes cubanos antes de terminar su mandato».

Es decir, están intentando venderles otra vez la promesa de que, si votan ahora por Trump, a pesar de que los ha traicionado, quizá dentro de dos años ponga en marcha un proceso de regularización que beneficie a los cubanos y las cubanas.

Mentira absoluta.

Pero hay gente que se lo traga una y otra vez.

El «exilio» de Miami presiona para que Trump intervenga militarmente en Cuba

El mensaje de línea dura representa, por supuesto, la esperanza de muchos trumpistas cubanos, de la extrema derecha en Florida, de que Estados Unidos intervenga militarmente en Cuba.

«El exilio cubano de Miami presiona a Trump y Rubio por no intervenir militarmente en Cuba», leemos en Periódico Cubano, que habla del «malestar provocado por la falta de una intervención militar contra el Gobierno cubano».

No, no se trata de intervenir contra el Gobierno solamente: una intervención militar supondría atacar a Cuba, su territorio y su pueblo.

«Nueve meses después -nos dicen- no se ha producido una invasión de la Isla». Es increíble cómo justifican la muerte de tantísima gente.

«El futuro de Cuba vuelve a poner sobre la mesa la opción de una intervención militar», anuncia otro titular.

Y Cubita Now vuelve a situar esta posibilidad en el centro del debate, con referencias «a la crisis económica, la falta de libertades y la ausencia de una transición democrática».

Lo presentan como propaganda, como si la intervención militar fuera una solución. Justifican la muerte y luego quieren presentarse como prensa independiente.

GAESA y la campaña sobre los supuestos lujos de la dirigencia cubana

Uno de los mensajes que difunden el Gobierno de Estados Unidos y todos estos medios de temática cubana financiados por el mismo Gobierno gira en torno a los supuestos lujos y a las diferencias económicas entre el Gobierno, la élite política cubana y el pueblo.

No dejan de repetirlo, pero sin presentar la menor prueba.

«La Embajada de Estados Unidos acusa al régimen cubano de enriquecerse mientras la población sufre apagones y hambre».

Curiosamente, vuelve a hablarse de GAESA, ese holding de empresas públicas, al que se atribuyen 20.000 millones de dólares en activos. También se afirma que desvía fondos hacia cuentas en el extranjero.

Jamás han probado nada de esto. Pueden decir lo que quieran sin aportar ningún tipo de prueba.

Por cierto, los activos que pueda tener un holding de empresas públicas de Cuba son activos del pueblo cubano. No son propiedad de ninguna élite ni de ningún militar: forman parte del patrimonio público.

El Gobierno de Estados Unidos persigue precisamente esas fuentes de ingresos de las empresas públicas cubanas, con el objetivo de destruirlas.

Una vez más, justifican lo injustificable: provocan la muerte de tantísima gente al destruir su economía y después intentan justificarlo con mentiras y sin pruebas.

El Toque y los salarios de la diplomacia cubana: ¿dónde están los lujos?

Tenemos después a El Toque, medio financiado por la National Endowment for Democracy (NED), es decir, por el Gobierno de Estados Unidos, que publica un reportaje vomitivo.

Vomitivo porque incurre en contradicciones y mentiras, sobre todo entre los titulares y el contenido del reportaje.

Veamos: «Los archivos de la Embajada. ¿Cuánto cobra un diplomático cubano en Estados Unidos?».

El Toque asegura que tuvo acceso a correos electrónicos filtrados de cuentas de la Embajada del Gobierno cubano en Washington. Por cierto, se trata de una práctica que denunciamos como absolutamente ilegal, pero que realizan con total descaro e impunidad.

Según ese titular, uno podría imaginarse —y mucha gente no lee más que los titulares— que el contenido va a demostrar que los funcionarios de la Embajada cubana cobran una millonada, en contraste con los infinitos problemas de la población de Cuba.

Pero ¿qué es lo que nos dicen realmente?

Que «un burócrata cubano ganaría menos de 10.000 dólares al año, un sueldo por debajo del umbral de pobreza calculado por el propio Gobierno estadounidense».

¿Dónde están los lujos entonces?

Eso no les impide lanzar los mensajes que quieren. Aunque tienen que reconocer que los diplomáticos cubanos cobran muy poco y que posiblemente sean de los diplomáticos peor pagados del mundo, incluso por debajo de los de algunos países africanos, donde sí existen enormes diferencias entre los ingresos de los funcionarios y los de la población local.

Pero tienen que atacar las cuentas de la Embajada en Washington.

¿Y cómo lo hacen? Aseguran que, «en uno de sus mejores años, la sede diplomática habría recaudado una cantidad suficiente para alimentar a millones de cubanos o renovar una central termoeléctrica».

Se refieren al dinero que se recauda en cualquier sede diplomática o consulado del mundo, donde se realizan trámites migratorios, se cobran pasaportes, prórrogas y otros servicios, tanto a las personas cubanas emigradas como a ciudadanos extranjeros.

Cualquier sede consular del mundo ingresa dinero, incluso mucho dinero.

Pero ¿cuál es el mensaje que quieren transmitir en el caso de Cuba? Va dirigido sobre todo a las personas migrantes que pagan por sus pasaportes y diversos trámites. Les dicen: «¿Ves? Te cobran tantísimo dinero y luego se lo quedan ellos, los burócratas cubanos, el régimen».

Es una forma más de demagogia contra el Gobierno cubano.

El segundo ataque se dirige a la diplomática cubana Lianys Torres, jefa de la misión diplomática en Estados Unidos. Como no pueden afirmar que cobra mucho —porque ellos mismos se han dado cuenta de que cobra muy poco—, recurren a otra estrategia.

Publican que entre los artículos enviados a Cuba, a su domicilio, figuran «un refrigerador, una planta eléctrica, una parrilla, un saco de cemento y una batería de automóvil».

¿Y cuál es la acusación? Que los diplomáticos, y especialmente los de Cuba, que cobran tan poco, no tendrían derecho a enviar artículos a sus familiares mediante la valija diplomática, como hacen las sedes diplomáticas de otros países del mundo.

Como no pueden demostrar absolutamente nada sobre lujos y privilegios excesivos, se inventan cualquier cosa para que la gente se lo crea.

Y siempre hay quien se lo cree.

La prensa financiada por Washington y las denuncias de represión

En todos estos medios —Diario de Cuba, ADN Cuba y otros financiados por el Gobierno de Estados Unidos a través de sus agencias NED, USAID y otras— leemos que «se agrava la represión contra la prensa independiente en Cuba».

Esto lo afirma un informe del Observatorio Cubano de Libertad de Expresión, perteneciente al Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa.

Este observatorio, como otros organismos cubanos que dicen vigilar los derechos humanos, está sostenido, según denunciamos, por el Gobierno de Estados Unidos. Son la voz del Gobierno estadounidense y elaboran informes que después se utilizan para justificar el bloqueo, que causa miles de muertes en Cuba.

¿Qué significa que un supuesto observatorio cubano de libertad de prensa denuncie violaciones de esa libertad?

Desde nuestra perspectiva, significa que en Cuba se sanciona a personas que reciben dinero del Gobierno de una potencia que está asfixiando económicamente al pueblo cubano.

Y lo hace con toda justicia, sostenemos. Es lo que haría cualquier Gobierno del mundo, de acuerdo con las leyes vigentes en Estados Unidos, España, Francia, Italia y otros países, que persiguen delitos similares.

Mario Díaz-Balart, la NED y la financiación de la oposición

¿Y qué tiene que ver esta noticia con otra que les leo a continuación?

«El congresista Mario Díaz-Balart recibe el premio Campeón de la Libertad de 2026».

¿Quién concede este premio? La Fundación Nacional para la Democracia, la National Endowment for Democracy (NED), un fondo gestionado por el Congreso de Estados Unidos.

¿Y a quién va dirigido este fondo federal? A organizaciones que se presentan como opositoras y que, en el caso de Cuba, atacan al Gobierno cubano. También financia organizaciones de otros países considerados díscolos por Washington, como Rusia, Bielorrusia y China.

Es decir, países que mantienen posiciones contrarias a los intereses del Gobierno estadounidense.

Así es como el Gobierno de Estados Unidos financia la subversión y la desestabilización política de manera completamente artificial.

Este fondo premia a Mario Díaz-Balart, a quien consideramos uno de los políticos más hostiles a Cuba, que ha presionado para que Estados Unidos invada militarmente la Isla, apoya el bloqueo energético y respalda medidas que dificultan la llegada de medicamentos a los hospitales cubanos.

¡Este es el supuesto campeón de la libertad!

Se lo concede la NED, una fundación del Gobierno estadounidense creada en 1983, durante la presidencia de Ronald Reagan.

Como bien se sabe, aquel año se produjeron profundas investigaciones en el Congreso sobre las actividades de la CIA. Para dar una apariencia de transparencia a algunas de esas actuaciones, se creó esta fundación.

Este fondo hace exactamente lo mismo que antes hacía la CIA en Cuba y en otros países, denunciamos.

Mario J. Pentón: propaganda a favor de una intervención militar

Uno de los beneficiarios del dinero público de Estados Unidos es Mario J. Pentón, periodista nacido en Cuba, que vive en Miami y que es el ejemplo del periodista mercenario: no solamente vive del sueldo que le paga el Gobierno de Estados Unidos, en este caso a través de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales, que cuenta con una asignación de 16 millones de dólares anuales del Gobierno estadounidense, sino que además hace propaganda a favor de una intervención militar en el país donde nació.

En sus declaraciones llega a afirmar que «la inmensa mayoría del pueblo cubano reaccionaría con alivio, abriría los brazos y daría la bienvenida a un ejército que supuestamente lo liberaría de un yugo. ¿Usted puede resolver las cosas de manera pacífica con una mafia?»

Esa misma pregunta la hacemos desde aquí.

Con una mafia como la que, a nuestro juicio, representan Mario J. Pentón, Mario Díaz-Balart, Marco Rubio, Donald Trump, María Elvira Salazar y José Daniel Ferrer, no se puede hablar.

Habrá que utilizar otros métodos de lucha, todos los métodos de lucha contra este imperialismo, contra esta mafia y contra quienes consideramos responsables de crímenes, y convocar a la solidaridad internacional.

Por nuestra parte, seguiremos luchando con las armas de la verdad, de la información y de la solidaridad.

Aquí nos vemos en Miami Fake.

Equipo: José Manzaneda, Hafed Mohamed Bachir.