André Abeledo Fernández •  Opinión •  31/08/2025

El idioma de Galicia es el gallego, es una realidad no una amenaza

La España de la derecha y también de algunos progres y los EEUU de Donald Trump son los únicos países donde un MONOlingüe se cree superior a un bilingüe. Tienen la ignorancia como bandera, como dijo Unamuno una persona profundamente de derechas: «lo que más odia el fascismo es la inteligencia». 

Gente capaz de tatuarse el nombre de sus hijos en chino y en élfico pero que se indigna cuando los, gallegos hablan en gallego, los catalanes hablan en catalán, o los vascos hablan en euskera, la estupidez llevada a su máxima expresión.

Un gallego puede hablar su idioma, además del castellano y puede entenderse perfectamente con alguien que habla en portugués gracias a la hermandad del gallego y el portugués idiomas con una misma raíz, pero un facha que habla solo castellano y mal puede llamarnos paletos en Españistam.

En este contexto nuestro idioma continua estando en peligro sobre todo por acción y por omisión de un gobierno de la Xunta de Galicia que lo menosprecia, en vez de defenderlo como un tesoro, como parte de la identidad del pueblo gallego, una parte imprescindible para seguir siendo gallegos. 

El gallego en Galicia fue siempre el idioma de la clase trabajadora, el idioma del campesinado, de la casa del humilde, el idioma del pueblo que no el de los señoritos, hablado como acto de rebeldía a pesar de las prohibiciones y las humillaciones.

El gobierno del PP tanto en Galicia como en Madrid vio siempre el hecho identidario de tener un idioma propio en Galicia, como en Cataluña, o Euskadi, como un peligro para la sacrosanta unidad del Estado español, como una agresión al españolismo rancio que ellos representaban, ahora VOX un partido nacido del PP simplemente muestra su ignorancia y el verdadero rostro de una derecha que es herencia directa de la dictadura franquista.

Pero es de justicia recordar que en el gobierno del PSOE también tienen como Ministro de Interior, un Juez, Fernando Grande–Marlaska, que se atrevió en su etapa en la judicatura a decir que el gallego es un dialecto y a menospreciarlo como idioma.  

No hay idiomas de primera y de segunda categoría, todos los idiomas del mundo deberían ser declarados patrimonio de la humanidad, porque son mucho más que un modo de comunicarse, son el fruto de la evolución de los pueblos y de la humanidad en su conjunto, son siglos de construcción de una comunidad lingüística. 

El hecho de que en el Estado español puedan convivir cuatro idiomas como son el castellano, el catalán, el euskera y el gallego debería ser visto como un tesoro, como una posibilidad de enriquecimiento mutuo. 

Por desgracia en el Estado español no es así, sigue habiendo gente que piensa que hablamos gallego para molestar, que lo hacemos por ignorancia, o que hablar gallego es un atraso, es gente que no entiende nada, y va a dar igual que se lo expliques en gallego, en castellano o en chino mandarín, porque no quieren entender.

A la ultraderecha la mueve el odio y el miedo a lo diferente, los mantiene en la ignorancia la herencia del nacional catolicismo y del franquismo de la «España una, grande y libre» que nunca fue ninguna de las tres cosas en esa oscura etapa de nuestra historia. 

Debemos continuar la lucha para que en Estado español se entienda que no existen idiomas de primera y de segunda categoría, que el idioma de Galicia es el gallego y eso no es una agresión, ni una ocurrencia, es una realidad a lo largo de siglos de historia, que los idiomas no separan si no que abren fronteras en la tierra y en la mente.

Es un acto revolucionario y de resistencia usar el gallego en nuestra vida diaria, no lo hacemos por molestar a nadie, ni como una opción política, lo hacemos porque estamos en Galicia, porque el gallego es nuestro idioma, porque nos apetece y nos da la gana, y sobre todo porque es una necesidad defender un patrimonio de nuestro pueblo tan importante como el gallego. 

Nuestra obligación es recuperar y salvaguardar nuestro idioma para las futuras generaciones, para seguir existiendo.


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