Ramón Pedregal Casanova •  Opinión •  30/01/2026

Siria bajo 14 años de guerra imperial sionista

Al Golani, “el cortacabezas”, ahora se hace llamar Al Shara, dirigente terrorista por quien EEUU ofrecía una maleta de dólares a quien diese cuenta de él, hoy, por obra y gracia del imperio es el representante de Siria. No es un “milagro”, es la mano tenebrosa de quienes provocan guerras y se presentan como “demócratas”. ¿Alguien puede creer que el régimen imperialista está interesado por el bienestar de los pueblos?, sus representantes, y sus actos, lo han declarado : solo cuentan los intereses de la clase dominante. Si organizó, financió y dirigió al ISIS-Estado Islámico, tras la derrota de Al Assad y la entrada de los bandidos capitaneados por Al Golani-Al Shara son los bandidos a los que se ha dejado organizar la matanza de quienes no son reconocidos por la nueva versión del ISIS. Y aquellos que combatían contra el Gobierno de Al Assad como las FDS de los kurdos, apoyados entonces por EEUU, ahora son perseguidos, dice el régimen estadounidense que lo que importa es la recuperación del país, la estabilidad, se trata, por tanto, de disponer de un territorio limpio de fuerzas que puedan alterar el dominio general para dedicarse con la mayor objetividad al cerco de Irán. Nada de lo dicho quiere significa que no puedan acordar con las FDS el traslado de presos de cárceles del Estado Islámico a la “nueva” Siria, y el resultado es, por lo que parece, la posible formación de un ejército de ISIS para emplearlo en la guerra que prepara EEUU contra Irán, aunque parte de ellos puede ser entregado a Irak para que los retenga en sus cárceles. Todo un juego cuajado de contradicciones peligrosas.

Entre tanto las regiones de Administración Autónoma de Norte y Este de Siria, en relación con las FDS, han declarado que reconocerán al actual gobierno sirio y se integrarán en sus instituciones y estructuras. Cada nuevo movimiento, concesiones y tratos de los dirigentes actuales buscan el dominio que permita un mínimo control para operar en la dirección estratégica marcada. En su día, con la guerra contra el Gobierno de Al Assad, la siniestra Hilary Clinton declaró que la caída de aquél gobierno perjudicaría a Irán, y sus planes se proyectaron en esa dirección, visualizando además que de ser así abrirían la puerta a una guerra civil. En el Departamento de Estado decían que “el camino a Teherán pasa por Damasco”.

Cumpliéndose 13 años de guerra EEUU-israel, los gobiernos europeos, Inglaterra, Canadá, y las bandas terroristas que crearon, consiguieron derribar el Gobierno legítimo para instalar a la descendiente del ISIS para Siria. La destrucción del país ha sido hasta los cimientos, y con todos los medios de propaganda occidental a pleno rendimiento hicieron volver a Siria, pensando en la paz, a 1.200.000 habitantes dispersos por los países del entorno y eso que se llama “occidente”. Con esa misma esperanza 2.000.000 de desplazados por todo el país, deshecho, trataron de volver a sus lugares de origen, pero la guerra no solo no se ha detenido sino que se ha recrudecido porque “El cortacabezas” sirviendo a EEUU quiere un país a su medida, liso, plano, fácil de manejar para el imperio y su base militar “israel”. Por último se ha acordado un “alto el fuego”, pero sin que las diferencias se aplaquen y EEUU saque partido no resulta mínimamente estable, resultando en una salida de la población de ciudades como Alepo que se acerca a los 200.000, lo que habla por sí mismo de lo que gusta tanto a los acólitos trumpistas, paz bajo las bombas servidas para dejar el país como base mirando a Irán. En las condiciones expuestas el 90% de la población tiene que recibir ayuda de las agencias internacionales, los guerreristas han arrasado hasta lo más básico, no se dispone de ningún medio de vida, no hay alimentos, no hay medicamentos, no hay refugio, y quienes han cogido el poder, sirviendo como sirven a los responsables de la guerra comenzada hace 14 años, se hace imposible pensar en una próxima mejoría para el pueblo sirio. En su territorio se organizan los enemigos de Irán, y al Estrecho de Ormuz acaba de llegar la mayor flota de guerra del imperialismo, nadie podrá decir que no sabe cuál es su objetivo.        


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