Argelia, ¿paso a la transición política sin caos?

En Argelia cada martes y viernes desde febrero último miles de manifestantes, entre ellos estudiantes, se unen para exigir cambios y de esa forma poner fin a la profunda crisis sociopolítica que vive ese país magrebí.
Constituyen constantes reclamos, asimismo, la apertura por la policía de calles que conducen al centro de Argel y que los órganos judiciales actúen contra elementos corruptos del gobierno y funcionarios públicos.
Algunas de esas reivindicaciones tienen eco en el actual gobierno provisional, que desde el 2 de abril pasado accedió al poder tras la dimisión del entonces presidente, Abdelaziz Bouteflika, mandatario de Argelia durante 20 años.
Tras aspirar a un quinto mandato presidencial, el exgobernante hizo dejación de su cargo luego de presentar una carta de renuncia ante el Consejo Constitucional.
Presionada por las movilizaciones populares (hirak), la actual administración, encabezada por el jefe de Estado interino, Abdelkader Bensalah, y el general Ahmed Gaid Salah, al frente del Estado mayor del Ejército, intenta bajar las tensiones al dar luz verde a acciones judiciales contra la corrupción.
De esa forma, en los últimos meses la Corte de Justicia encausó por ese tipo de delitos, entre otros, a ocho exministros, los cuales fueron internados en la cárcel de El Harrach, en las afueras de Argel, hasta tanto reciban condenas judiciales.
Las autoridades consideraron además como presuntos autores de actos fraudulentos a más de medio centenar de representantes políticos y prominentes hombres de negocios, indicaron fuentes oficiales.
Al justificar tales acciones punitivas contra los infractores de la legalidad, el ministro de Justicia, Belkacem Zeghmati, refirió que ‘el pueblo gritó desde lo más profundo de su alma la necesidad de combatir la corrupción y luchar contra la economía de la renta, y las demás plagas’.
ELECCIONES PRESIDENCIALES, UNO DE LOS RECLAMOS
En medio de una compleja situación política, el actual gobierno interino puja por lograr amplios consensos para la celebración de futuros comicios presidenciales, los cuales no se pudieron efectuar el pasado 4 de julio debido a la falta de candidatos.
Sin embargo, ante esa propuesta del Ejecutivo, algunas organizaciones del movimiento cívico plantean que antes de la realización del sufragio el Gobierno debe dar paso a autoridades de transición y reformarse la Constitución de forma tal que se le concedan menos poderes al futuro mandatario.
Otros actores políticos, apuntan, por otro lado, que resulta más adecuada la transformación de la Carta Magna luego de que el próximo presidente asuma la Jefatura del Estado.
La idea de efectuar el sufragio lo más pronto posible tiene la anuencia de la criticada Comisión Nacional de Mediación y Diálogo, presidida por Karim Jounes, la cual es rechazada por varios grupos políticos que consideran a ese ente, autoproclamado independiente, demasiado apegado a las autoridades provisionales.
No obstante, la Comisión, apoyada por más de 40 personalidades políticas y sociales de ese territorio, recientemente se reunió con jóvenes estudiantes, integrantes de la hirak, que, tras intensos debates, concordaron en la necesidad de organizar comicios.
El foro devino oportunidad para que el liderazgo juvenil hiciera varias propuestas, entre ellas, ‘fijar la fecha de las elecciones presidenciales lo antes posible y garantizar las condiciones necesarias para su celebración de forma transparente’, precisó la publicación TSA.
Abogaron además por la creación de una Junta electoral Independiente que supervise el ejercicio democrático, desde el inicio de los preparativos hasta el anuncio de los resultados finales.
Tal posición sobre la conformación del ente comicial es compartida también por el representante del Sindicato de Maestros, Masub Bubiba, quien declaró a medios de prensa que aunque el gremio concuerda con la idea de realizar el sufragio, antes se debe formar un Gobierno de consenso y abrir un período de transición.
En un contexto marcado por la prolongación en el tiempo de marchas cívicas callejeras, que podrían fortalecerse más a partir del próximo septiembre con la incorporación a las aulas de estudiantes, el Ejecutivo interino parece enfrascarse en el impulso de una transformación política paulatina, sin desmantelar instituciones, para evitar el caos social.
Analistas vaticinan, por otro lado, que la situación socioeconómica se agravaría aún más debido al agotamiento de los millonarios fondos financieros aportados principalmente por recursos naturales como el petróleo.
De cara a ese panorama, para actores argelinos aún no existe claridad sobre si se solucionará a corto o mediano plazo la crisis política en que está sumido el país, donde hasta ahora resultan encontradas las posiciones entre la gobernante cúpula militar y los manifestantes.
arb/obf
*Periodista de la Redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina.
