A Donald Trump le falta un hervor y una cocedura
Expertos en salud mental señalan que el presidente de Estados Unidos presenta rasgos de «narcisismo maligno», un concepto utilizado en psicología para describir un patrón de conducta muy peligroso cuando se da en figuras con poder político.
El psicólogo John Gartner compara el perfil psicológico de Trump con el de algunos de los dictadores más sanguinarios del siglo XX.
«Cuando comparo a Trump con Hitler… es que están cortados por el mismo patrón y tienen el mismo trastorno de personalidad», afirmó Gartner, subrayando la gravedad de este tipo de rasgos cuando se trasladan al liderazgo político.
El narcisismo maligno es una forma extrema del narcisismo común.Caracterizado por una sensación megalomana de grandiosidad, una necesidad constante de admiración y una completa falta de empatía.
También son preocupantes los númerosos lapsus de Donald, Trump, algunos pueden justificarse con su extrema ignorancia: «Primero confunde los nombres y luego confunde a los países. Es una manifestación de patología y deterioro cognitivo».
Además, apunta que su entorno sería consciente de esta situación, pero evitaría intervenir por miedo a represalias de alguien tan inestable e imprescindible como Donald Trump.
Se suma la tendencia a manipular, a romper normas, a percibir enemigos en todos los frentes y, en los casos más graves, a disfrutar del daño ajeno.
Este patrón lleva a Trump a situarse»por encima de todo y de todos», algo que se refleja en numerosas declaraciones públicas y en su forma de relacionarse con periodistas y adversarios políticos.
«Es cuando un narcisista maligno toma el control de su sociedad y establece un nuevo conjunto de normas, creando una nueva realidad a través de la propaganda», explica el psicólogo.
Donald Trump: «Utiliza la provocación deliberadamente para controlar la narrativa». «Su estilo se nutre del caos, lo que podría vincularse con el trauma de apego temprano en la infancia», dice uno de los expertos.
Donald Trump, acaba de cumplir un año en el cargo y no deja de ofrecer noticias controvertidas. Abonado constantemente a las declaraciones polémicas, su comportamiento desconcierta a todos.
El Daily Mirror publica este domingo un reportaje en el que habla con psicólogos que tratan de desentrañar qué hay detrás de la actitud de Donald Trump en sus políticas y en sus declaraciones.
Doctora Katie Barge: «Desde una perspectiva psicológica, si bien no podemos diagnosticar a una figura pública, sí podemos analizar la evidencia en términos de patrones de comportamiento». «Lo que las acciones del presidente Trump sugieren firmemente es un estilo de liderazgo orientado al dominio y a la búsqueda de atención, donde la provocación se utiliza deliberadamente para controlar la narrativa».
«Los cambios bruscos de política, las grandes promesas y los gestos aparentemente insignificantes no son aleatorios; funcionan como juegos de poder. En psicología, este tipo de comportamiento suele asociarse con personalidades altamente conflictivas, donde el triunfo, la visibilidad y el estatus importan más que la constancia o la cooperación». «Psicológicamente, esto refleja una baja regulación emocional acompañada de una alta confianza. Las decisiones parecen reactivas, personalizadas y performativas; más relacionadas con afirmar el poder en el momento que con demostrar inteligencia emocional o pensamiento estratégico a largo plazo», dice la experta.
El doctor Tej Samani, investigador dice que el lenguaje «incendiario» del político es todo menos accidental.
El comportamiento de Trump no es aleatorio, sino que sigue un patrón psicológico muy reconocible. Es estridente, reactivo y deliberadamente provocador. Este estilo apela directamente al impulso y la emoción, más que a la reflexión o la moderación. Los cambios repentinos de opinión, las declaraciones provocativas y las ofertas que acaparan titulares no son accidentales; son herramientas. Crean estímulo, controlan la narrativa y mantienen la atención centrada en él».
La psicóloga Marianne Trent asegura que «ha habido evidencia de acciones públicas que parecen provocativas, transaccionales o que buscan llamar la atención, y esto a veces puede reflejar un estilo de liderazgo que prioriza el dominio, la visibilidad y el control, especialmente en entornos inciertos o de alto riesgo».
Un destacado médico que trató al fallecido vicepresidente Dick Cheney pidió que se investigue la aptitud mental del presidente Donald Trump.
El doctor Jonathan Reiner, cardiólogo de Cheney durante muchos años, afirmó que la extraordinaria carta de Trump al primer ministro de Noruega debería “desencadenar una investigación bipartidista del Congreso”.
En su agresiva persecución del territorio danés de Groenlandia, Trump se dirigió al primer ministro noruego, Jonas Gahr Stoere, en una carta filtrada el lunes, en la que advertía de que “ya no siente la obligación de pensar solo en la paz” tras ser desairado para el Premio Nobel de la Paz.
“Esta carta y el hecho de que el presidente ordenara que se distribuyera a otros países europeos deberían desencadenar una investigación bipartidista del Congreso sobre la idoneidad presidencial”, reaccionó Reiner en una publicación en X.
Estephanie Grisham, quien llegó a fungir como secretaria de prensa de la Casa Blanca durante su primera etapa de Donald Trump al frente del gobierno, advierte que Trump está decayendo mentalmente, lo cual considera un peligro sino se toman pronto cartas en el asunto.
“El presidente de Estados Unidos padece una enfermedad mental grave y está poniendo en riesgo nuestras vidas. La Enmienda 25 existe por una razón: debemos invocarla de inmediato”, indicó en la plataforma X.
Un mono con metralleta tiene menos peligro que el loco senil y presidente de los EEUU Donald Trump.
