Entrevista al Cónsul Azpurúa: “Del asedio a la negociación: la Revolución irreversible que el imperio no puede ignorar”

Al cierre de la marcha antiimperialista y en solidaridad con Venezuela y Cuba celebrada este sábado 21 de febrero en Barcelona, el Cónsul General de la República Bolivariana de Venezuela en Barcelona, Carlos Azpúrua, nos ofreció sus consideraciones sobre el momento político que atraviesa el país. Tras participar en la movilización junto a colectivos y organizaciones sociales, el diplomático abordó el significado de los recientes espacios de diálogo con Estados Unidos, el reconocimiento internacional del liderazgo chavista y la estrategia de defensa ante acciones de injerencia. Asimismo, explicó las líneas de acción que, según él, impulsa el gobierno venezolano para consolidar la paz, la soberanía y el bienestar social en un contexto de fuertes presiones externas.
Después de numerosos intentos por derrocar la Revolución Bolivariana, incluso el Comando Sur ha tenido que sentarse a dialogar con la dirección política venezolana. ¿Cómo explica usted que una fuerza históricamente hostil como Estados Unidos ahora participe en negociaciones, y qué significado político tiene esto para Venezuela?
– Efectivamente, quienes antes ofrecían recompensas por nuestras cabezas han tenido que reconocer la legitimidad de nuestro liderazgo y sentarse a conversar. En este sentido, cada avance diplomático representa una victoria en la ruta que siempre ha guiado nuestra Diplomacia de Paz: transformar relaciones de sometimiento en espacios de diálogo basados en el respeto mutuo y en intereses compartidos. Despues de más de cien muertos en aguas del Caribe, que hoy se discutan temas de cooperación como la lucha contra el narcotráfico confirma que nuestra visión de diplomacia, nuestra diplomacia bolivariana, es una herramienta válida para evitar mayores confrontaciones y avanzar en la búsqueda de soluciones que respeten la soberanía y la paz de nuestra nación.
En su opinión, ¿de qué manera este reconocimiento por parte de actores internacionales refleja la fortaleza del liderazgo del chavismo como fuerza política legítima en la región?
– Cada acto de reconocimiento internacional es consecuencia directa de la coherencia histórica de nuestro pueblo. Porque la revolución chavista no es una construcción efímera, sino un proceso con profundas raíces sociales, cuya fortaleza y legitimidad provienen de años de construcción política y social que han vinculado estrechamente al pueblo con sus líderes. Un pueblo que, con conciencia, ha resistido todo tipo de ataques; y una dirección política que, fortalecida por esa determinación, aun en medio de enormes presiones ha logrado transformar relaciones de confrontación en espacios de negociación, demostrando que la resistencia no es una consigna abstracta, sino una estrategia concreta en defensa de la paz, de la soberanía y de la institucionalidad del país.
En este sentido, el reconocimiento del chavismo como fuerza política legítima por parte de actores internacionales es una victoria del pueblo: de un pueblo valiente cuya fuerza no se mide solo en armas, sino en organización y conciencia; de un poder popular irreversible que ha demostrado ser capaz de sostener la paz y la estabilidad del país y que hoy recoge los frutos de haber resistido con firmeza el asedio más intenso de nuestra historia reciente.
Se ha señalado que la lucha por la liberación del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores implica sentarse ‘con quien sea’. ¿Cómo se equilibra ese enfoque diplomático con la exigencia de justicia ante una acción ilegal?
– Defender a nuestros líderes no significa ceder ante poderes extranjeros; significa establecer negociaciones estratégicas para proteger la vida de quienes nos representan y hoy se encuentran secuestrados por un imperio criminal, luchar por su liberación, dignidad y respeto, con firmeza y responsabilidad. Que nadie se deje confundir por los laboratorios de mentiras que intentan sembrar dudas: cada encuentro diplomático es un acto de defensa nacional, porque cada paso que damos está calculado para asegurar la liberación de nuestros líderes, consolidar la paz y garantizar que los avances sociales no se pierdan frente a la injerencia extranjera.
Usted plantea que la revolución sigue una ruta de bienestar, crecimiento y paz, mientras sectores radicales de la derecha describen la situación con confrontación y odio. ¿Qué acciones concretas está impulsando el gobierno de Venezuela para consolidar esos objetivos frente a tensiones internas y externas?
– Mientras la derecha se obsesiona con la confrontación y la polarización, la revolución se sostiene en proyectos concretos de paz y bienestar social, y apuesta por construir estructuras sólidas de desarrollo, avances sostenibles en educación, salud, empleo, incluso en un contexto de máxima presión. Porque no basta con resistir: hay que planificar con memoria histórica y gobernar con visión de futuro. En este momento, además, cada decisión debe proteger al pueblo de posibles focos de violencia interna y de nuevos intentos de intervención extranjera, anticipando y neutralizando riesgos antes de que se conviertan en nuevas amenazas. Por eso, nuestra dirección política está trabajando con prudencia estratégica. El chavismo de base sabe que esta prudencia es sabiduría, y este nivel de conciencia nos hace invencibles. E irreversibles.
