La izquierda sigue discutiendo si son galgos o podencos
Los frentes de batalla se multiplican, la ultraderecha esta a la ofensiva, tienen objetivos claros, todo el dinero del mundo, y cuentan con la ceguera de una izquierda que esta enfocada en sus problemas internos y en sobrevivir en las instituciones burguesas.
La organizaciones que deberían ser de clase y por lo tanto tener la capacidad de analizar lo que esta ocurriendo, y tratar de organizar una resistencia al avance del supremacismo fascista, dedican la mayor parte de su tiempo y esfuerzos a sus procesos internos, a sus congresos, a mantener sus cuotas de poder.
Algunas organizaciones que fueron de clase hoy estan para defender los intereses de la clase dominante, del gobierno de turno, del patrón, pero hasta esas organizaciones que se consideran parte del sistema y necesarias serán aplastadas por la apisonadora fascista que llegará un momento que no las necesite, y que nunca las ha respetado, solo las ha usado.
Me duele ver como la juventud se deja engañar por los mismos que nos explotan y nos dejan sin futuro, porque la ultraderecha esta en manos, existe, y es financiada por los poderes fácticos y económicos que han controlado siempre desde las sombras el poder sin necesidad de presentarse a las elecciones.
Mientras una parte de la izquierda dedica todos sus esfuerzos y recursos a la política institucional, otra más pequeña y residual se dedica a discutir sobre los matices, el lenguaje, el sexo de los ángeles, cayendo en la más absoluta irrelevancia al alejar su discurso de la realidad de la clase trabajadora, tratando de convertirse en una élite pensante, incapaz de transmitir su discurso a la sociedad porque habla en otro idioma.
Demasiados generales sin ejército y poca militancia desinteresada, demasiados intereses y egos personales y poco amor por la humanidad, poca esperanza en el futuro, y nula capacidad de lucha y de sacrificio, es imposible ganar la guerra a la ultraderecha solo con generales y espectadores.
“Claro que hay una lucha de clases, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que está librando esta guerra. Y la estamos ganando”. Esta frase legendaria que pronunció Warren Buffett en 2011. El poder lo tiene claro, no ha perdido la conciencia de clase, tienen los medios y financiación infinita, y han conseguido que los trabajadores pierdan la conciencia de clase y por lo tanto se encuentren desarmados ante la apisonadora fascista.
Estamos ante un cambio de época, de equilibrio geoestratégico, ante una involución y un avance de la ultraderecha en Occidente, y seguimos discutiendo si son galgos o podencos como en la fábula de Iriarte.
