Anna del Brau •  Opinión •  20/12/2022

Víctimas y payasos

Víctimas y payasos

Tiempos convulsos y duros se ciernen sobre el activismo en defensa de los animales.

No hay conciencia de justícia en este mundo en guerra contra los derechos fundamentales y reconocidos en la Constitución.

No existen ya derechos para dar voz y defender a los que no pueden hablar ni tienen posibilidad de defenderse por sí mismos.

Por eso es aún más importante a los ojos de muchas personas, defender a los animales en igualdad a los humanos. Es una cuestión de conciencia ética.

¿Ley o Justícia?

En la Constitución española, el Artículo 37 dice: «Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho

Sin embargo, desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana aprobada en marzo del año 2015 y complementada con reformas en el Código Penal y en el Código Civil, ese derecho se ve claramente vulnerado. Es la conocida como ley mordaza (https:///ley-mordaza/).

No es necesario ser abogado para entender que su efecto es contradictorio, aún con las lógicas limitaciones, y que es interpretado de modo erróneo y tergiversado por parte de quienes denuncian y quienes luego sentencian.

Expongo un caso como ejemplo de, desgraciadamente, muchos otros.

Víctimas convertidas en payasos.

Imaginen, o quizás recuerdan si han asistido, un espectáculo que utiliza delfines. Tres activistas pagan el tiquet en septiembre de 2021 para entrar en el Acuario del Oceanogràfic de Valencia con el fin de advertir y concienciar al público asistente de la indecencia de esclavizar en recintos enanos (http:///blog/adea/2006/06/03/la-triste-vida-de-los-delfines-en-cautiverio/) a estos atractivos e inteligentísimos hermanos y adiestrarlos para ejecutar ejercicios absurdos y antinaturales para el deleite de adultos y niños, sobre todo niños.

Ejercicios que no precisan hacer para demostrar nada a nadie.

No todos los asistentes conocen la realidad de los animales usados en espectáculos.

Su cautividad, sea donde sea y en las condiciones que sean, es maltrato «per se».

Los animales no están en este mundo para ser usados, esclavizados, maltratados ni comidos por los humanos. No aunque haga miles de años que lo hacemos.

No son payasos para dar saltos o vueltas sobre sí mismos a dos patas, ni hacer lo mismo en el agua de una piscina para diversión y aplausos del público. Es tan ridículo… Son víctimas. Igualmente víctimas del sistema son quienes se movilizan y actúan para defenderlos.

La cuestión es, que somos miles y más, millones de personas en contra de estas atrocidades. Unas los defienden firmando peticiones (https:///p/dolphin-project-end-dolphin-captivity), otras lo hacen desde ONGs o saliendo a la calle con pancartas cuando se convoca alguna concentración o manifestación. Otras, en acción directa (https://meat-the-victims.org/es realizada en varios países del mundo, incluida Cataluña en 3 ocasiones).

Hay eventos de este tipo, a diario, en todo el planeta.

«One has a moral responsibility to disobey unjust laws.» ~Martin Luther King Jr.

(«Tenemos la responsabilidad moral de desobedecer leyes injustas.» Martín Luther King Jr.)

Tenemos derecho a protestar.

Pero la ley mordaza nos manda por vía penal considerando una protesta pacífica, sin consecuencias de tipo violento, sin pérdidas económicas, sin daños de ningún tipo y nos va a juzgar por «desorden público». Este es el caso del Oceanogràfic de Valencia. El único desorden real fueron los insultos de muchos padres, ante sus propios hijos, y muy graves, tanto que deberían replantearse cómo educan a sus hijos, darles la oportunidad de contarles y hacerles comprender por qué se protestaba.

Ni siquiera quien denuncia por un acto pacífico es la propia dirección del Aquarium, sino la empresa de seguridad del mismo. Que, por cierto, y como muy bien han ganado en fama en otro tipo de locales, fueron bastante… digamos chulescos, vulgares, insultantes, prepotentes.

Entonces, ¿qué es lo que importa?

¿La Justicia o la Ley? ¿Lo que es justo o lo que en un momento determinado se modificó para que cualquier protesta pacífica fuera acallada antes de existir siquiera?

Ahora mismo se debate a diario que, si se reforma el código penal, se perderán derechos de manifestación y reivindicación.

¿Ética o aceptación social?

Es una cuestión de ética (la disciplina filosófica que estudia nuestro comportamiento ante el bien y el mal, nuestra moralidad, el deber que tenemos, la felicidad y el bienestar) y de empatía con todo ser vivo, que hacen mucha falta en los tiempos que vivimos.

Entonces, ¿dónde situamos las protestas, manifestaciones o acciones en las que se defiende la vida, los derechos de cada individuo que ha de vivir en libertad? ¿En la cárcel o con una sanción desorbitada? No, esto no es justicia, es todo lo contrario, parcialidad interesada, injusticia, rechazo y penalización de algo ético como instrumento de aceptación social de las sentencias judiciales..

Ni los delfines, ni los animales usados en circos, ni los expuestos en tiendas o mercados, ni los caballos, ni las aves, ni otros animales acuáticos son payasos para sonrisas y aplausos humanos.

Ni quienes los defendemos hemos de ser víctimas. Deberían «hacernos la ola» y aplaudirnos.

Se nos llama «animalistas» y este término ha adquirido un cariz despectivo, como si la defensa de la Vida y, por tanto, del Amor, de actuar siempre con el corazón y la empatía por delante, fuera algo reprochable.

Deberíamos autodenominarnos «naturalistas» porque defendemos la Naturaleza en todas sus formas.

Yo soy naturalista.

Si manifiestas ser vegana o vegano, entonces eres radical, inconsciente y vas en contra de la naturaleza. Mayores sandeces no se pueden decir.

¿Radical? (que significa ir a la raíz) no, terrorífico, es lo que les hacemos a los animales no humanos (y a los humanos, también).

Los y las veganas somos quienes, mayoritariamente, nos dedicamos al activismo, como consecuencia de la rebeldía y de querer mejorar lo que ya está casi perdido, es el efecto coherente de la reclamación de derechos de todo ser vivo, de la lucha contra la esclavitud, contra el uso, abuso y sacrificio de seres que sienten y merecen vivir libres.

Por todo esto deberíamos rechazar la «ley mordaza» y conseguir su eliminación (https://defenderaquiendefiende.org/6o-aniversario-de-la-ent rada-en-vigor-de-la-ley-mordaza-y-de-la-reforma-del-codigo-penal/ ).

Veamos qué nos deparan los cambios en las leyes, aunque los augurios son deprimentes.


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