Roberto García Hernández •  Opinión • 19/10/2020

El Comando de África y las proyecciones hegemónicas de EE.UU.

El Comando de África y las proyecciones hegemónicas de EE.UU.
La reciente información de que el Pentágono sacará de Alemania, la sede del Comando de África (Africom), a territorio continental de Estados Unidos u otro país, provocó una ola de críticas y especulaciones entre académicos y especialistas.
El anuncio de este cambio tuvo lugar después de que la Casa Blanca confirmó los planes para reducir las tropas norteamericanas en Alemania.

El presidente Donald Trump inicialmente dio la orden en junio de retirar al menos nueve mil 500 soldados estadounidenses de Alemania, pero el secretario de Defensa, Mark Esper, dijo en julio que el número de efectivos a regresar a casa aumentó al menos a 11 mil 900.

Según el diario Military Times, James Anderson, jefe interino de política del Departamento de Defensa, el cuartel general del Africom, ubicado ahora en Stuttgart, saldría de suelo germano hacia ‘una ubicación diferente, aún por determinar’.

La disposición final se adoptará en función de los costos involucrados y la receptividad de las posibles naciones anfitrionas, tras la salida de unos 12 mil efectivos estadounidenses de ese país.

El Departamento de Defensa estudia actualmente qué elementos estarían en juego si la nueva sede estuviera en Europa o África, ‘o si se traslada a territorio continental de Estados Unidos, que es otra posibilidad’, dijo Anderson en una audiencia en el Comité de Servicios Armados de la Cámara Baja.

Anderson agregó que el general Stephen Townsend, jefe de Africom, labora con su personal para desarrollar opciones sobre dónde podría ir el cuartel general con su personal actual de unos mil 400 soldados y civiles.

Anteriormente en la audiencia, el presidente del mencionado Comité, Adam Smith, demócrata del estado de Washington, dijo que esa decisión sin disponer de ningún acuerdo sobre dónde sería reubicado dicho mando, ‘no parece tener ningún sentido’.

Sin embargo, no quedó claro hasta qué punto el Departamento de Defensa no tiene al menos negociado en principio un lugar alternativo para ubicar toda la estructura de esta entidad vital para la creciente actividad de unidades norteamericanas en suelo africano, en particular las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE).

VISITAS OFICIALES

Según la página web del Africom, el secretario norteamericano de Defensa, Mark Esper, el 30 de septiembre visitó Túnez, donde abordó con sus contrapartes medidas para consolidar la cooperación en los próximos 10 años.

El 1 de octubre el jefe del Pentágono estuvo en Argelia, y según la mencionada fuente, discutió allí sobre la forma de expandir la cooperación militar bilateral con el presidente Abdelmadjid Tebboune.

Esper declaró en Argel que la intención es elevar los niveles de cooperación contra el terrorismo e incrementar el número de ejercicios bélicos bilaterales en los próximos años.

El gobernante argelino se había reunido el 23 de septiembre con el general Stephen Townsend, jefe del Africom.

Esper estuvo el 2 de octubre en Rabat, Marruecos, donde discutió con las autoridades locales la hoja de ruta de la cooperación bilateral en temas de seguridad hasta el año 2030.

Por otra parte, del 27 de septiembre al 1 de octubre, el jefe de Operaciones del Africom, general Joel Tyler, visitó Djibouti, Somalia y Kenya.

BASES PERMANENTES Y TEMPORALES

Estados Unidos tiene una base expedicionaria permanente en Camp Lemonnier, Djibouti, en el aeropuerto internacional Ambouli, la única instalación bélica permanente en África, que sirve como un puesto avanzado para las operaciones de sus tropas en suelo africano con el pretexto de la lucha contra el terrorismo.

El lugar se utiliza principalmente para acciones combativas y de búsqueda de información de inteligencia contra entidades afiliadas a la organización terrorista Al Qaeda y otros grupos afines en la región.

Los asesores estadounidenses en Camp Lemonnier tienen entre sus tareas principales lograr altos niveles de disposición y preparación combativas del Batallón de Intervención Rápida (RIB) de esa nación africana, lo que incluye el suministro de armamento y logística en general.

La misión principal del RIB es servir como agrupación de respuesta inmediata bajo la dirección del alto mando del Ejército de Djibouti.

La segunda nación con mayor presencia de uniformados estadounidenses es Níger, donde el Pentágono mantiene aproximadamente 800 soldados y oficiales, según datos del Africom.

PLANES A LARGO PLAZO

Desde que este mando operacional comenzó sus actividades en 2008, el personal militar norteamericano en el continente africano aumentó 170 por ciento, de dos mil 600 a siete mil, y el número de actividades, programas y ejercicios militares creció en mil 900 por ciento, de 172 a tres mil 500.

Las tropas esparcidas por el continente asesoran, entrenan y se asocian regularmente con las fuerzas locales; recopilan datos de inteligencia; realizan vigilancia, ataques aéreos e incursiones terrestres centrados en ‘contrarrestar a los extremistas violentos en el continente africano’.

En 2013 el Departamento de Defensa de Estados Unidos comenzó a realizar más de un centenar de maniobras militares de diferentes tipos en África, así como otros programas de entrenamiento.

Según las directivas oficiales, el énfasis en el continente africano está relacionado con el resurgimiento de actos de violencia, y en particular tras el atentado contra el consulado norteamericano en Bengasi, Libia, donde resultaron muertos el embajador en Trípoli, Christopher Stevens, y otros tres funcionarios.

En este contexto se destacan los programas para agilizar la puesta en práctica de una fuerza de reacción rápida, constituida por integrantes de los llamados Boinas Verdes o Grupo de Fuerzas Especiales, con sede en Fort Carson, estado de Colorado.

Sus integrantes pasan una buena parte del tiempo en actividades de entrenamiento en África, con el fin de familiarizarse con el terreno y estar en disposición de cumplir misiones urgentes en dicho continente ante situaciones de emergencia.

De acuerdo con el sitio digital The Intercept, para principios de 2020 había 29 bases ubicadas en 15 países o territorios, con las concentraciones más altas en los estados del Sahel, en el lado oeste del continente, así como en el Cuerno de África, en el este, en particular con la presencia de Fuerzas de Operaciones Especiales.

El extremismo violento y los niveles de inseguridad en el continente crecieron exponencialmente durante los años en que el Departamento de Defensa construyó esta red de bases en suelo africano.

Además, Washington suministra miles de millones de dólares en asistencia de seguridad a sus socios en el continente y realizan de manera persistente operaciones antiterroristas que incluyen acciones comando, combates dirigidos y ejecutados por las FOE en al menos 13 países africanos.

Actualmente hay aproximadamente 25 grupos islamistas militantes activos que operan en África, en comparación con solo cinco en 2010, un aumento del 400 por ciento, según el Centro de Estudios Estratégicos de África del Departamento de Defensa.

Las actividades de esas agrupaciones extremistas también alcanzaron niveles récord en 2019, al reportarse tres mil 471 eventos violentos vinculados a estos grupos, un aumento del mil 105 por ciento desde 2009, incremento que algunos especialistas relacionan como acciones de rechazo a la presencia militar estadounidense.

De cualquier manera, los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre en Estados Unidos pudieran tener un impacto en el papel del Africom y en los niveles de la presencia castrense norteamericana en el continente africano.

No obstante, independientemente de quien esté en la Casa Blanca en los próximos cuatro años, los intereses hegemónicos de Washington en África no sufrirán cambios fundamentales, como tampoco cambiarán -excepto con algunos matices- sus ambiciones globales.

arb/rgh

*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina


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