¿Qué sabe de las Inmatriculaciones de la Iglesia española?
“A un juez mercadería”. Francisco de Quevedo.
Las leyes con que juzgas, ¡oh Batino! / menos bien las estudias que las vendes; / lo que te compran solamente entiendes; / más que Jasón te agrada el Vellocino. / El humano derecho y el divino, / cuando los interpretas, los ofendes, / y al compás que la encoges o la extiendes, / tu mano para el fallo se previno. / No sabes escuchar ruegos baratos, / y sólo quien te da te quita dudas; / no te gobiernan textos, sino tratos. / Pues que de intento y de interés no mudas, / o lávate las manos con Pilatos, / o, con la bolsa, ahórcate con Judas.”
“La muerte de los problemas nacionales e internacionales es el olvido”. Kavafis.
Con la imposición de la dictadura contra el pueblo tras la derrota de la República española, las leyes y los reglamentos fascistas eran de aplicación para acrecentar la riqueza y el consiguiente poder a los causantes de tanta desgracia. El tiempo transcurrido sirvió y sirve para vaciar las cabezas de la generalidad y con ello conseguir que las riquezas que se embolsaron las acompañen día a día con otras. Así lo dijo Quevedo: “No sabes escuchar ruegos baratos, / y sólo quien te da te quita dudas; / no te gobiernan textos, sino tratos. /…”
Y aquí tenemos un libro capaz de hacer ver y comprender la raíz de tanto como hoy es oscuro y sus responsables no quieren que salga a la luz.
Si el organizador franquista contaba con la fuerza de la Iglesia, se puede declarar que las túnicas urdían la apropiación de los bienes que los pueblos compartían. Los de las manos largas, descarados, taimados, maquiavélicos, amenazantes, enredadores, embaucadores, sagaces, ladinos, … se quedaban con el patrimonio de los pueblos. Cuánto poder, antes y después, cuánto que hasta a la Nunciatura se desplazan los reyes para presentar sus condolencias a los altos administradores por el fallecimiento del Papa.
Vallamos al libro “El expolio de las Inmatriculaciones de la Iglesia. La mezquita de Córdoba y otros casos de libro”, en sus páginas queda la materia real de lo acontecido durante el franquismo y aún, por qué será, en nuestros días.
Los autores, Manuel Rodríguez Ramos, escritor, profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba, uno de los fundadores dela Plataforma Mezquita Catedral de Córdoba, y Aristóteles Moreno Villafaina, periodista e investigador preciso de las inmatriculaciones y su afectación al patrimonio histórico, nos brindan un documento de precioso valor que en la primera página nos hablan desde Kavafis, “La muerte de los problemas nacionales e internacionales es el olvido”, para que defendamos los valores que pertenecen al pueblo, materiales y morales.
Comienza el libro con el asesinato el 27 de febrero de 1946, ha hecho días atrás 80 años, del héroe republicano Cristino García Granda, defensor de la revolución de 1934, defensor de la República de 1936, y cruzando la frontera francesa fue internado en un campo de concentración del que el gobierno francés lo sacaba con otros prisioneros para que trabajasen en las minas. Consiguió escaparse de las manos de los colaboracionistas franconazis y sumarse a la Resistencia, dando ejemplo de heroísmo y conciencia de valores humanos antinazis, por eso al terminar la guerra venciendo a las tropas de Hitler, De Gaulle le nombró héroe de Francia. A Cristino, internacionalista, le empujaba la necesidad de hacer por su patria lo que pudiese, y así se sumo a las guerrillas que cruzaron la frontera para seguir la lucha. Sería capturado, y finalmente fusilado y enterrado en Carabanchel Sur. Su asesinato marcó una fecha inolvidable, 27 de febrero de 1946, y en Europa, donde se había vencido al nazismo, las manifestaciones en su defensa inundaron las capitales, mientras la España franquista volvía a su esencia de muerte, el mismo día Francia advertía a EEUU y Reino Unido a del peligro internacional que significaba el franquismo, y recomendaba en la Asamblea General de las NNUU la retirada de sus embajadores y sus delegaciones que se representaban en Madrid. La opción de Francia además fue cerrar la frontera. Pero aquel día tan desgraciado el franquismo el BOE publicó la Ley Hipotecaria con la que la Iglesia iba a expoliar el territorio bajo franquismo palmo a palmo.
El libro saca a la luz los reglamentos y normas que la iglesia empleó para no dejar de trillar provincia a provincia y esquilmar cuanto encontraba indefenso.
Llama la atención que en ese constante despropósito llegada la “transición” ningún gobierno sucesor ni ningún partido que se decía democrático, de izquierdas, o cualquier denominación nueva, levantasen la voz, y se echase tierra sobre todo lo que había detrás de la iglesia franquista. Tendría que llegar a la presidencia Aznar, guerrero franquista, para reventar los límites del franquismo y hacer que las manos de la Iglesia madre del franquismo, llegasen a lo que pudiese haber más allá, tan lejos que ni la mismísima dictadura quiso tocar, y en esa disposición legal más que franquista la curia se fue haciendo con las posesiones históricas pueblo a pueblo, y desde lo más pequeño a lo más grande todo fue a su bolsillo.
El libro toma el robo, inmatriculación le han llamado, de la Mezquita de Córdoba como punto de partida, para recorrer buena parte de lo que los usurpadores arramplan, y tan solo las buenas gentes en pueblos donde lo común estaba presente, salió a la luz.
El libro ofrece la información que debía formar parte de la enseñanza, cultura y la conciencia, de quienes defienden una sociedad de valores históricos y verdaderamente populares. Háganle sitio en su casa, no dejen que se pierda la riqueza común en manos de quienes unieron la muerte de Cristino García Granda, con el robo de los bienes que hacen a la cultura de los pueblos en la península.
Título: El expolio de las Inmatriculaciones de la Iglesia. La mezquita de Córdoba y otros casos de libro.
Autores: Antonio Manuel Rodríguez Ramos y Aristóteles Moreno Villafaina.
Editorial AKAL.
