No Name Kitchen •  Opinión •  13/12/2022

Desmontando bulos sobre migrantes: la historia real de una niña con síndrome de down viviendo en la calle y sin acceso a ayudas

El equipo de No Name Kitchen en Ceuta ha conocido hace unos días a una familia con una niña con síndrome de down que lleva más de 3 años en España y que no pueden acceder a ningún tipo de ayuda a causa de las trabas burocráticas que se han encontrado. Mientras año tras año leemos el bulo de que las personas migrantes comienzan a recibir ayudas nada más llegan a España, nosotros seguimos viendo cómo esto no es cierto, sino que, al contrario, las personas migrantes están sometidas a mucha discriminación. Y esta historia lo demuestra.

Esta es una familia. Padre e hija. Llegaron a España en el año 2019 cuando la niña era un bebé con síndrome de down. El resto de la familia, madre y hermanas, quedaron en su ciudad de origen en Marruecos, Martil. Llegaron a Ceuta. Martil y Ceuta están separadas por apenas 35 kilómetros y una valla fronteriza muy dificil de cruzar.

Al llegar, se encuentran con que la realidad no es la que esperaban. Una de las primeras trabas que se encuentran es lo enormemente complicado que es empadronarse en la ciudad. Alguien les dice que en la Península es mucho más fácil empadronarse. Se van a Jérez. No nos han querido contar cómo llegaron a Jerez, pero hay que recordar que España no permite la libre circulación a las personas desde Ceuta a la Península cuando no tienen documentos y eso fuerza a muchas personas a buscar alternativas. En Jérez se empadronan, gracias a una iglesia que les dejan registrarse en esta iglesia. Vivieron durante unos años gracias a la ayuda de la gente y de esta iglesia. No nos han contado dónde han estado durmiendo durante este tiempo.

Tras este tiempo estando empadronados han llegado a conseguir la residencia no lucrativa por un año. Al menos, de este modo, tienen documentos por el momento. En Jerez de la Frontera pudieron ir a servicios sociales para recibir un diagnóstico de la discapacidad de su hija y poder mostrar que la niña tiene unas necesidades especiales.

Llegó un momento en el que la Iglesia donde están empadronados les dicen que no pueden seguir empadronados ahí. El padrón es muy importante en España para poder acceder a la larga a ciertos documentos. Vuelven a quedarse en situación de calle. Deciden regresar a Ceuta porque alguien promete al padre que lo va a contratar a trabajar en una panadería. Cuando vuelve, con su hija que en aquel momento tenía 3 años y síndrome de down, los dueños de la panadería le dicen que no pueden darle el trabajo hasta que no solucione dónde dejar a su hija durante el día: una guardería o algún centro que pueda hacerse cargo de ella, mientras él trabaja.

Por tanto, quedaron en situación de calle. Viven de la caridad de las personas. No Name Kitchen los acompañó a Cruz Roja, qu les han dado un cheque de alimentos y cheque de higiene pero no les pueden dar un lugar donde vivir. Ahora viven en un garaje. Y es algo temporal porque no es de un familiar o de alguien cercano, solo de una persona que ha prestado el espacio. La niña se puede duchar con agua caliente pero por la noche nos cuenta que pasa frío. El almacén es de una familia de el barrio de El Príncipe. El próximo mes de marzo se les caduca la residencia no lucrativa. Ya podría comenzar el procedimiento legal para pedir la residencia con autorización de residencia temporal y trabajo por cuenta ajena pero al no estar empadronados se le impide esto, lo que supone que el padre no podrá firmar un contrato de trabajo.

Nuestra abogada en Ceuta ha llamado a la asociación Síndrome de Down y le han dicho que hasta que no esté empadronada no pueden hacer nada por su situación. También ha contactado con la Guardería Juan Carlos I, especializada en síndrome de down pero también nos dicen que tiene que estar empadronada para poder ser aceptada. En los Servicios Sociales de la ciudad autónoma tampoco pueden hacerle la valoración sobre su grado de dependencia de la niña puesto que, para ello, le piden estar empadronados en esta ciudad. Por ello, sin estar empadronada, no puede recibir más ayuda y está durmiendo en un almacén. Empadronar a alguien en Ceuta es muy difícil. Ya os hemos hablado de historias de personas que llevan décadas viviendo aquí sin lograrlo por las trabas burocráticas que encuentran en un proceso que en otras ciudades españolas puede hacerse en minutos.

Esta historia es, una vez más, un ejemplo que desmonta el bulo de que los migrantes llegan a España y comienzan a recibir ayudas públicas. Para ello, el primer paso es conseguir el padrón y, en ciudades como esta, es casi imposible.

Desde No Name Kitchen vamos a presentar una queja al defensor del pueblo con urgencia.


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