André Abeledo Fernández •  Opinión •  13/07/2025

El racismo y la xenofobia para ganar un puñado de votos

Las deportaciones forzadas con las que amenaza la derecha son un ataque a los derechos humanos, porque todas las personas somos seres humanos y no una simple mercancía.

Debemos denunciar las dificultades que ponen las administraciones para que los extranjeros puedan regularizar su situación para poder trabajar y vivir como cualquiera.

Los trámites burocráticos siguen siendo una verdadera tortura, y el camino para conseguir la resistencia o la nacionalidad española o la residencia segura sigue siendo una carrera de obstáculos donde se juegan todo, todos los días, y eso es injusto.

Los trabajadoras y trabajadores sin documentos en regla se ven obligados a aceptar empleos en situaciones precarias o de semiesclavitud.

O aceptar abusos laborales para poder sobrevivir o no perder su residencia, que muchas veces va ligada a mantener a cualquier precio su puesto de trabajo para poder seguir renovando su permiso de trabajo.

Estas prácticas abusivas también afectan a las trabajadoras y trabajadores en situación legal, que por causa de los abusos de la patronal amparadas por esta inhumana legislación ven también afectadas sus condiciones de trabajo, una vez más la clase trabajadora nacional y extranjera puede comprobar que el enemigo es de clase, que no viene de fuera, y mucho menos en patera, o en avión, o andando, en todo caso viene en limusina.

No tener documentos no convierte a las personas en delincuentes, no tenerlos en todo caso es un problema grave para ellos en su vida diaria, una problema administrativo y no un delito, lo contrario es propio de dictaduras.

La Constitución y los Derechos Humanos amparan a las personas migrantes, pero la ultraderecha los criminaliza con total impunidad, los usa como chivo espiratorio y para cosechar los votos de la constante siembra de odio, bulos y mentiras en redes sociales.

En el artículo 14 de la Constitución se garantiza la igualdad ante la ley, sin que pueda darse ninguna discriminación por razón de “nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social”.

En el artículo 13.1, se extiende la igualdad a todas las personas extranjeras y se concreta la vigencia de los instrumentos de derechos humanos y el cumplimiento obligatorio de los tratados internacionales y regionales ratificados por el Estado Español.

La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa, definió que la realización de redadas por perfiles raciales viola de forma directa el principio de igualdad.

Es necesario posicionarse y tomar partido cuando existen prácticas o legislaciones que vulneran derechos protegidos por el Derecho Internacional y los Derechos Humanos.

Ante el racismo y la xenofobia no vale ponerse de perfil, «no hay peor fascista que un burgués asustado», «el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando».


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