Josefa Contreras •  Opinión • 12/10/2020

Venezuela no será como Panamá ni Granada

Venezuela no será como Panamá ni Granada
Aún se desconoce el número de víctimas mortales de la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989

Nadie en su sano juicio, desconoce que estamos pasando por difíciles y complejos  momentos, en un contexto aderezado por esta imprevista pandemia, así como por los acontecimientos internos y externos que penden sobre nuestro país, los cuales mantienen preocupados a la mayoría de nuestros connacionales.

Mientras tanto, aquí continua poco a poco, solapado y también abiertamente, como un mecanismo fino de relojería, el plan de acción del gobierno estadounidense para desestabilizar al país, pues nada, absolutamente nada de lo que viene ocurriendo, y con seguridad se acentuará al acercarse las elecciones del 6 de diciembre, es por azar o simplemente un designio del destino.

Estimo que desde un tiempo considerable, aquí están operando los grupos de Operaciones Encubiertas estadounidenses con apoyo interno, cuya capacidad, recursos y experiencia explican, por ejemplo, lo  fácil del reciente Golpe de Estado en Bolivia.

El desenlace de una de las acciones ocurrida recientemente en Venezuela, verbigracia la burda y chapucera Operación Gedeón, es, por donde se le mire, totalmente impropia de una organización como la CIA. Esto pudiera tener otra explicación, que no es necesariamente conocer la magnífica capacidad de respuesta de las Fuerzas Armadas Venezolanas y su sistema de comunicaciones, sino otra muy estratégica, el evaluar la capacidad y velocidad de respuesta de la población civil y de las Milicias, así como su potencial de contraataque, comunicación y coordinación con el alto mando militar. Esto, por el indudable impacto que tendría en las bajas de los invasores estadounidenses y sus aliados, lo cual sería difícil de calcular, para tener una aproximación a la cantidad de muertos y heridos que ellos pudiesen tener, así como el tiempo de la ocupación, como ha ocurrido en Afganistán e Irak.

Durante la invasión de Panamá en 1989, la resistencia encontrada por los soldados estadounidenses no fue la esperada. No los recibieron con banderitas norteamericanas ni con flores, como ellos creían. Los Batallones de la Dignidad, formados por civiles entrenados y armados por el ejército panameño, fueron desde el inicio los focos potenciales de resistencia, sobre todo en los Barrios de El Chorrillo y San Miguelito.

Dichos barrios fueron incendiados y sometidos a un intenso bombardeo, siendo imposible resistir el masivo ataque. Asimismo, ocurrió en las zonas de Colón y Río Hato, lo cual se describe en el devastador Informe de la CIDH: «fueron bombardeadas e incendiadas indiscriminadamente».

¿Podrán imaginarse ustedes, como será entonces la invasión a Venezuela? En las de Granada y Panamá, el aparato militar norteamericano desplegó por aire tierra y mar, aproximadamente 7.000 y 26.000 efectivos respectivamente, aparte del arsenal con armamento moderno, por ejemplo: bombarderos invisibles (Stealth F-117); bombas de 2.000 libras; helicópteros Blackhawk, Cobra y Apache AH-64 con lanza misiles; misiles Hell-five; fusiles M-16 con mira infrarroja; vehículos Hummer con ametralladoras de alto calibre; chalecos antibalas y cascos protectores elaborados con nuevos componentes, y seguramente bombas, granadas y municiones fabricadas con uranio empobrecido. Con esos antecedentes, claramente podemos imaginarnos como serán las acciones y el  despliegue contra nuestro pueblo, como en una guerra total. Esto augura, por supuesto, una destrucción, muerte y desolación indescriptible; aunque nunca los hemos atacado ni amenazado.

La superioridad del poder militar del invasor principal no está en discusión. Lo más probable, es que sea una invasión de mayor magnitud que la de Irak, que ya es decir bastante. Pero no dudarán en hacerlo. Aquí no quedará urbanización, complejo de edificios de apartamentos, barrios, ancianatos, escuelas, hospitales públicos y privados, y pare usted de contar, que no sea destruido, a pesar de ser Venezuela un país pequeño, militarmente muy por debajo de ellos y encima de eso, debilitado por su feroz, diabólica y criminal guerra económica. ¡Pero todo ese infierno que desatarán será, según ellos, en nombre de la libertad y de la democracia!

Asimismo, con esa eventual invasión, el gobierno norteamericano le enviará un claro mensaje a todo el mundo, especialmente a Rusia, China e Irán, y por supuesto, a aquellos países de América Latina y el Caribe, su patio trasero, que osen salirse de su control. Y de paso, podrán probar con nuestro pueblo, al igual que hicieron con los de Granada y Panamá, los últimos avances y aplicaciones de la nuevas tecnologías de guerra, usada posteriormente con éxito en la guerra del Golfo y en la invasión de Afganistán e Irak.

Venezuela está, desde varios ángulos, muy lejos de ser un blanco fácil, como lo fue Panamá y Granada. A pesar de todo lo conocido y desconocido que nos ha hecho el gobierno estadounidense y de habernos aplicado el trillado y caprichoso, pero efectivo, manual básico de “Cambio de Régimen”, hay unas cuantas diferencias que cuali- y cuantitativamente predicen que no será fácil acabar con la Revolución Bolivariana. De tal manera, que con mucho orgullo, podemos gritar a los cuatro vientos, junto con nuestro Comandante Chávez: “¡Aquí hay mucha montaña! ¡Aquí hay mucha sabana! ¡Aquí, hay además de lo otro, muchos Ovarios! ¡Carajo!”


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