Carlos Martinez •  Opinión • 12/01/2017

Construir la alternativa socialista y organizar el socialismo. El panorama político español

Hace unos días Odón Elorza, compañero socialista y diputado amigo, escribía un artículo en el que proponía construir la alternativa socialista. El artículo muy correcto y en su línea crítica desde el interior del PSOE, llamaba a volver a hacer del socialismo algo útil la sociedad. Eso es lo que nos llevó a bastantes personas a abandonar el PSOE, pero no el socialismo y comenzar a construir la alternativa socialista a través de Alternativa Socialista y SOCIALISTAS.

Desde la pluralidad socialista en sus diferentes matices y grados de radicalidad, el socialismo debe ubicarse en su oferta y su programa, así como también sobre su acción práctica en el seno de la lucha de clases que desde el neoliberalismo y el conservadurismo radical se lanza contra las clases trabajadoras.

La cuestión es muy clara. La crisis capitalista anunciada de 2008 es “superada” por los sectores dominantes a costa de recortar derechos, reducir salarios y condiciones laborales; destruir estado del bienestar y aterrorizar a las clases trabajadores y humillarlas mediante el paro y la precariedad.

Teniendo esto claro, hemos de ubicarnos en el panorama político español, que ha cambiado y mucho en los cuatro últimos meses. El problema es como nos desenvolvemos con un lenguaje políticamente correcto –hipócrita- y como nadie o poca gente se atreve a llamar las cosas por su nombre. Todo está muy “liquido” pero también como me decía hace poco un socialista alternativo, muy confuso. Todo está confuso. La crisis de la socialdemocracia agudizada excepto en los casos de los EE.UU gracias a Sanders y en Gran Bretaña gracias a Corbyn, ha dado paso, entre otras causas más complejas, a un populismo de derechas, extrema derecha o de “izquierdas” cuando no interclasista y patriótico, aunque esto es común a todos ellos. Porque el populismo que ahora vivimos y que nada tiene que ver con el concepto popular de los años treinta a setenta del siglo pasado, tiene variantes, pero desde luego no es socialista.

El problema es el desgaste del concepto del socialismo por culpa de personas que lo han traicionado y vivido a su costa.

En el estado español se han implantado cuatro modelos partidarios, nacionalismos a parte y que pueden encajar o no en alguno de sus presupuestos teóricos o practicos: el partido mayoritario de la derecha y del sistema es el PP y Ciudadanos su recambio (esto en Catalunya serían los herederos de CiU), por si fuera necesario, pero igualmente vinculado al IBEX y la corona. El PSOE que controla la gestora es felipista y el principal sostén de la corona, pues su origen de izquierdas y republicano, le dan una cierta pátina para engañar; aunque ahora sufre una rebelión interna tan importante, novedosa e ilusionante como ningún partido nuevo –esos tal vez menos aunque parezca lo contrario- o viejo, puedan soportar. Podemos que pretendía agrupar todo el descontento, en realidad lo ha encauzado hacía las instituciones y ahora se debate entre un patriotismo popular interclasista y un leninismo de nuevo cuño y post-moderno incluso. Por tanto ninguna fuerza de cambio social real en el horizonte. Es decir nada de socialismo que permita construir una sociedad de reparto desde la democracia y la lucha de clases, que insisto no es ningún marrón violento, pues el PP y Trump practican la lucha de clases con decisión, solo que contra los humildes.

Ese es el trabajo. Para alguien socialista pues, ahora lo prioritario es construir la alternativa socialista que como fuerza democrática y de cambio permita construir desde la libertad el estado social, justo e igualitario.

La revuelta del PSOE –interna- rebela que en este estado hay militancia socialdemócrata y socialista consecuente dispuesta a no dejarse arrastrar y destruir por el sistema y la corona.

Hemos de reconocer honradamente que a pesar del esfuerzo de socialistas republicanos y antineoliberales procedentes del PSOE, pero fuera ya del mismo en Alternativa Socialista, ISI y otros partidos socialistas que integramos SOCIALISTAS (SOC), la rebelión de las “Bases en Pie”, o “Primarias y Congreso ya”, han conseguido de forma muy eficaz levantar la bandera de recuperar el socialismo y es de justicia reconocerlo. Les apoyo firmemente. Pero ahora la cuestión será hasta donde llegaran en ese esfuerzo y si desde el PSOE será posible.

La llamada mía por tanto, es a construir socialismo lo permitan o no las oligarquías socioliberales, pues estás le han hecho mucho daño e impiden que la clase trabajadora y las personas progresistas, dispongan de un partido que ponga el salario, el mundo del trabajo; la defensa de la economía productiva y la social en el centro del debate que no el capitalismo financiarizado y especulador. Todo, junto con la democracia plena y el derecho a elegir, forma de estado y jefe del estado. Soberanía de clase, soberanía popular e igualdad de personas por encima de clase, sexos y orígenes.

Pablo Iglesias siempre nos señaló la necesidad del partido obrero y de enfrentarse al orden burgués. Su pelea no fue un nombre o la colaboración interclasista. Fue construir socialismo para cambiar las cosas y tan solo un partido socialista, podrá hacerlo. Somos imprescindibles, no defraudemos ahora nosotras y nosotros.

* Carlos Martínez es de Alternativa Socialista y SOCIALISTAS.


Carlos Martinez /  Opinión /