La rebaja fiscal de los combustibles, otro fiasco

El gasóleo ya alcanza el mismo precio que en los días previos a la rebaja fiscal aprobada por el Gobierno. Otra vez nos acercamos a los 2€ por litro. El viernes 10 de abril el precio máximo ya alcanzaba los 2€ con 20 en la península y de media estábamos en 1,91€.
Los consumidores podemos eludir las estaciones de servicio más caras si utilizamos herramientas como gasolineras.facua.org, la web y la app que hemos puesto en marcha en FACUA para ayudar a ahorrar. Pero los consumidores necesitamos mucho más que instrumentos para poder encontrar los precios más bajos. Lo que necesitamos es un gobierno que intervenga en el mercado y frene la especulación, ponga fin a esas prácticas de gasolineras que inflan sus precios inflando los márgenes de beneficio, aprovechando la sangre en Irán y en Líbano para ganar mucho más dinero.
Y cómo no, Repsol, la principal cadena del país, es la más cara de todas. De hecho, su precio medio está más de ocho céntimos por encima de la media del conjunto del sector. Repsol, esa cadena que salió rápidamente a prometerle a los consumidores nuevos descuentos para que eludieran las alzas en los precios. Descuentos de cinco céntimos el mismo día que aplicaban una subida de 5 céntimos también en el precio del combustible. Una auténtica tomadura de pelo en la que muchos han caído y no se han dado cuenta de que nadie regala nada en este mercado donde la especulación está a la orden del día.
Y además, esas medidas fiscales del Gobierno a quienes han beneficiado fundamentalmente ha sido a los especuladores, porque les han servido para camuflar subidas encubiertas. Ya lo denunciamos en su momento, el mismo domingo que entró en vigor la bajada del IVA y del impuesto de hidrocarburos: una de cada cuatro gasolineras aplicó un incremento encubierto de los precios. A lo largo de los días siguientes seguimos encontrándonos con lo mismo. De hecho, la bajada media del gasóleo debió haber sido de 23,3 céntimos y solo alcanzó los 19,2. Y además, seis días después de la entrada en vigor de la medida volvimos a encontrarnos con escalada de subidas en los surtidores, hasta la que hemos encontrado en los últimos días, donde prácticamente se iguala el precio más alto que habíamos sufrido a finales del mes de marzo.
Y para colmo, en teoría, ahora toca que bajen los precios de los combustibles porque el petróleo se desploma.
Desde el pasado miércoles ocho de abril nos hemos encontrado una enorme bajada a nivel internacional en los mercados, pero las estaciones de servicio no la han repercutido. De hecho, dos días después de ese desplome la reducción en el precio del gasóleo era de solo cuatro milésimas de euro de media.
Sí, sí, 4 milésimas de euro, 0.004 euros.
No llega ni de lejos a un céntimo de bajada. Las gasolineras nos subieron los precios como un cohete nada más que se enteraron de que subía el crudo a nivel mundial como consecuencia de la invasión de Trump y Netanyahu sobre Irán. Pero ahora, ahora que baja el precio del petróleo a lo grande, ellas se quedan con el mismo precio que nos estaban cobrando para seguir inflando beneficios.
Esto es un fraude a gran escala, un fraude legal, pero el Gobierno debería dejar de mirar hacia otro lado y empezar de verdad a preocuparse por proteger los intereses de los consumidores, y no maquillarle las cifras a las gasolineras y las petroleras.
Soy Rubén Sánchez y en ocasiones veo fraudes.
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Editorial del episodio 113 de En Ocasiones Veo Fraudes, el pódcast de FACUA.
