El pozo sin fondo del ferrocarril: la alta velocidad

La falta de inversión en las tres décadas de implementación de la alta velocidad, frente al ferrocarril convencional, ha condicionado un servicio que sobrevive bajo la inanición económica que ha comportado el cierre de líneas, la reducción de velocidades comerciales y la interrupción del tráfico en largos periodos.
La liberalización del sector ferroviario de viajeros en 2021 ha provocado que las empresas privadas intenten paliar la situación exigiendo una rebaja del precio de los cánones, que evidentemente repercuten en las pautas de mantenimiento.
A todo esto podríamos sumar la externalización de trabajos ferroviarios, desde el mantenimiento de las líneas y los vehículos a la propia construcción de las infraestructuras o la mayoría de los servicios auxiliares, por medio de subcontratas. Obviamente ha repercutido en el aumento de la precariedad laboral y salarial de las plantillas, y ha mermado la propia seguridad y calidad del servicio ferroviario.
Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) se ha defendido un modelo ferroviario muy diferente al actual, que ha sido expuesto en muchas ocasiones a lo largo de años. Hemos denunciado constantemente lo que significaba la alta velocidad en el ámbito social, económico y medioambiental, proponiendo auditorías y exigiendo la paralización de nuevas líneas de alta velocidad. Desde CGT defendemos infraestructuras más sociales, con la construcción de estaciones comarcales e intermodales y sostenibles en cuanto al impacto medioambiental, rebajando la velocidad a 220 km/h, y contribuyendo con ello a rebajar considerablemente el consumo de energía.
La situación de las infraestructuras y el servicio ferroviario en Catalunya, siendo gravísimo, no deja de ser un ejemplo de cómo se encuentran las infraestructuras en toda la red ferroviaria.
Desde CGT entendemos que es el momento de responder porque está en riesgo no solo el servicio público, sino la seguridad de las profesionales ferroviarias sino también el de las personas que utilizan el tren. El fatídico accidente ocurrido el 18 de enero en Adamuz (Córdoba) ha de significar un punto de inflexión en toda la red ferroviaria del Estado español.
Ahora es el momento de exigir soluciones y reivindicar un modelo ferroviario social, sostenible, accesible, asequible, seguro y de calidad para la sociedad.
Los próximos días 9, 10 y 11 de febrero, CGT ha convocado huelgas en cinco empresas ferroviarias como Serveo, Ouigo, Iryo, RENFE y ADIF. Por ello, realizamos un llamamiento a toda la sociedad para que respalde las jornadas de huelga y movilizaciones debido a todo lo que nos jugamos en el presente y el futuro de este servicio público.
