Valeria Chomsky •  Opinión •  09/02/2026

La naturaleza confiada de Noam nos llevó a cometer un grave error de juicio

Declaración oficial completa de Valéria Chomsky sobre Jeffrey Epstein.

La naturaleza confiada de Noam nos llevó a cometer un grave error de juicio

Como muchos saben, mi marido, Noam Chomsky, de 97 años, se enfrenta a importantes problemas de salud tras sufrir un devastador derrame cerebral en junio de 2023. Actualmente, Noam está bajo atención médica las 24 horas del día y es completamente incapaz de hablar o participar en el discurso público.

Desde esta crisis de salud, me he dedicado por completo al tratamiento y la recuperación de Noam, y soy la única responsable de él y de su tratamiento médico. Noam y yo no contamos con ningún tipo de asistencia en materia de relaciones públicas. Por esta razón, solo ahora he podido abordar el tema de nuestros contactos con Jeffrey Epstein.

Noam y yo hemos sentido un profundo pesar por las preguntas sin resolver en torno a nuestras interacciones pasadas con Epstein. No queremos que este capítulo quede envuelto en la ambigüedad.

A lo largo de su vida, Noam ha insistido en que los intelectuales tienen la responsabilidad de decir la verdad y desenmascarar las mentiras, especialmente cuando esas verdades les resultan incómodas.

Como es bien sabido, una de las características de Noam es creer en la buena fe de las personas. La naturaleza excesivamente confiada de Noam, en este caso concreto, nos llevó a ambos a cometer un grave error de juicio.

Con razón, se han planteado preguntas sobre las reuniones de Noam con Epstein y sobre la asistencia administrativa que su oficina nos proporcionó en relación con un asunto financiero privado, que no tenía absolutamente nada que ver con ninguna de las conductas delictivas de Epstein.

A Noam y a mí nos presentaron a Epstein al mismo tiempo, durante uno de los eventos profesionales de Noam en 2015, cuando muy poca gente conocía la condena a Epstein en 2008 en el estado de Florida, mientras que la mayoría del público, incluidos Noam y yo, no sabíamos nada al respecto. Eso solo cambió en noviembre de 2018, cuando se publicó el informe del Miami Herald

Cuando conocimos a Epstein, se presentó como un filántropo de la ciencia y un experto financiero. Al presentarse de esta manera, Epstein llamó la atención de Noam y comenzaron a mantener correspondencia. Sin saberlo, le abrimos la puerta a un caballo de Troya.

Epstein empezó a rondar a Noam, enviándole regalos y brindándole oportunidades para mantener interesantes conversaciones sobre temas en los que Noam había trabajado extensamente. Lamentamos no haber percibido esto como una estrategia para atraparnos y tratar de socavar las causas que defiende Noam.

Almorzamos una vez en el rancho de Epstein, con motivo de un evento profesional; asistimos a cenas en su casa de Manhattan y nos alojamos varias veces en un apartamento que nos ofreció cuando visitamos la ciudad de Nueva York. También visitamos el apartamento de Epstein en París una tarde con motivo de un viaje de trabajo. En todos los casos, estas visitas estaban relacionadas con compromisos profesionales de Noam. Nunca fuimos a su isla ni supimos nada de lo que ocurría allí.

Asistimos a reuniones sociales, almuerzos y cenas en las que Epstein estaba presente y se discutían asuntos académicos. Nunca presenciamos ningún comportamiento inapropiado, delictivo o reprochable por parte de Epstein o de otras personas. En ningún momento vimos a niños o menores de edad presentes.

Epstein propuso reuniones entre Noam y figuras que le interesaban, debido a sus diferentes perspectivas sobre temas relacionados con el trabajo y el pensamiento de Noam. En este contexto académico fue en el que Noam escribió una carta de recomendación.

El correo electrónico de Noam a Epstein, en el que este último le pedía consejo sobre la prensa, debe leerse en su contexto. Epstein le había dicho a Noam que él [Epstein] estaba siendo perseguido injustamente, y Noam habló desde su propia experiencia en controversias políticas con los medios de comunicación. Epstein creó una narrativa manipuladora sobre su caso, en la que Noam, de buena fe, creyó. Ahora está claro que todo fue orquestado, y que, al menos, una de las intenciones de Epstein era intentar que alguien como Noam reparara su reputación por mera asociación.

Las críticas de Noam nunca se dirigieron al movimiento feminista; al contrario, siempre ha apoyado la igualdad de género y los derechos de las mujeres. Lo que ocurrió fue que Epstein se aprovechó de las críticas públicas de Noam hacia lo que se conoció como “cultura de la cancelación” para presentarse como una víctima de la misma.

Solo después de la segunda detención de Epstein en 2019 conocimos el alcance y la gravedad de lo que entonces eran acusaciones –y ahora se han confirmado– de delitos atroces contra mujeres y niños.

Fuimos descuidados al no investigar a fondo sus antecedentes. Fue un grave error y, por ese lapsus de juicio, pido disculpas en nombre de ambos. Noam me confesó, antes de su derrame cerebral, que opinaba lo mismo.

En 2023, la respuesta pública inicial de Noam a las preguntas sobre Epstein no reconoció adecuadamente la gravedad de los delitos de Epstein y el dolor perdurable de sus víctimas, principalmente porque Noam daba por sentado que condenaba tales delitos. Sin embargo, siempre es necesario adoptar una postura firme y explícita sobre estos asuntos.

Para ambos fue muy perturbador darnos cuenta de que nos habíamos relacionado con alguien que se presentaba como un amigo servicial, pero que llevaba una vida oculta de actos criminales, inhumanos y pervertidos.

Desde que se reveló el alcance de sus delitos, estamos conmocionados.

Para aclarar lo del cheque: Epstein le pidió a Noam que desarrollara un desafío lingüístico que Epstein deseaba establecer como un premio regular. Noam trabajó en ello y Epstein envió un cheque por 20.000 dólares estadounidenses como pago. La oficina de Epstein se puso en contacto conmigo para organizar el envío del cheque a nuestra dirección particular.

En cuanto a la transferencia de aproximadamente 270.000 dólares, debo aclarar que se trataba íntegramente de fondos propios de Noam. En ese momento, Noam había detectado inconsistencias en sus recursos para la jubilación que amenazaban su independencia económica y le causaban una gran angustia. Epstein le ofreció asistencia técnica para resolver esta situación concreta. En este asunto, Epstein actuó en consecuencia, recuperando los fondos para Noam, en una muestra de ayuda y muy probablemente como parte de una maquinación para obtener un mayor acceso a Noam. Epstein actuó únicamente como asesor financiero para este asunto específico. Según mi leal saber y entender, Epstein nunca tuvo acceso a nuestras cuentas bancarias o de inversión.

También es importante aclarar que Noam y yo nunca hicimos ninguna inversión con Epstein o su oficina, ni individualmente ni como pareja.

Espero que esta retrospectiva aclare y explique las interacciones de Noam Chomsky con Epstein.

Noam y yo reconocemos la gravedad de los delitos de Jeffrey Epstein y el profundo sufrimiento de sus víctimas. Nada en esta declaración pretende minimizar ese sufrimiento, y expresamos nuestra solidaridad sin reservas con las víctimas.

7 de febrero de 2026.

Valéria Chomsky.

Traducción; ctxt


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