La horca, las ratas, el colaboracionismo y la guerra imperialista
El ente colonial creado en Palestina por Inglaterra y los fondos financieros Rotchild y otros sionazis, habitado primero por europeos y hoy sostenido por sus regímenes y por el rrrrrégggggimen estadounidense, mediante la aprobación de una “ley” se otorga el derecho de asesinar palestinos en la horca. La aprobación con su bendita “legalidad” es otro de sus talmúdicos crímenes, de ahí que Belcebú, mercenarios colonos, también nombrado Baal Zebub, el Señor de las moscas, Satán, Netanyahu, se sirva champan celebrando el próximo crimen, la muerte de humanos palestinos, pero el jinete con la guadaña hecha de su odio no es nada para el juicio real que va perseguirlos a toda hora del día y de la noche.
La Fundación Al-Dameer para los Derechos Humanos en la Franja de Gaza describió la “ley aprobada” por los parlamentarios sionazis como una “legislación para el asesinato” que refleja el “terrorismo organizado practicado por “israel”.
El ente colonial, siempre en contra del Derecho Internacional y los DDHH, se burla de los Convenios de Ginebra en los que se prohíbe sentencias de muerte, así como la tortura y el trato cruel a los prisioneros, y es que los sionazis se creen inmunes, al fin y al cabo sus fundadores y sostenedores son las potencias fundadas sobre la esclavitud y el exterminio de los pueblos que han visitado.
La ley sionazi no requiere conformidad de ningún juez, es para ser aplicada a los prisioneros palestinos. La relatora especial de la ONU sobre la tortura, Alice Edwards ha declarado: “La aplicación selectiva de la pena de muerte por motivos raciales o nacionales, o por opiniones políticas, constituye una forma flagrante de discriminación perjudicial. Cualquier sistema que permita un trato diferenciado en el sistema judicial o la imposición de la pena de muerte socaba las garantías más básicas de igualdad ante la ley”.
Pero vayamos a los últimos días: En el mes de marzo aumentó un 3% el número de prisioneros, lo que indica que ante la aprobación de la “ley para matar palestinos” se afanaron en su captura. Los últimos datos indican que en 23 prisiones, sin contar las “prisiones secretas”, los sionazis tienen a 9.500. Cuentan hasta 3.500 “en detención administrativa”, quiere decirse sin ninguna acusación, ni siquiera formal ni juicio. Además tienen prisioneros a 350 menores de 18 años, 79 mujeres y de ellas 39 son madres. Cuando se produzca el primer ahorcamiento de una mujer, un niño, un hombre que solo ama a su Patria, la falsedad de los medios occidentales y sus regímenes quedará esculpida en la Historia para que quede a la vista y se sepa quienes han colaborado, quienes llevan la sangre palestina en su rostro y le cae de su boca, por ser también sus responsables.
En las últimas 24 horas, (6 de abril), se cuentan otros 7 mártires y 17 heridos en Gaza, es un goteo diario, lo que suma desde el Acuerdo de alto el fuego del 10 de octubre de 2025, a 723 mártires y 1990 heridos. En medio del genocidio las condiciones de vida son de absoluta catástrofe causada por la entidad colonial, pero acompañada por la falta de intervención de las agencias internacionales y la ocultación de los regímenes colaboracionistas y sus difusores “informativos”, y en medio de su hipocresía y su mirar para otro lado, si no es que condenan a los defensores de los derechos del pueblo palestino, se ha desatado una plaga más entre los dos millones de refugiados en el campo de concentración reducido que ahora es tan solo el 40% del territorio de Gaza: las ratas hacen estragos entre los refugiados de todas las edades, agudizando los peligros para la vida y esquilmando los escasos alimentos. Las ratas invaden las tiendas de campaña y se mueven bajo las lonas en el suelo durante la noche acercándose a los lugares en los que se cuida a los niños poniéndolos en peligro constantemente.
El ministro de Sanidad, Majed Abu Ramadan, confirmó que la proliferación de ratas aumenta la probabilidad de múltiples brotes de enfermedades, ya sea por mordeduras directas o a través de la orina, las heces o vectores parásitos como pulgas y garrapatas, entre las que destacan: hantavirus, peste, leptospirosis (fiebre de la rata), salmonela y tularemia.
No olvidemos, no perdamos la conciencia, no dejemos entre lo pasado e inútil lo que motivo a los viejos y a los nuevos imperialistas a llevar sus huestes a Palestina con el fin de dividir la región, dominarla dividiéndola, imponiendo gobernantes a su servicio, disponer de sus riquezas materiales, obtener mano de obra esclava, y llegar así con Asia Occidental o Medio Oriente, a librar la guerra de conquista última con la que impedir su propia caída, el fin del imperialismo, esperanza de libertad de los pueblos.
Por último, el ente colonial, a pesar de todos los años transcurridos expresándose como genocida, se puede concluir que es un fracaso, ni ha conseguido ser hegemónico, ni se ha integrado en la histórica normalidad, ni es reconocido y respetado por el mundo, todo en él es genocidio, toda su historia es antisocial, antiigualdad, es colonialismo, racismo, supremacismo, y violencia para el sometimiento.
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Vuelvo a insistir en la importancia que tiene el conocimiento de la historia de Palestina, por lo que recomiendo el libro que señalé en la última nota, hace falta saber, adquirir conciencia de la realidad el libro se títula: La Revolución Palestina de 1936-1939. Autor: Ghassan Kanafani. Editorial Boltxe.
