Comprendemos los retrasos, pero que no nos tomen por tontos las compañías

Editorial del episodio 104 del pódcast En Ocasiones Veo Fraudes.
Una cosa es que los usuarios tengamos comprensión y paciencia con lo que está pasando y otra que nos intenten tomar el pelo.
Renfe, Iryo y Ouigo no pueden alegar la limitación de velocidad establecida por Adif en ciertos trayectos en los últimos días como causa de fuerza mayor consecuencia de circunstancias extraordinarias para negarse a cumplir con sus compromisos de puntualidad o con las indemnizaciones mínimas que recoge la normativa europea en caso de retrasos.
Adif es el administrador de infraestructuras ferroviarias. Y el Reglamento europeo sobre derechos de pasajeros del ferrocarril indica expresamente que no se consideran circunstancias extraordinarias «las acciones (…) de administradores de infraestructuras». Por tanto, las decisiones que está tomando Adif sobre la velocidad máxima en las vías y que son motivo de los retrasos que están sufriendo los trenes, no son circunstancias extraordinarias.
Si compraste un billete en el que la compañía establecía un compromiso de puntualidad, ese compromiso tiene que seguir aplicándose ahora. Y si lo has comprado cuando ya había eliminado temporalmente el compromiso, tienes derecho a que se apliquen las indemnizaciones que establece la normativa europea.
El Reglamento europeo indica que si el retraso alcanza una hora se deberá indemnizar al pasajero con el 25% del precio del billete y si alcanza las dos horas la indemnización será del 50%. Poca cosa. Menos de lo que establecían esos compromisos de puntualidad, pero hay que cumplirlo.
Y ni que decir tiene que si lo que se produce es una cancelación, siempre tendrás derecho a que te devuelvan el dinero. Todo el dinero. Resulta obvio, pero en FACUA estamos recibiendo reclamaciones de pasajeros a los que les han negado ese derecho argumentando no sé qué flautas sobre la parte contratante de la primera parte. Será que el teleoperador que les atendió no se enteró bien de qué iba la historia o que la compañía no había procesado en su página web que ese tren había sido cancelado.
Pero es que además esas devoluciones de dinero deberían realizarse de forma automática o como mínimo informar al pasajero por correo electrónico de su derecho sin necesidad de que tenga que presentar una reclamación.
Y el Ministerio de Transportes de Óscar Puente también debería estar vigilando que hacen las tres compañías de trenes en esta caótica coyuntura. Pero tenemos claro que a muchos pasajeros les están tomando el pelo. Y eso debería derivar en sanciones.
Soy Rubén Sánchez y en ocasiones veo fraudes.
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Editorial del episodio 104 de En Ocasiones Veo Fraudes, el pódcast de FACUA.
