dolmendedombate.com •  Dominio Público •  Opinión • 06/05/2019

Dando la nota (una vez más) en el Dolmen de Dombate

Dando la nota (una vez más) en el Dolmen de Dombate
Mientras el alcalde de Cabana de Bergantiños y su asesor cultural parecen haber confundido por momentos el centro arqueológico con el salón parroquial de Borneiro (o de cualquier otra localidad gallega), la Diputación de A Coruña ha renunciado a efectuar una gestión profesional del monumento y así le va. La última, una clase infantil de música dentro del recinto (y con el auditorio municipal, por supuesto, vacío).
 
Sería interesarte averiguar cómo entiende José Muíño Domínguez el concepto de museo arqueológico como regidor de lo público, más cuando se acaba teniendo conocimiento que a lo largo del tiempo que dura el afamado convenio de colaboración con el ente provincial el recinto se ha dedicado ocasionalmente a la exposición y venta de cestos de mimbre o a la degustación gastronómica de tapas de berberecho. A estas alturas la cuestión musical es casi lo de menos.
 
Porque en realidad no va de música, sino de dar la nota, de utilizar el recinto como altavoz de los intereses del PP a nivel local mientras el BNG en la Diputación coruñesa consiente (e incluso) apoya sin mayores problemas esta situación que remezcla el ámbito arqueológico con cualquier otro guiso que sea posible imaginar. 60.000 euros de convenio teledirigidos a dedo en función de los intereses que convengan a la ilustre pareja.
 
¿Sería posible esta situación en cualquier otro centro arqueológico de un país europeo? ¿Llegarían a organizarse clases de acordeón, violín o pandereta si llega a ser el caso en el museo de la cueva francesa de Chauvet-Pont d’Arc? No hay que complicarse mucho para encontrar la respuesta, más teniendo en cuenta que este tipo de recintos por todo el continente, o al menos los que van en serio, se dedican en exclusiva al estudio y puesta en valor de la prehistoria, no a la jarana permanente.
 
Desde la sinceridad, para algunos de los vecinos de la parroquia el Dolmen de Dombate seguirán siendo aquellas «cuatro piedras» mal colocadas que en la práctica no sirven para nada. Para muchas de las personas que vivieron sus distintas épocas -y no pocos especialistas-, un lugar que ha pasado de la nada a la desmesura mientras a lo largo del tiempo se ha desatendido el restante patrimonio arqueológico de la comarca. Para los amantes de lo público y de la prehistoria, un sinsentido a expensas de los avatares políticos. Y Dombate y su legado, mientras tanto, enmohecido y encofrado sin solución a la vista. 
 
 

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