La OTAN de salida, ¡sí!
El peligro de permanecer en la Alianza Atlántica militar.
La OTAN es una maquinaria para que EE.UU. se apropie de nuestro presupuesto público y lo transfiera a sus empresas de armamento.

En 1982 España entró en la OTAN y en 1986 se celebró un referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, precedido por una inmensa movilización social contra esta alianza militar. Por escaso margen y tras grandes presiones al electorado, el resultado confirmó nuestra permanencia en la OTAN, condicionada a la no incorporación a la estructura militar, a la prohibición de almacenamiento e introducción de armas nucleares en España, y a la reducción progresiva de la presencia militar de EE.UU. en nuestro país, condiciones todas incumplidas.
El Partido Comunista de España (PCE) fue un importante impulsor del referéndum. Al calor de la gran movilización que acompañó a ese proceso nació Izquierda Unida (IU), un movimiento político y social profundamente comprometido con la paz y la neutralidad de España.
En los años transcurridos, la reivindicación pacifista de nuestro pueblo ha permanecido y se ha manifestado contundentemente con ocasión de las grandes guerras de agresión organizadas por —o con participación de— la OTAN.
La alianza militar que iba a defender a Europa de la Unión Soviética, en vez de disolverse con la desaparición del bloque socialista comenzó a intervenir o provocar guerras para justificar su existencia. La OTAN intervino por primera vez en una guerra en 1995, en Bosnia. Bombardeó Serbia en 1998 sin autorización de las Naciones Unidas. En 2001 participó en la invasión de Afganistán y en 2003 en la de Iraq. Durante la reunificación alemana, la OTAN dio garantías de no extenderse más allá de sus fronteras de 1990, compromiso que ha incumplido. En 1999 con la entrada de Hungría, Polonia y la República Checa. En 2004, con Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia y Rumanía. En 2023 con Finlandia y en 2024 con Suecia. La Alianza desestimó la incorporación de Rusia tras la desaparición de la Unión Soviética. La permanente ampliación de la OTAN hacia el este hasta situarse en las fronteras de la actual Federación Rusa ha sido el gran factor de desestabilización de la paz en Europa, provocando la guerra en Ucrania. Ha sido percibida como una amenaza por Rusia, igual que la creación de la alianza AUKUS en el Pacífico y su despliegue militar en torno a las costas de China ha sido percibida como un gran peligro por este país.
El PCE e IU defendemos una «seguridad compartida» entre pueblos y definida por la NN.UU.; un sistema de comunicación, confianza y cooperación entre países
La Carta de París, el PCE y la seguridad compartida
Mientras la OTAN buscaba nuevos enemigos, la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa, en el acta final de Helsinki de 1975, optaba por “el arreglo de las controversias por medios pacíficos, el respeto de los derechos inherentes a la soberanía o la inviolabilidad de las fronteras”, un compromiso que fue ratificado por la Carta de París de 1990. El PCE e IU defendemos una «seguridad compartida» entre pueblos, definida en 1982 en NN.UU. mediante el informe de la Comisión Independiente para los Problemas del Desarme y la Seguridad, “Informe Palme”. Criticamos la disuasión militar y proponemos un sistema de comunicación, confianza y cooperación entre países para evitar los conflictos militares. La seguridad compartida es el paso previo para la construcción multilateral de la “seguridad humana”, concepto que aparece por primera vez en el Informe sobre el Desarrollo Humano de 1994 del PNUD. Desde el PCE reclamamos el necesario tránsito de “la seguridad a través de los armamentos, a la seguridad a través del desarrollo humano, de la seguridad territorial a la seguridad alimentaria, en el empleo y medioambiental».
Es un peligro para Europa mantenernos en una alianza militar al servicio de Gobierno de Trump. Proteger a España y a las y los españoles exige salir de la OTAN.
La existencia de la OTAN ha debilitado el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos. Las distintas guerras de agresión en las que ha participado la Alianza y su implicación en la denominada guerra contra el terrorismo, han dañado seriamente las reglas aplicables a los conflictos armados internos o internacionales, el Derecho Internacional Humanitario. En la cumbre de Madrid (2022) la alianza militar acordó poder intervenir en cualquier parte del mundo e inició el inmenso proceso de rearme en el que está sumida. Es un peligro para Europa mantenernos en una alianza militar al servicio del Gobierno de Trump. Europa necesita urgentemente un sistema de seguridad compartida desde el Atlántico hasta los Urales, que desactive desconfianzas y tensiones y permita crear un espacio común de cooperación política y económica entre países que están obligados a entenderse. Es la única manera de garantizar una paz duradera que nos permita disfrutar los derechos conquistados por las luchas obreras y sociales, así como continuar ampliando estos derechos.
La OTAN solo contempla la seguridad armada, que requiere un permanente incremento del gasto en industria militar y una economía de guerra que necesita conflictos para obtener beneficio. La Alianza Atlántica se reunió en junio de 2025 en La Haya para imponer el rearme a los países miembros, exigiendo hasta el 5% del PIB de cada país en gasto de armamento, un gasto de tal magnitud —en el caso de España 86.000 millones € al año— que solo están en condiciones de atender las empresas multinacionales del complejo militar industrial de EE.UU. Tras un intenso debate en el Gobierno de coalición, España fue el único país en oponerse a este rearme, que en ningún caso va a garantizar autonomía estratégica a Europa mientras las decisiones político-militares en la OTAN las adopte EE.UU.
En 2023 los 31 miembros de la OTAN gastaron 1,34 billones de dólares, el 55% del gasto militar mundial, cantidad suficiente para defendernos. Comparando con el gasto en ayuda al desarrollo (AOD), en 2023 los países donantes destinaron 223.300 millones de dólares, el 0,37% de la renta nacional bruta, lejos del compromiso de dedicar el 0,7% del PIB. La UE destino a gasto militar 326.000 millones de euros en 2024, lo que equivale al 1,9% de su PIB. El 5% del PIB que pretende imponer la OTAN son 900.000 millones de euros al año. Estos inmensos recursos deberían invertirse en seguridad colectiva y humana. En prevención, disuasión y solución pacífica y diplomática de conflictos, en cooperación política, económica, científica y comercial para expandir los derechos sociales, económicos y laborales.
Nos oponemos a gastar en rearme un 5% del PIB o un 3,5%, pero también al 2% que el PSOE pretende, porque ese dinero debe ir a mantener e incrementar el actual gasto social
La guerra de Ucrania ha instalado una dinámica belicista en la dirigencia política de la UE paralela a la renuncia a la diplomacia para la paz. El secretario general de la OTAN ha reclamado a los países europeos que «cambien a una mentalidad de guerra», y ha exigido a la clase trabajadora y las familias “aceptar sacrificios” como recortes en pensiones, sanidad y Seguridad Social. Alemania pretende liderar el rearme, recurriendo al endeudamiento y al recorte del “Estado del bienestar”. Francia ya ha iniciado los recortes sociales para incrementar el gasto armamentístico, lo que ha provocado la organización de grandes movilizaciones por el movimiento obrero francés. La Unión Europea anuncia un recorte de hasta 1/3 de los fondos de la Política Agraria Comunitaria destinados a los agricultores. También se recortarán los presupuestos destinados a políticas medioambientales. El rearme que exige la OTAN tendría alto impacto social y hace inviable las cuantiosas inversiones que necesita España para solucionar nuestros problemas: la vivienda, el encarecimiento de los suministros y productos básicos y el desmantelamiento de los servicios públicos por el PP y VOX. El PCE e IU nos oponemos a gastar en rearme un 5% del PIB o un 3,5%, pero también al 2% que el PSOE pretende, porque ese dinero debe ir a mantener e incrementar el actual gasto social.
La OTAN no nos defiende del Principal enemigo mundial de la democracia, de la paz y del derecho internacional, Estados Unidos
El 22 de enero Izquierda Unida presentó en el Congreso una propuesta de denuncia del Tratado del Atlántico Norte y de los acuerdos con los EE.UU. sobre bases militares en España. Esperamos que en breve la iniciativa tenga apoyo suficiente para iniciar el debate parlamentario sobre el abandono de la OTAN. Proteger a España y a las y los españoles exige salir de la OTAN, una organización militar controlada por el gobierno Trump, que ha convertido en adversarios y enemigos a los países europeos, tal y como consta en su Estrategia de Seguridad Nacional. La OTAN no nos defiende del principal enemigo mundial de la democracia, de la paz y del derecho internacional, los EE.UU., que desata una guerra arancelaria y comercial contra el resto del mundo, incluidos los países de la Unión Europea, y ataca a otros países incluso aliados, como Dinamarca o Canadá y a países hermanos como Venezuela, Colombia, México o Cuba. La OTAN es una maquinaria para que EE.UU. se apropie de nuestro presupuesto público y lo transfiera a sus empresas de armamento.
No olvidemos explicar que para alcanzar sus objetivos Trump cuenta con sus caballos de Troya, cipayos a su servicio que han renunciado a defender los derechos e intereses de España, VOX y el PP. La derecha española calla ante las amenazas y coacciones de Trump a España, a nuestros aliados, a los países hermanos, ante las medidas comerciales y arancelarias contra el campo, la ganadería y la industria española. Hay que repetírselo a todo el mundo.
(*) Secretario general del PCE.
Fuente: https://mundoobrero.es/2026/03/04/la-otan-de-salida-si/
