Ramón Pedregal Casanova •  Opinión •  03/02/2026

3 de enero. Nicolas y Cilia

El reloj deja pasar las horas y es 3 de enero. Remontaremos y desembocaremos con Nicolas y Cilia, digo y escucho sus nombres y veo el horizonte libre del mar de Venezuela. En la página anterior el libro de la memoria ha recogido el aprendizaje, unidad por unidad, de mujeres y hombres que suman un ladrillo a otro ladrillo para hacer una muralla que deje pasar a la paloma y cierre el paso a la serpiente, muralla de América Latina. El 3 de enero y 3 y 3, abre la muralla. En Venezuela cada unidad guarda la calle, la sabana, la selva montañosa, el mar, … y los nombres de Nicolas y Cilia suenan y suenan y suenan cantados al aire desde la gran pared, soldada por ellos con el pegamento orgánico que enraiza y enseña a ondularse, como una hoja de acero, tal como la bandera al viento.

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Guerra electrónica cegando toda vigilancia, 150 aviones bombardeando y ametrallando, helicópteros de transporte de tropas especialmente asesinas, la tecnología de última generación empleada en la guerra cognitiva y comunicacional, y secuestro del Presidente de Venezuela y de la Primera Combatiente, más cien mártires de Venezuela, 32 internacionalistas cubanos, y los criminales huyeron porque se les agotaba el tiempo sin hundir al pueblo, sin revolverlo en el caos. Si todo lo grababan, si la cúpula del cártel de la Casa Blanca estaba viendo asesinar y secuestrar, no consiguieron a nadie felicitándoles por sus crímenes, y tuvieron que retirar la flota del aire y tierra al ver que el Gobierno Bolivariano se mantenía.

La trinchera propagandística disimulaba el crimen, confundía, esparcía la amenaza de los cartelimperialistas, los extorsionadores apoyaban en sus hombros las culatas de sus armas para la guerra híbrida, economía, desinformación, infundios traicioneros, y llenaron la atmósfera con el olor a azufre de sus cañones que intoxicaba conciencias encubriendo a los sicarios. Así se embolsaban los sabuesos agenCIAntes su oripendio, y les meterán más si hacen arder las raíces del pan común Bolivariano.

Desde el día 3, día 3, día 3, los nombres más pronunciados por los pueblos en el mundo son Nicolas y Cilia, y se repite el eco por los cinco continentes: ¡Nicolas y Cilia!, ¡Nicolas y Cilia!, ¡devolvedlos sanos y salvos!

Igualmente suena como el eructo del diablo la palabra de Trump, la gran mentira que es EEUU, genocida de la Ley Internacional. Ya advirtió el Comandante Chávez que su presencia en el atrio de la Asamblea General de las Naciones Unidas había dejado olor a azufre, e hizo, seguidamente, el gesto con el que limpiaba la sala del hedor, la pestilencia, la fetidez del demonio, y allí mismo lo hundió en el pozo del infierno.

¿Qué explicación encontramos en la Historia?, el gran Lukács en su libro “El asalto a la razón”, editado en 1954, fíjense cuándo lo comprobó: “A diferencia de Alemania, EEUU tenía una constitución democrática desde el principio. Y su clase dominante logró, especialmente durante la era imperialista, preservar las formas democráticas con tanta eficacia que, por medios democráticamente legales, logró una dictadura del capitalismo monopolista al menos tan firme como la que Hitler estableció con procedimientos tiránicos. … Y esta democracia podría, en esencia, lograr todo lo que Hitler buscaba sin necesidad de romper formalmente con la democracia.”

La inventada designación celestial de los monroistas-corolario Trump, atufa a azufre. Los pueblos que quieren ser libres sacuden el aire para que se limpie, construyen la muralla que abren a la paloma y cierran a la serpiente. Cada ladrillo es una unidad que abraza a las demás unidades con el pegamento, 3 y 3 y 3, de Nicolas y Cilia. Remontamos.


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