Cristina Hernández •  Opinión •  02/03/2026

De la autonomía a la soberanía. El papel de la universidad pública en la liberación andaluza

“De la autonomía a la soberanía” era el título que se nos proponía para la charla del pasado 26 de febrero en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla para conmemorar este 28F. Unirla a nuestra trayectoria académica y nuestras investigaciones, era un reto, repensar lo que hacemos poniendo la conciencia en cómo nuestro andalucismo está presente en todo nuestro trabajo de manera consciente o inconsciente.

Así, recordé algo importante de Blas Infante, su sed de conocimiento. Su profesión no era la vida académica y universitaria, sin embargo, nos enseñó la necesidad de conocer las bases que constituyen a nuestro pueblo y a observar cada detalle de la vida de las andaluzas y los andaluces. Una primera enseñanza, una academia que se diga andalucista no puede estar aislada en las facultades, debemos conocer la vida de los andaluces y las andaluzas. La sed de conocimiento infantiana debe guiar a los y las académicos andalucistas. Una sed de conocimiento conocida y que mostró sin miedo, algo que los fascistas señalaron como peligroso, asesinándolo a pocos kilómetros de esta Facultad.

Como mi área es la Educación Artística y como arteeducadora tengo el deber claro de fomentar una pedagogía de la mirada, que aprendamos a mirar de otra manera el mundo que nos rodea, igual que Blas Infante miró Andalucía de una manera nueva, hoy quiero hablar de una imagen, un símbolo que en los últimos tiempos la derecha y la extrema derecha se está intentando apropiar para legitimar su discurso bajo la consigna de “lo andaluz” y que Blas Infante hizo un estudio profundo antes de presentarla en la Asamblea de Ronda, la ARBONAIDA, la bandera de Andalucía ¿Qué nos puede decir hoy desde la universidad y para la universidad para dar ese paso de la autonomía a la soberanía?

  • El VERDE: no cualquier verde, verde Omeya.verde andalusí, nos recuerda al pasado:
    • Nos recuerda nuestra historia, la historia de nuestro pueblo, aquella que nos quieren contar de otra forma o que quieren invisibilizar en favor de olvidar el colonialismo histórico de Estado Español sobre nuestra tierra, la infrafinanciación histórica. Nos quieren hacer olvidar que Andalucía es una tierra de paz y acogida, de paz y esperanza, que no ha discriminado a discriminado a nadie. Nos quieren hacer olvidar ese feminismo de las mujeres andaluzas que nos enseñaron lo que es la vida en común y compartida, en favor de un modelo de turistificación salvaje.
    • Nuestra historia también nos recuerda que cualquier organización que quiera llamarse en sí andalucista, sea una Universidad, un partido político o un colectivo, debe tomar conciencia de la liberación andaluza pasa por una transformación de sentirnos sujetos oprimidos a tomar conciencia de nuestra nacionalidad histórica. El andalucismo no solo es una etiqueta o un programa político de equis organización política, supone una transformación profunda, implicando todo el sistema social/político y económico. Sí, el andalucismo tiene como objetivo llegar a la República Andaluza, esto se debe decir sin vergüenza y sin ocultarlo a la sociedad andaluza.
    • El verde, nuestra historia, también nos recuerda a aquellos académicos y académicas que han construido y pensado sobre andalucismo, fueron en gran parte los que consiguieron que las ideas andalucistas no fueran asesinadas durante la dictadura franquista con Blas Infante. Podemos tener diferencias de pensamiento con ellos y ellas, sin embargo, cualquier organización política, colectivo o profesor debemos respetar su legado y estudiarlo.
  • El BLANCO, como blancas son las casas de los andaluces y andaluzas en nuestros pueblos:
    • Nos recuerda el aquí y el ahora, el presente, como ya he dicho, debemos de conocer a los andaluces y andaluzas, como son sus vidas, no nos pueden ser indiferentes.
    • Nos deben preocupar los problemas actuales que estamos teniendo dentro y fuera de la Universidad, el crecimiento de los discursos de odio, de la violencia, del machismo, de la lgtbifobia. La situación económica de jóvenes y adultos que viven en una situación de precariedad constante. De muchos jóvenes que no pueden vivir de manera independiente por culpa de un turismo masivo que asola con la vivienda, mientras grandes tenedores y fondos de inversión llenan sus cuentas corrientes. La situación de la sanidad y el transporte, entre otros.
    • En tercer lugar, el blanco nos recuerda la necesidad de nuestra tierra de tener una Universidad Pública, al servicio de nuestra tierra, una investigación por y para Andalucía. Toda la sociedad andaluza tiene que conocer la situación de precariedad a la que se somete a la universidad pública en nuestra tierra, la precariedad laboral a la que se somete a los investigadores e investigadoras en los niveles más bajos de la carrera académica y que hace que nuestra universidad sufra, unido a una infrafinanciación sistémica por parte de la Junta de Andalucía y del Estado Español. Situaciones que al final repercuten en todos los niveles, incluyendo el alumnado que se está formando para su desarrollo profesional futuro.
  • El ESCUDO: “Andalucía por sí, por los pueblos y la humanidad” nos hace pensar y soñar en el futuro:
    • Nos recuerda el deber histórico que como profesoras y profesores tenemos con el futuro de nuestra tierra. Aún más hoy, en un momento de auge de la extrema derecha, de un mundo que se vaticina cada vez más oscuro, la universidad andaluza debe ser faro y luz, fomentando nuevos discursos que lleven a la esperanza del pueblo andaluz.
    • También que el andalucismo tiene un componente internacionalista, nuestros dolores, nuestros quejíos, son también los de otros pueblos, no podemos mirar para otro lado ante situaciones como el genocidio en Gaza.

En definitiva, la arbonaida, nos hace cuestionarnos sobre nuestra labor docente e investigadora, nos hace mirarnos y mirar el pasado, el presente y el futuro de nuestra tierra. Que cada vez que veamos esta imagen, este símbolo, que la sed de conocimiento llevó a crearla a Blas Infante, nos recuerde que la liberación y la soberanía de Andalucía no serán posibles sin una UNIVERSIDAD PÚBLICA comprometida y al servicio de nuestro pueblo. Los y las andalucistas tenemos el deber de defenderla, pues la universidad es parte fundamental para que podamos pasar de la autonomía a la soberanía.


Opinión /