Defendamos las pensiones públicas y los derechos
Se acrecienta el debate político y social en nuestro país, y de nuevo las oligarquías financieras afilan sus armas para tratar de sacar la mayor tajada posible de los recursos públicos.
Por una parte, desencadenan una batalla mediática y jurídica contra el Gobierno, para tratar de debilitarlo y reducir aún más su capacidad de maniobra. Mientras tratan de maquillar la descomunal corrupción de la derecha conservadora de todo tipo, con ruido demagógico tratan de igualar a todas las fuerzas políticas con el mismo grado de corrupción, disimulando la brutal desproporción, cuantitativa y cualitativa, entre la corrupción de quienes conforman el poder económico y político de este país desde hace generaciones y la de los miserables advenedizos que se venden por un plato de lentejas. Disculpando y camuflando siempre a los corruptores que se benefician con sus negocios multimillonarios de este estado de cosas.
Por otra parte, desencadenan en los medios una batalla ideológica, totalmente engañosa para tratar de imputar a las pocas políticas sociales desarrolladas, el origen de todos los males. A los jóvenes se les dice que por culpa de las pensiones que cobran sus mayores se les bajan los salarios, ocultándoles que tuvieron educación y sanidad gracias a los impuestos que pagaron esos mayores, cuyas pensiones no son una dádiva de nadie, sino un salario diferido de su trabajo. Mientras que la Presidenta de la Comisión Europea Von Der Layen pide que los jóvenes coticen obligatoriamente a los fondos privados con el argumento de que las pensiones públicas no son sostenibles, se les oculta que las únicas pensiones que han quebrado han sido precisamente las privadas. Esta semana era la OCDE quien pedía lo mismo con falsedades tratando de generar pánico y opinión favorable a la privatización. Están en campaña de manera muy sincronizada los poderosos para volver a robar al pueblo.
Presionan al poder para que los impuestos sigan aumentando para los de abajo (IVA, no revalorización de las franjas de contribución, etc.) y se reduzcan para los de arriba (exenciones de todo tipo, subvenciones a las grandes empresas, etc.). Siguen intoxicando con la letanía de que los servicios públicos no son sostenibles con lo que pagamos, pero luego nos piden que los fondos públicos de pensiones se dediquen a aumentar el gasto de armamento.
La mejor manera de enfrentar esta ola reaccionaria es explicar a la gente que los sistemas públicos si son sostenibles, exigiendo la auditoria de los ingresos y gastos de la seguridad social, que los mismos que hablan de su supuesta quiebra llevan años oponiéndose a que se realice.
Es necesario explicar a los jóvenes que la causa de su precariedad no somos ni los mayores, ni los emigrantes. Debemos impulsar un debate público sobre quien aporta riqueza a las arcas públicas y adónde va ese dinero. Las colas en la sanidad no las causan los emigrantes, sino que no hay personal sanitario a pesar que todas las personas trabajadoras (nacionales y emigrantes) ahora paguemos más impuestos que nunca. Hoy el 20% de la fuerza laboral en activo legalizada, son personas que no han nacido en España, pero trabajan y generan riqueza aquí. Gracias a ellos es posible una mejor sanidad. No hay médicos, ni pensiones suficientes porque aumentan los rescates y subvenciones a bancos y grandes empresas. Y porque estas destinan estos recursos a la especulación o a las armas; no a crear empleo o bienestar.
Hoy las pensiones son un salario diferido que crea riqueza y empleo en el país. Ningún pensionista se gasta su pensión en un paraíso fiscal. Nuestro gasto es consumo directo que genera riqueza y empleo. Hoy las/personas mayores en su gran mayoría aportamos bienestar a las familias, asumiendo cuidados de hijos y nietos, trasmitiendo cultura, memoria y educación. Socialmente, asumimos tareas de voluntariado y mantenimiento en las comunidades. Los mayores no somos un mero coste como proclaman los neoliberales, sino una riqueza y un valor para el país. Por tanto la revalorización real con el coste de la vida de las pensiones, debe ser una exigencia básica de toda la sociedad.
Quienes generan pobreza y destrucción son los oligarcas que tratan de empujar a quienes nos gobiernan por el camino de los recortes, perdida de derechos y las guerras y los genocidios.
COESPE en esta situación política y social, ante la ofensiva mediática neoliberal, cada vez más de derecha extrema, llamamos a todos los movimientos sociales y sindicales a reforzar la denuncia y la movilización frente a quienes se enriquecen con nuestra pobreza. Mantener la movilización, y la denuncia de la situación, el debate público, amplio, en las calles y que se centre en los problemas centrales de distribución de la riqueza y la necesaria reforma fiscal para que paguen más los que más tienen, puede parar los pies a los financieros y reorientar las políticas públicas en beneficio de las grandes mayorías sociales.
¡Gobierne quien gobierne, los derechos y las pensiones públicas se defienden!
COESPE.
1 diciembre 2025.
