Redacción •  Vivienda •  13/04/2026

Sindicatos y cooperativismo de vivienda presentan una salida para el bloque Sant Agustí: la cooperativización

  • Las entidades exigen una estrategia integral a las administraciones para hacer posible la propiedad colectiva en todos los bloques amenazados por la especulación.
Sindicatos y cooperativismo de vivienda presentan una salida para el bloque Sant Agustí: la cooperativización

13 de abril – Este lunes, La Dinamo Fundació y Sostre Cívic, junto con el Sindicat de Llogateres y la Confederación Sindical de Vivienda de Cataluña (COSHAC), han presentado en una rueda de prensa en Barcelona su propuesta para dar una salida a los conflictos como el del Bloque Sant Agustí: la cooperativización.

Txema Escorsa, vecino del bloque de la calle Sant Agustí, 14, de Barcelona y miembro del Sindicat de Llogateres, ha abierto el acto explicando su situación, tres días después de que se anunciara el aplazamiento de tres meses de su segundo intento de desahucio.

Escorsa ha remarcado que su caso, actualmente un símbolo de la especulación inmobiliaria más acentuada, podría revertirse y convertirse en un ejemplo a seguir en la crisis de vivienda si el bloque pasara a ser de propiedad colectiva y parte del parque protegido de vivienda: “Las nuevas leyes para detener la especulación, como las regulaciones del alquiler de temporada y habitaciones o la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), deben hacer tambalear los planes de los fondos que contaban con obtener rentabilidades cada vez más altas a cortísimo plazo. Muchos de estos fondos, en los años que vienen, querrán desinvertir. Y nosotros debemos estar preparados para que, cuando esto ocurra, los podamos comprar los mismos vecinos y pasen a ser un bien común, es decir, sacar estos del mercado para que pasen a ser protegidos para siempre y nunca más se pueda especular”.

Los cambios legales para hacerlo posible

Ante la actual situación de emergencia habitacional, desde La Dinamo y Sostre Cívic han defendido la necesidad de una estrategia pública clara para cooperativizar bloques en lucha. Esta política debe permitir proteger a las vecinas, estabilizar comunidades y ampliar el parque de vivienda protegida a partir del parque ya construido, interviniendo en uno de los principales focos de conflicto social vinculados a la vivienda.

Para hacer posible la escalabilidad de este modelo, hay que reforzar y adaptar los instrumentos públicos existentes a la realidad de los bloques en lucha y de las inquilinas organizadas. En este sentido, las mejoras aprobadas en el tanteo y retracto y la compra directa, aprobadas el pasado mes de enero, deben ser una pieza central, aunque resultan insuficientes.

Por eso, después de meses de trabajo conjunto entre el Sindicat de Llogateres, la Confederación Sindical de Vivienda de Cataluña (COSHAC), la Federación de Cooperativas de Vivienda de Cataluña y la Sectorial de Vivienda Cooperativa de la Red de Economía Solidaria de Cataluña (XES), estas entidades han consensuado una estrategia integral para facilitar estos procesos de cooperativización, que se han presentado también en la rueda de prensa. Adjuntamos en esta nota de prensa el documento con las propuestas desarrolladas.

Esta estrategia está basada en tres ejes: en primer lugar, reforzar los mecanismos jurídicos y de regulación para facilitar la adquisición social de bloques enteros y frenar la especulación; en segundo lugar, impulsar decididamente la financiación pública con herramientas adaptadas que permitan la compra y rehabilitación de vivienda en zonas tensionadas; y, finalmente, desplegar una estrategia estructural para ampliar el parque protegido y reducir los precios, incorporando la compra colectiva dentro de la planificación de vivienda. Una de las salidas sería la adquisición de bloques como el de Sant Agustí de forma público-cooperativa por parte del Ayuntamiento de Barcelona y el sector del cooperativismo de vivienda.

La cooperativización de bloques en lucha no es solo una respuesta defensiva, sino una política pública proactiva y transformadora que permite proteger comunidades, implicar a las vecinas y ampliar el parque de vivienda asequible sin consumir nuevo suelo.

Ejemplos ya consolidados en Manresa y Ciutat Meridiana

El cooperativismo en cesión de uso, que hace años que trabaja conjuntamente con el movimiento por el derecho a la vivienda, se presenta como una herramienta política efectiva para transformar edificios en lucha en vivienda protegida. Con más de veinte años de trayectoria y cerca de 1.200 viviendas en todo el país, este modelo —basado en la propiedad colectiva, la gestión democrática y la ausencia de lucro— garantiza estabilidad residencial de las vecinas, evita la especulación y refuerza el tejido comunitario. No se trata de una propuesta teórica: ya se han impulsado procesos de cooperativización de viviendas provenientes de grandes tenedores y experiencias con vecinas en lucha en ciudades como Manresa y Barcelona.

Marta Espriu, portavoz de la COSHAC, ha remarcado que la alianza estratégica entre los sindicatos y el cooperativismo de vivienda ya se está empezando a implementar, con ejemplos como Cal Bloke, en Manresa, o el de Juanjo Hernández, en la Ciutat Meridiana de Barcelona, y que estas experiencias demuestran que el sindicalismo también tiene propuestas viables y efectivas de alternativa al modelo de vivienda actual: “El movimiento por la vivienda no individualiza el problema, sino que lo hace colectivo. Y el cooperativismo de vivienda hace lo mismo: no individualiza la propiedad, sino que la hace colectiva.”


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