Gabriel Rufián revela un precedente a la entrega del Nobel de Machado a Trump: Knut Hamsun en 1942
- El escritor noruego Knut Hamsun, premiado con el Nobel de Literatura en 1920, entregó su distinción al ministro de Propaganda de Hitler en plena ocupación de su país por la Alemania Nazi.

La entrega del Nobel de la Paz de María Corina Machado a Donald Trump ha sido un gesto que no ha dejado indiferente a nadie. Más allá de la extravagante puesta en escena, el contexto, tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela, ha generado una ola de reacciones, desde los críticos a la sumisión ante las ambiciones del mandatario estadounidense, a los más devotos partidarios de Trump. Uno de los comentarios más reiterados es la ausencia de precedentes ante semejante acto.
Sin embargo, el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, ha rescatado de los libros de historia un precedente a semejante acto. Se trata de la entrega por parte del literato noruego, de conocidas simpatías nazis, Knut Hamsun, de su Nobel de Literatura obtenido en 1920 a Joseph Goebbels en plena invasión del Tercer Reich a su país.
En abril de 1940, a pesar del estatus de estricta neutralidad de Noruega, la Alemania Nazi, en guerra declarada contra Francia y Reino Unido (que se encontraba en un impasse, antes de la ofensiva de mayo que acabaría con Francia ocupada en tan solo un mes y medio), invadía el país nórdico de manera sorpresiva en la Operación Weserübung.
A pesar de que el grueso de la población rechazaba de plano al invasor, algunos noruegos se posicionaban a favor de la potencia ocupante y de las autoridades títere establecidas con Vidkun Quisling (cuyo nombre se convertiría en sinónimo de traidor a nivel internacional). Entre ellos el anciano literato, que, no contento con defender a través de artículos la guerra global impulsada por Berlín, le hizo entrega de su premio Nobel al ministro de Propaganda de Hitler.
Existen diferencias entre ambos hechos. El premio de Hamsun había sido obtenido por su obra literaria, décadas antes del patético gesto en plena ocupación de su país. Sin embargo, el paralelismo es marcado.
Hamsun no abandonó su posición a favor del nazismo ni tras la caída de Berlín, escribiendo un infame obituario al dictador alemán tras su suicidio en el búnker. Tras la guerra, habiéndose ganado el odio de la población noruega, acabó internado en un psiquiátrico, mientras la otrora elogiada obra literaria de su vida adquiría una connotación particularmente negativa, manteniéndose en la controversia hasta el día de hoy.
