Escalada de violencia: Más de 50 agresiones israelíes registradas en Cisjordania
Los actos de violencia también se registraron en el oeste de Salfit, cerca de Ramala y del asentamiento de Ariel.
Las agresiones de colonos israelíes en Cisjordania se intensificaron este domingo, con ataques registrados en varias localidades. En Deir al Hatab, un grupo arremetió contra diez personas, mientras otros colonos continuaron sembrando el terror en comunidades cercanas.
De acuerdo con la Media Luna Roja Palestina, entre los heridos se encuentra un hombre con fractura en el pie, otro con lesión en el fémur tras una caída y una mujer afectada por la inhalación de gases lacrimógenos.
Los actos de violencia también se registraron en el oeste de Salfit, cerca de Ramala y del asentamiento de Ariel, donde tres jóvenes fueron agredidos y varios vehículos vandalizados. En la aldea de Jalud, al sureste de Nablus, colonos incendiaron cuatro automóviles y una clínica médica.
Hasta la fecha, se han documentado más de 50 ataques en 37 comunidades palestinas, lo que refleja un aumento constante de la violencia. Ante esta situación, la Presidencia Palestina pidió a la Unión Europea adoptar medidas urgentes para frenar las agresiones.
El presidente Mahmud Abás subrayó en un comunicado que “la condena conjunta debe ir seguida de posturas prácticas y contundentes por parte de la comunidad internacional para adoptar medidas concretas que detengan estas violaciones, exijan responsabilidades a sus autores y brinden protección a nuestro pueblo indefenso”.
La declaración se apoyó en un pronunciamiento emitido en Bruselas, donde varios líderes mundiales condenaron el comportamiento de los colonos israelíes y señalaron la necesidad de que el Consejo de Seguridad de la ONU actúe de manera inmediata contra estas prácticas extremistas.
Los incidentes se suman a una serie de ataques ocurridos durante el fin de semana, que incluyeron la quema de vehículos y el incendio de viviendas, lo que ha incrementado la tensión en la región.
La Presidencia Palestina reiteró que la escalada de violencia representa una amenaza directa contra los derechos humanos y forma parte de un plan israelí vinculado a los desplazamientos forzosos y a prácticas de carácter genocida.
