El metano, el gran olvidado del cambio climático: un nuevo informe urge a recortar las emisiones y transformar el modelo de producción y consumo
- El informe publicado por Ecologistas en Acción destaca el papel clave del metano (CH4) en la crisis climática y propone una transformación estructural de los tres sectores más responsables de estas emisiones: el sistemas energético, agroalimentario y de residuos.
- Este gas es responsable de entre un 20 % y un 30 % del calentamiento global desde la era industrial. Un recorte de sus emisiones del 40 % al 45 % antes de 2030 podría contribuir de forma decisiva a limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C, en línea con las recomendaciones científicas internacionales.

El informe “Situación del CH4: ¿por qué el metano importa? Impactos, retos y oportunidades de mitigación y transformación sistémica de sectores claves” pone el foco en el metano como uno de los gases de efecto invernadero más relevantes —y menos conocidos— en la lucha contra el cambio climático. Responsable de entre un 20 % y un 30 % del calentamiento global desde la era industrial, este gas también desempeña un papel clave en la formación de ozono troposférico, un contaminante perjudicial para la salud humana y los ecosistemas.
El documento destaca que reducir las emisiones de metano es una acción muy eficaz para frenar el calentamiento global a corto plazo. Gracias a su alta capacidad de calentamiento y su corta vida en la atmósfera, recortes del 40 % al 45 % antes de 2030 podrían contribuir de forma decisiva a limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C, en línea con las recomendaciones científicas internacionales. Sin olvidar que esta reducción debe ir acompañada de una disminución sostenida de las emisiones de CO₂, necesaria para abordar las causas estructurales del cambio climático a largo plazo.
Tres sectores clave concentran la mayoría de las emisiones
El informe identifica a la industria agroalimentaria, el sector energético y la gestión de residuos como los principales responsables de las emisiones de metano de origen humano. En conjunto, estos ámbitos representan el 60 % de las emisiones globales de este gas.
Además, advierte de que estos sectores forman parte de un modelo de producción y consumo interconectado que resulta ambientalmente insostenible y socialmente desigual. La producción intensiva de alimentos, la expansión de la ganadería industrial, la alta dependencia de combustibles fósiles y la gestión ineficiente de residuos no solo impulsan las emisiones de metano, sino que también contribuyen a la pérdida de biodiversidad, la degradación de suelos y el aumento de las desigualdades globales.
Un marco político insuficiente frente a un problema urgente
A pesar de la gravedad del problema, el informe señala que las políticas climáticas han prestado históricamente poca atención al metano. Iniciativas como el Compromiso Mundial del Metano, impulsado en la COP26 y suscrito por más de 140 países, entre ellos España, marcan un avance relevante, pero aún insuficiente.
En el caso del Estado español, aunque existen medidas parciales, no se cuenta con un objetivo específico de reducción de emisiones de metano para 2030 ni con un plan integral que abarque todos los sectores implicados.

Más allá de la tecnología: un cambio de modelo necesario
El informe concluye que las soluciones no pueden limitarse a mejoras tecnológicas o incrementos de eficiencia. Es necesario un cambio estructural que transforme los sistemas energético, agroalimentario y de gestión de residuos hacia modelos más sostenibles, justos y regenerativos.
Entre las principales líneas de acción destacan:
— La transición hacia energías renovables y la reducción de la demanda energética y del uso de combustibles fósiles.
— El impulso de prácticas agroecológicas frente a la ganadería industrial intensiva, acompañado de una reducción drástica de la cabaña ganadera industrial y de cambios en los hábitos alimentarios que reduzcan el consumo de productos de origen animal.
— La mejora de la gestión de residuos, reduciendo el desperdicio alimentario y fomentando modelos circulares.
El informe concluye que actuar sobre el metano no solo es clave para el clima, sino también para mejorar la calidad del aire y la salud pública, y llama a adoptar medidas urgentes, ambiciosas y estructurales.
Marta Orihuel, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “El metano puede suponer una palanca para frenar el cambio climático a corto plazo, pero también pone de manifiesto los límites del modelo actual. Reducir sus emisiones implica repensar cómo producimos energía, alimentos y cómo gestionamos nuestros residuos”.
