Redacción •  Actualidad • 10/11/2020

La contaminación por ozono cae un 27% en Madrid y un 41% en España en 2020

  • Pese a la crisis de la COVID-19, la totalidad de la población madrileña ha seguido respirando aire con más ozono del recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
  • La reducción de la movilidad por la crisis de la COVID–19 ha provocado una mejora sin precedentes de la calidad del aire, también en relación al ozono troposférico. No obstante, casi 36 millones de personas han seguido respirando aire contaminado por ozono durante el verano de 2020 en el Estado español.
  • El informe anual sobre la contaminación por ozono de Ecologistas en Acción concluye que el 76 % de la población y el 81 % del territorio han estado expuestos un año más a unos niveles insalubres de este contaminante.
  • Gobierno y comunidades autónomas siguen sin adoptar medidas eficaces sobre el transporte, la industria y la ganadería intensiva que eviten los episodios puntuales y reduzcan los elevados niveles de fondo.
La contaminación por ozono cae un 27% en Madrid y un 41% en España en 2020

La reducción de la movilidad por la crisis de la COVID-19 ha provocado una mejora sin precedentes de la calidad del aire, también en relación al ozono troposférico. No obstante, los 6,7 millones de habitantes de la Comunidad de Madrid han seguido respirando aire contaminado por ozono durante el verano de 2020. El Informe sobre la Contaminación por Ozono de Ecologistas en Acción concluye que la totalidad de la población y del territorio madrileños han estado un año más expuestos a niveles insalubres de este contaminante. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid siguen sin adoptar medidas eficaces sobre el transporte y la industria que eviten los episodios puntuales y reduzcan los elevados niveles de fondo.

El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2020 en 483 estaciones oficiales de medición de ozono repartidas por todo el territorio español, entre ellas 38 situadas en la Comunidad de Madrid.

En lo que respecta a la Comunidad de Madrid, entre sus principales conclusiones, destacan:

– El ozono es un contaminante muy complejo, que no tiene una fuente humana directa sino que se forma en la superficie terrestre en presencia de radiación solar por la combinación de otros contaminantes denominados precursores, emitidos por el transporte (en especial los vehículos diésel), las centrales termoeléctricas, ciertas actividades industriales o la ganadería intensiva. Se trata por tanto de un contaminante secundario que en verano afecta a las áreas suburbanas y rurales influenciadas por la contaminación urbana e industrial.

– El ozono troposférico sigue siendo el contaminante atmosférico que año tras año afecta a más población y territorio. Durante 2020 sus niveles se han reducido de forma importante, interrumpiendo la tendencia estacionaria o al alza de los últimos años, como consecuencia de la drástica disminución de las emisiones de sus contaminantes precursores en la industria y en el transporte, por efecto de la crisis de la COVID-19.

– El informe de Ecologistas en Acción toma como referencias el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de acuerdo al cual el aire contaminado por ozono ha afectado en 2020 a la totalidad de la población y del territorio madrileños.

– Si se considera el valor objetivo establecido por la normativa, más laxo que la recomendación de la OMS, la población que ha respirado aire contaminado por encima del estándar legal es de 3,3 millones de personas, afectando a todas las zonas salvo la Cuenca del Alberche y la ciudad de Madrid. Veintiséis estaciones de medición de todas las zonas de la Comunidad han incumplido el objetivo legal en el trienio 2018-2020.

– La frecuencia de las superaciones de los estándares legal y de la OMS ha sido inferior a la de años precedentes, con un descenso de respectivamente el 34 % y el 279 % en relación al promedio de las registradas en el periodo 2012-2019, en el conjunto de la región. Se trata del segundo menor descenso de la contaminación en todo el Estado, durante 2020.

– La mejoría de la situación ha sido en especial relevante en la Cuenca del Tajuña, con una reducción del número de días con mala calidad del aire del 46 %. De manera puntual, el ozono ha aumentado en algunas estaciones urbanas orientadas al tráfico de Madrid capital (Arturo Soria, Escuelas Aguirre y Plaza del Carmen), precisamente por el menor tráfico.

– Donde resulta más ostensible el efecto del estado de alarma es en la drástica reducción de las superaciones del umbral de información a la población, con una única notificada en la estación de Alcalá de Henares durante el episodio de alta contaminación del 23 de julio, frente a las 62 superaciones del año pasado, las 324 de 2015 o incluso las 19 superaciones de 2012, año que hasta el actual era el que había registrado los niveles de ozono más bajos.

– La contaminación por ozono debe abordarse como un problema sanitario de primer orden. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, causa cada año entre 1.500 y 1.800 muertes en el Estado español. Las personas más afectadas son niñas y niños, personas mayores, mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades cardiorrespiratorias crónicas.

– El coste sanitario y laboral de la contaminación por ozono fue de 5.000 millones de euros en 2013, un 0,33 % del PIB español, según el Banco Mundial, sin considerar los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales.

– Los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir la contaminación son obligatorios según la legislación vigente. Pero, en el caso del ozono, la Comunidad de Madrid lleva años omitiendo la elaboración y aplicación de dichos planes, resultando preceptivos en todas las zonas de la Comunidad, incluyendo la capital. Se trata de una negligencia que está poniendo en peligro la salud de toda la población madrileña.

– Ecologistas en Acción ha solicitado reiteradamente a la Comunidad de Madrid la adopción urgente de estos planes, habiendo recibido una respuesta negativa que la organización ambiental ha recurrido en vía judicial con la finalidad de que las autoridades autonómicas cumplan con sus obligaciones legales en materia de calidad del aire y salud pública.

– El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid siguen sin contar con protocolos de actuación frente a las puntas de contaminación por ozono, que contemplen medidas de limitación del tráfico en episodios de elevada contaminación.

– Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire por ozono son la disminución del tráfico motorizado, la adopción de las mejores técnicas industriales disponibles, la sustitución de los disolventes orgánicos por agua, el ahorro y la eficiencia energética y el apoyo a las energías renovables. También es necesario penalizar a los vehículos diésel y una moratoria para las grandes explotaciones ganaderas intensivas.

– La crisis de la COVID-19 ha demostrado que la reducción estructural del transporte y la descarbonización de la industria son las mejores herramientas para mejorar la calidad del aire que respiramos, en las ciudades y en las zonas rurales, también en el caso del ozono. La dramática situación creada por la pandemia viene a corroborar que la reducción de las emisiones de precursores sí es efectiva para combatir la contaminación por ozono.


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