Redacción •  Actualidad •  04/03/2026

El Estado español es uno de los mayores compradores de la UE de gas fósil ruso

  • Rusia fue el segundo mayor proveedor de gas del Estado español en 2024 y el tercero en 2025.
  • El Estado español fue el segundo mayor importador de gas fósil ruso de la UE en 2021, 2022 y 2024. En 2023 ocupó el primer lugar y, en 2025, cayó a un tercer puesto.
  • Rusia llevó a cabo la mayoría de los proyectos de extracción fósiles en el Ártico en 2023, una de las regiones más vulnerables al cambio climático.
  • La red Gas No Es Solución publica un nuevo informe sobre el papel de la Federación de Rusia como exportador de gas al Estado español.
El Estado español es uno de los mayores compradores de la UE de gas fósil ruso

Un nuevo informe de la red Gas No Es Solución, de la que forma parte Ecologistas en Acción, revela que la Federación de Rusia ha seguido siendo uno de los principales proveedores de gas fósil al Estado español, incluso después de la invasión de Ucrania. En 2024, Rusia fue el segundo mayor exportador de gas a España, representando el 21,3% del total de importaciones. Aunque en 2025 su cuota se ha reducido al 11,5%, el informe alerta de que esta caída no responde a una estrategia climática coherente, sino a un aumento del gas proveniente de Estados Unidos.

El informe destaca que la Unión Europea sigue siendo el principal comprador del gas ruso, adquiriendo cerca de la mitad de su gas fósil licuado (GNL) y un tercio del gas transportado por gasoducto. Aunque la UE ha aprobado medidas, estas han tenido un impacto limitado. Solo un abandono real del gas y una reducción de la demanda energética permitirían cortar de forma efectiva esta dependencia.

El estudio subraya la escasa ambición climática del gobierno ruso, que ha eliminado cualquier referencia al papel de los combustibles fósiles en su Doctrina Climática y ha inflado artificialmente sus sumideros de carbono para cumplir objetivos sin reducir emisiones reales. Al mismo tiempo, el Kremlin continúa impulsando la expansión gasista, especialmente en el Ártico, mientras reprime a organizaciones ecologistas y a los pueblos originarios.

Una parte central del informe se centra en el Ártico ruso, donde se concentró alrededor del 80% de la producción de gas del país del 2023. La explotación fósil en esta región acelera la destrucción de ecosistemas extremadamente frágiles, amenaza especies como osos polares, morsas o narvales, y pone en riesgo la supervivencia de pueblos originarios como el Nenets. Rusia fue responsable de más del 90% de la producción de petróleo y gas en el Ártico en 2023, y se vincula esta expansión a un creciente despliegue militar en la zona.

El proyecto Yamal LNG, operado por Novatek junto a socios internacionales como TotalEnergies y empresas estatales chinas, ejemplifica esta estrategia. Entre 2022 y 2024, Yamal LNG pagó alrededor de 9.500 millones de dólares en impuestos sobre beneficios, contribuyendo de forma directa a las arcas del Estado ruso. Aproximadamente el 75–80% de su producción se destina a la Unión Europea. En el Estado español, Naturgy es el mayor comprador de GNL ruso, con un contrato vigente con Yamal LNG hasta 2038.

El documento también analiza otros megaproyectos como Arctic LNG 2, Murmansk LNG o el gasoducto Power of Siberia 2, que va a la frontera China y muestra la intención de Rusia de seguir expandiendo la extracción fósil y redirigir sus exportaciones hacia Asia.

El informe muestra que el movimiento ecologistas ruso sufre una severa represión, muchas organizaciones se ven obligadas a trabajar desde el exilio. Mientras tanto el gobierno ruso crea  «estructuras de la sociedad civil afiliadas al Estado» que actúan haciendo greenwashing. Pese a la represión, se muestran ejemplos de resistencia de los pueblos originarios, como el movimiento Voice of the Tundra (Golos tundry), que defiende los derechos del pueblo Nenets frente a la destrucción de la tundra y la pérdida de medios de vida tradicionales.


Declaraciones

“España no puede presentarse como un actor comprometido con la paz y el clima mientras mantiene contratos a largo plazo con proyectos gasistas rusos en el Ártico. Seguir comprando gas fósil alimenta la crisis climática, vulnera derechos humanos y prolonga un modelo energético incompatible con un futuro justo”, señala Sofía Fernández, activista de Ecologistas en Acción.


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