Venezuela es atacada por el gobierno de Trump, asesinatos y secuestros son la base de su política internacional
Un nuevo ataque cobarde de Estados Unidos a Venezuela, Trump cumple con sus amenazas y ataca ilegalmente territorio venezolano. Donald Trump y Marco Rubio han demostrado que el suyo es un gobierno de asesinos y ladrones que no respeta la legalidad nacional y aún menos la internacional.
Donald Trump ha anunciado el secuestro del presidente electo de Venezuela Nicolás Maduro Moro, prostituyendo el lenguaje, como lo hace siempre, habla de un arresto, cuando los arrestos los hace la policía de un país con una orden judicial, lo que hace EEUU es secuestrar al presidente de otra nación para imponer su voluntad.
El Presidente de Venezuela ha sido secuestrado por las fuerzas de agresión de los Estados Unidos en un acto de terrorismo mafioso, como terroristas son los bombardeos sin declaración de guerra, es otra agresión al derecho internacional por parte del gobierno fascista e imperialista de Trump que no respeta nada.
Los antifascistas del mundo entero tenemos el deber de compartir trinchera con Venezuela y con la Revolución Bolivariana. Y gritar un NO AL IMPERIALISMO, NO AL FASCISMO.
No puede haber tacticismos, ni moderación, ni medias tintas frente al Imperialismo Yanqui liderado por Trump, que es además el líder de la nueva internacional fascista con sede en Washington que hoy se expande como un cáncer por Europa y América.
Si realmente somos antifascistas, si somos conscientes de la actual estrategia global del fascismo, tenemos la obligación moral de luchar como internacionalistas que entienden la urgencia y la necesidad de dar respuesta al monstruo fascista que hoy crece alimentado desde los Estados Unidos.
En la lucha antifascista y antiimperialista es necesario que seamos capaces de organizarnos en el local sin olvidar que la lucha es global, la ultraderecha va por a todo y a por todos en todas partes, es una apuesta por un mundo unipolar gobernado desde Washington.
Es una lucha antiimperialista, internacionalista, y anticapitalista, para poder ir a la raíz del problema, queremos un mundo donde la ley de la selva, la ley del más fuerte, no decida nuestro destino.
Compartir trinchera con Venezuela o con Cuba es enfrentarse al fascismo imperialista en la primera línea de batalla, es una obligación moral pero también una necesidad histórica.
Un caso muy parecido al golpe de Estado fascista de 1936 en el Estado español que sirvió de entrenamiento a Adolf Hitler y Benito Mussolini para la Segunda Guerra Mundial, es el intento de imponer el fascismo supremacista a Europa, y después al mundo entero.
Por suerte existían la URSS y el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos que fueron capaces de aplastar al NAZISMO a costa de millones de muertes y de mucho sufrimiento.
Donald Trump se ha autoproclamado emperador del planeta, y líder mundial de la ultraderecha, es el gran enemigo de la humanidad, además de ser cómplice dol genocidio en Palestina y de haber roto cualquier tipo de consenso de legalidad internacional para imponer su voluntad por la fuerza.
Los Estados Unidos amenazan a Venezuela con una invasión, mientras Donald Trump dice que EEUU es el dueño del petróleo venezolano. ¿Cual será la próxima víctima?, ¿Nigeria, Irán, Cuba, Dinamarca?, como con Adolf Hitler la falta de respuesta envalentona al matón, al megalómano dictador norteamericano.
El apoyo a Venezuela es una obligación para la gente de izquierdas, para la gente honesta, para todos aquellos que no queremos vivir de rodillas, para los pueblos que defienden su soberanía, defender hoy a Venezuela es un modo de defender a todas las naciones del mundo que no quieren ser siervos o lacayos del amo Donald Trump y su gobierno supremacista.
