Opinión

Tras la vuelta

En vacaciones, me gusta dedicar mucho tiempo a mi mujer y a mi hija. Durante el año, por incompatibilidad de horarios, casi no puedo hablar de todo lo que quisiera con ellas. Esa impotencia entre "el querer y no poder", me produce melancolía e indignación por el coste que me supondrán estos silencios el día de mañana. Hace tiempo aprendí, gracias a la meditación, que la felicidad reside en el presente; que mi hija solamente tendrá siete años hoy, y yo – su padre – debo vivirlos con ella.

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