Libardo García Gallego

¿Quién nos impone las prioridades?

Cuando leemos un texto distinguimos por un lado las ideas desarrolladas y por el otro la forma en que se exponen. A la unidad indisoluble entre forma y contenido apelamos en infinidad de ocasiones; por ejemplo, cuando hablamos del ser humano, para algunos un compuesto de cuerpo y alma y para otros simplemente un individuo, una persona. En la antigua Grecia, los atenienses se preocupaban más por el desarrollo de la inteligencia mientras los espartanos lo hacían por el cuerpo. En mi juventud se enfatizaba más en la forma de expresar o redactar las ideas que en la esencia de las mismas.

¿Quién nos impone las prioridades?

Cuando leemos un texto distinguimos por un lado las ideas desarrolladas y por el otro la forma en que se exponen. A la unidad indisoluble entre forma y contenido apelamos en infinidad de ocasiones; por ejemplo, cuando hablamos del ser humano, para algunos un compuesto de cuerpo y alma y para otros simplemente un individuo, una persona. En la antigua Grecia, los atenienses se preocupaban más por el desarrollo de la inteligencia mientras los espartanos lo hacían por el cuerpo. En mi juventud se enfatizaba más en la forma de expresar o redactar las ideas que en la esencia de las mismas.

Comunicado con ocasión del Día colombiano de los derechos humanos

La Ley 95, aprobada por el Congreso de Colombia el 18 de Noviembre de 1985, reza en su artículo segundo: “Señálase el día 9 de septiembre, en homenaje a San Pedro Claver, como el día colombiano de los Derechos Humanos”. Esa misma ley declaró a Cartagena de Indias como “cuna y sede de los Derechos Humanos Internacionales”.

Divagaciones alrededor de la justicia

“La justicia es el valor moral que sostiene a la vida en sociedad y que responde a la idea de que cada persona obtiene lo que le corresponde, lo que le pertenece o lo que se merece”
(http://significado.net/justicia/#ixzz4q16H3bEp).

Definición muy bonita pero inadecuada para el momento actual, pues eso de los valores morales es algo obsoleto. Y no por innecesarios sino porque el neoliberalismo, la competencia, el afán de acaparar riquezas, terminaron por tirarlos a la basura.

Eterna lucha de los de arriba y los de abajo

Los científicos sociales consideran inapropiados estos antónimos para describir la lucha entre las clases sociales, antagónicas o no. Tampoco aceptan los opuestos ricos y pobres. Prefieren los vocablos clásicos burgueses y proletarios, los mismos que usaran Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Capitalismo versus socialismo o comunismo enfatizan en el sistema socioeconómico; fascismo y conservatismo versus liberalismo o librepensamiento hacen énfasis en la ideología.

Colombia: País muy derechista

Quizás los predicadores y los gobernantes enviados por la Iglesia Católica y la Monarquía españolas que llegaron a la Nueva Granada fueron rezagos de la época inquisitorial, los mejores alumnos de Torquemada, porque su labor fue extremadamente eficaz en alienación, pues después de dos siglos de “independencia” nuestros pueblos siguen sumisos a sus doctrinas religiosas y políticas y pareciera que el tiempo se hubiera detenido en 1.819.

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