José María Agüera Lorente

Doscientos años de Frankenstein y cincuenta de 2001

«¿Acaso te requerí yo, Hacedor, para que de mi arcilla moldearas un hombre, te pedí que me sacaras de la oscuridad?» (John Milton, El paraíso perdido)

«La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso.» (F. W. Nietzsche: Así habló Zaratustra)

«El silencio eterno de los espacios infinitos me aterra, ¡cuántos reinos nos ignoran!.» (Blaise Pascal: Pensamientos)

Equidad, meritocracia y educación pública

Ha coincidido la noticia dada por los medios con la realización en Andalucía de las pruebas de evaluación del bachillerato y de acceso a la universidad (PEVAU), antes PAU (pruebas de acceso a la universidad) y, desde tiempo inmemorial, «selectividad». Esta última palabra tiene connotaciones que presupone el valor de la excelencia, esa virtud que identifica a los mejores, y dado que el término se resiste a desaparecer del argot de los estudiantes de bachillerato, diríase que el mencionado valor es elemento constitutivo del por así decir subconsciente colectivo de la comunidad académica.

No hieras mis sentimientos (¿son criticables los afectos?)

«No existe en filosofía un asunto más elegante que la especulación de las diferentes causas y efectos de las pasiones tranquilas y violentas». (David Hume: Tratado de la naturaleza humana)

«La actividad más importante que un ser humano puede lograr es aprender para entender, porque entender es ser libre». (Baruch de Spinoza: Ética demostrada según el orden geométrico)

Apuntes para una fundamentación filosófica del laicismo

Fundamentar lo que sea es tarea seria por no decir ardua. Requiere sin duda rigor y empeño. Sinónimo de fundamentar es cimentar, verbo que tiene mayor concreción evocadora, pues si poner los fundamentos remite a una tarea que posee un cierto nivel indiscutible de abstracción, poner cimientos nos remite a una tarea visualizable consistente en colocar los elementos sustentadores de lo que se quiere levantar de tal modo que quede sólidamente establecido. Así pues, cabría decir que todo lo que «se sostiene» tiene implícitos ciertos fundamentos sobre los que se levanta.

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