Descubrimientos científicos por serendipia, chiripa o error

13/02/2018

Gracias al incansable papel de la ciencia y de los que trabajan en ella, podemos gozar de una esperanza y calidad de vida inimaginable hace tan solo un siglo. Descubrimiento tras descubrimiento, nuestro día a día se hace más cómodo y encontramos más formas de lidiar y poder sortear la enfermedad. Noticias como los ultimos progresos en vacunas contra el cáncer, son solo una muestra de la eficacia y rapidez con la que las investigaciones se desarrollan, a pesar de las condiciones no muy favorables con las que a veces la ciencia tiene que trabajar.

Seguro que somos conscientes de la importancia de los logros científicos en nuestra vida pero, quizá, no es tan obvio conocer cómo se han producido muchos de los descubrimientos que ahora nos resultan indispensables. Un gran número de ellos se produjeron por tres causas: serendipia, chiripa o error, y aunque las tres pueden tener un significado que, en algunos contextos nos puede parecer similar, hay diferencias evidentes que las separan:

-Serendipia: la serendipia viene del inglés serendipity. A muchos les sonará esta palabra por el título de la película del 2001 protagonizada John Cusack donde dos neoyorquinos encuentran a su media naranja de manera azarosa. El traspaso de esta palabra al ámbito científico señalaría a todo aquel descubrimiento que se dio lugar mientras se estaba buscando otra cosa.

-Chiripa: la chiripa sería el azar en sí mismo sin buscar nada, como una manzana que se cae encima de la cabeza. Es lo que pasa cuando te encuentras un billete en la calle o aciertas la primera vez que juegas en el juego de ruleta. La chiripa no se busca, viene y no te la esperas.

-Error: el error, como la serendipia, sucede cuando se está buscando otra cosa. Pero a diferencia de la primera, lo que sucede es que el experimento fracasa y es de ese fracaso de dónde se saca algo valioso. Es decir, que del error de la metodología o del propio experimento saldría algo de gran valor.


Fuente: Quo

Serendipia, chiripa y error

Hay descubrimientos que se produjeron por azar o por un giro inesperado en las investigaciones. Sin embargo, solo una mente preparada es capaz de darse cuenta de la importancia del hallazgo sean cuales sean las razones por las que se ha producido.

Dentro del grupo de la serendipia estaría el descubrimiento de Fleming para encontrar la penicilina. Lo cierto es que estaba investigando un cultivo de bacterias pero, por un descuido o por su carácter olvidadizo, se dejó una de las placas de petri sin guardar antes de ausentarse unos días. Al volver, se dio cuenta de que en las placas había crecido moho y al mirarlo por un microscopio, pudo ver que esa nueva sustancia había hecho desaparecer las bacterias con las que investigaba. Nadie duda de la importancia que tendrían sus indagaciones bacteriológicas, pero todos sabemos la trascendencia que tuvo la aparición de aquel moho accidental.

Por serendipia fue el descubrimiento de los rayos X logrado por el físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen, primer ganador del premio nobel de física. Investigando los rayos catódicos, se dio cuenta de que, al pasar la corriente eléctrica por un tubo de crookes, había cerca un papel tintado con cianuro de bario que se volvía fluorescente. Más tarde comprobó que el fenómeno sucedía incluso tapando los tubos con cartulina negra y acabó descubriendo que todo era provocado por una onda electromagnética que no era percibida por nuestro ojo. La primera radiografía de la historia fue hecha por el científico a la mano de su mujer.


La mano de Anna Bertha Ludwig

Aunque estemos acostumbrados a él, el microondas es un invento del siglo pasado. Percy Spencer tuvo la suerte de, en 1945, crear el aparato que ha ahorrado tiempo a muchas familias. Este ingeniero estadounidense trabajaba rodeado de magnetrones mientras investigaba para encontrar mejoras en los radares. Un buen día, encontró derretida la chocolatina que tenía en el bolsillo. Para profundizar más, otro día llevó unas palomitas que se acabaron haciendo sin más ayuda que el magnetrón. El microondas fue otro experimento nacido de la serendipia.

Inventos gracias a la chiripa, o al mismo azar, son aquellos que se produjeron por la casualidad sin que sucediera en medio de ninguna investigación. Uno de ellos fue el velcro, consecuencia de que las semillas y flores secas se pegaran a la ropa del ingeniero Georges de Mestral mientras estaba de senderismo por Suiza. También por causa del azar o 'mala' chiripa se descubrió la dinamita. Una explosión accidental de nitroglicerina donde murieron, entre otras personas, el hermano menor de Alfred Nobel, fue la causa de que el ingeniero sueco quisiera buscar un remedio para poder manipular, de forma segura, los explosivos. La intención del invento fue muy noble, los usos que de él se hicieron a posteriori ya no fueron responsabilidad de su inventor.


Alfred Nobel

En último lugar hablaremos de inventos ocurridos por error. De entre todos los que se sucedieron, un despiste humano fue la causa de la coca cola. Inventada para servir como remedio contra el dolor de cabeza, el asistente del John Pemberton, inventor del brebaje, se equivocó con las sustancias y añadió agua carbonatada al jarabe, lo que le dio las burbujas que ahora conocemos.

Gracias a otro error humano se ha podido aumentar la esperanza de vida de aquellos con problemas del corazón. El inventor del marcapasos no fue médico sino ingeniero. Su nombre es Wilson Greatbatch y nació en Estados Unidos en 1919. Gracias a sus estudios en ingeniería eléctrica, investigaba en la creación de un aparato que pudiera registrar los latidos del corazón. Pero erró al elegir un componente para la máquina, lo que produjo unas emisiones de impulsos eléctricos que se efectuaban de forma rítmica.

Y por último hablaremos de cómo erró una medicina para convertirse en remedio de otra dolencia. Se trata de un medicamento que la farmacéutica Pfizer tenía en periodo de prueba para el tratamiento de la angina de pecho. Después de que los ensayos no dieran los resultados positivos que se esperaban y justo antes de abandonarlos, los voluntarios que se ofrecieron a probar el medicamento comunicaron que habían sufrido múltiples erecciones. Esta medicina fue errónea para el propósito por el que fue inventada, pero fue el principio de la Viagra.

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